14 de marzo de 2021

LA MASACRE DE SAN VALENTÍN

 

Paso a paso del día de la matanza de San Valentín, ordenada, parece ser, por Al Capone en el que siete miembros de la banda North Side Gang fueron asesinados a tiros a sangre fría. Sucedió en Chicago el día de San Valentín de 1929.

La matanza comenzó así:

El boxeador y gánster “Ametralladora” Jack McGurn, superviviente del ataque de la banda del Norte, acudió a visitar a Capone en su casa de invierno de Miami con un plan para asesinar al jefe de la banda rival George Charence “Bugs” Moran y sus secuaces.

El 13 de febrero, McGurn envía a un contrabandista a ofrecerle a Moran Whisky al ridiculo precio de 57 dólares la caja. Le aseguró que el licor provenía de la Banda Púrpura de Detroit, el proveedor de Capone. Quedan en encontrarse a la mañana siguiente para el cambio.

McGurn situó a sus vigilantes, los hermanos Harry y Phil, miembros de la aliada Banda Púrpura, en un apartamento enfrente del cuartel general de Moran, un garaje sitiado en el 2122 de la calle North Clark.

El 14 de febrero a las 10,30 horas se reúne la Banda del Norte en el garaje, su base de operaciones, esperan un cargamento de whisky Old Log Cabin. Los vigilantes de McGurn creen ver llegar a Moran, pero es Weinshank con un abrigo del mismo color que el de su jefe.

Irrumpe un coche de policía robado en el que van cuatro tiradores, dos de ellos de uniforme. Creyendo que se trata de una redada rutinaria, los seis miembros de la Banda del Norte y dos de sus socios se rinden y dejan que la falsa policía les quite las armas.

Moran y Ted Newberry llegan tarde, pero a tiempo de ver el coche de policía; deciden esperar en un bar cercano. Desde ahí ven llegar a Gusenberg y le hacen señas. El cuarto superviviente también llegó tarde. Anotó la matrícula y se marchó.

Los dos hombres vestidos de policía alinean a los gánsters contra la pared. De repente los otros dos abrieron fuego con sus ametralladoras Thompson. Se les unen los demás con una recortada y una pistola de calibre 45. Cada víctima recibió al menos 10 disparos. Los dos  llevan a los otros dos con las manos en alto, como si hubieran sido arrestados, hacia el coche de la policía. Los vecinos, alertados por la ráfaga de disparos, asumen que los “malos” han sido capturados.

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