22 de abril de 2021

MUNDO ANIMAL-6



En los tiempos de los grandes rebaños de bisontes, el grupo más grande del que se tiene noticia fue observado por Tomás Farnham. Cuando viajaba por la trocha de Santa Fe en 1839, estuvo en medio de bisontes durante tres días. Se calcula que este rebaño, de mucho más de un millón de bisontes, cubría alrededor de 3496 kilómetros cuadrados.

Aunque un caimán puede cerrar sus mandíbulas con fuerza suficiente como para romper el brazo de una persona, los músculos que las abren son tan débiles, que un hombre puede mantener cerrada la boca de un lagarto adulto solamente con una mano.

Los jugos digestivos de los cocodrilos contienen tanto ácido clorhídrico, que han disuelto cabezas de lanza de hierro y ganchos de acero de 15 centímetros que habían tragado.

El marsupial de Tasmania conocido como el lobo es un predador extraño. Hasta de 1,27 metros, con una cola de 63 centímetros, prefiere la sangre de sus víctimas, o sus tejidos llenos de sangre, como las membranas nasales y el hígado. Raras veces come músculos, y en pocas ocasiones vuelve a su víctima. Este hábito deja carroña para predadores más pequeños, conocidos como demonios de Tasmania.

Mientras que los elefantes y las musarañas de cola corta tienen suficiente con dos horas de sueño al día, los gorilas y los gatos duermen alrededor de 14 horas. De 2 a 14 horas.

Los animales más grandes por lo general viven más tiempo que los más pequeños del mismo tipo. Una excepción extraña es el ser humano. El ser humano vive más tiempo que los mamíferos más grandes que él, tales como gorilas, elefantes y ballenas. De hecho, de todos los mamíferos que existen, el ser humano es el más longevo. Nadie sabe el porqué, pero no se debe a los adelantos médicos. Incluso en tiempos antiguos, había seres humanos que vivían, ocasionalmente, más de un siglo; ningún otro mamífero lo hace nunca.

Todos nuestros animales domésticos fueron domesticados por el hombre primitivo. No ha sido agregado ningún animal nuevo a nuestro ganado en 4000 años.

 MUNDO ANIMAL-5

21 de abril de 2021

MARADONA Y LA MANO DE DIOS

 

Se conoce como “La mano de Dios” el primer gol marcado por Diego Armando Maradona, en el partido entre Argentina e Inglaterra en los cuartos de final de la Copa del Mundo de Fútbol de 1986. El partido se jugó el 22 de junio de 1986 en el estadio Ciudad de México.

El partido terminó con la victoria de los argentinos por dos goles a uno, con el llamado Gol del Siglo, marcado por Maradona. Maradona, después del partido, declaró que el gol lo había marcado: “un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”.

En el minuto 6 del segundo tiempo, llegó una de las jugadas más polémicas de la historia de los mundiales. Maradona fuera del área, pasó el balón, entre varios defensas ingleses, a su compañero Jorge Valdano, cuyo pase posterior fue cortado por un defensa inglés que lo desvió hacia su propia portería.

Por la inercia de la jugada, Maradona se había quedado fuera de juego, pero al ver venir el balón del contrario quedó de nuevo habilitado. Mientras la pelota caía, Maradona fue a buscarla a la vez que el portero inglés Peter Shilton, diez centímetros más alto. Shilton saltó con el puño derecho en alto, Maradona con el brazo izquierdo semiextendido. El puño del jugador argentino, disimulado junto a su cabeza, golpeó antes el balón, que salió botando hacia la portería vacía. El árbitro tunecino, Ali Bennaceur, señaló el gol, pero, abrumado por las quejas de los jugadores británicos, consultó con el linier, quien lo confirmó.

Alejandro Ojeda Carbajal, fotógrafo mexicano, inmortalizó el momento, en la foto se ve claramente el golpe con la mano.

20 de abril de 2021

CANCIONES EN MI MEMORIA LXXII


19 de abril de 2021

EL DÍA A DÍA DE UN SUMO SACERDOTE EGIPCIO

 

Antes del alba, el sacerdote, para estar puro, se bañaba en el lago sagrado del templo, se afeitaba todo el cuerpo y hacía gárgaras con una solución de natrón. Después se vestía con una toga de lino y sandalias de caña. Al amanecer el sumo sacerdote se dirigía al altar y despertaba en su estatua al espíritu del dios. Después limpiaba la estatua, le daba ungüentos y la vestía. Después le ofrecía manjares, mientras quemaba incienso para purificar el ambiente.

Antes del mediodía, una vez que el dios había tenido sus ofrendas de comida, estas se convertían en el desayuno de los sacerdotes. Después el sumo sacerdote se volvía a bañar antes de regresar ante los dioses. Al mediodía, el sumo sacerdote volvía al altar, esta vez quemaba resina de mirra y rociaba con agua los lugares sagrados para purificarlos.

Por la tarde, para mantener la pureza de los rituales, los sacerdotes tenían que bañarse una vez más antes de regresar en presencia de los dioses. Al ocaso, el sumo sacerdote se colocaba ante el altar para poner a descansar al espíritu del dios. Quemaba incienso para crear un ambiente relajado.

Por la noche, los sacerdotes tenían que bañarse dos veces al día y dos veces por la noche; el cuarto baño mantenía la pureza de los rituales. Mientras, los astrónomos vigilaban el cielo de la noche desde el observatorio, que se encontraba en el techo del templo. En distintos momentos del día realizaba numerosos rituales según dictaran los astrónomos que medían escrupulosamente el tiempo mediante clepsidras o relojes de agua.

18 de abril de 2021

ORNITORRINCO-2

 

El ornitorrinco (Ornithorynchus anatinus) es un auténtico jeroglífico, es una mezcla de distintos animales. Cuando el primer ejemplar llegó a Gran Bretaña (llegó muerto), los científicos pensaron que era un fraude, un rompecabezas montado con distintas partes de otros animales.

El primer ejemplar llegó a Europa en 1799, enviado desde Australia por el capitán John Hunter para el profesor George Shaw, del Museo de Historia Natural de Londres.

Lo primero que hizo al desempaquetarlo, fue intentar de descose el pico y las patas pensando que era una falsificación realizada por algún taxidermista. Este ejemplar se encuentra en el Museo de Historia Natural de Londres, donde todavía se pueden ver los tijeretazos al tratar de descoserlo.

Los científicos se asombraron ante las características de aquel animal que incumplía todas las leyes de la evolución y todos los principios taxonómicos conocidos. Era un mamífero sin pezones, con piel de nutria, cola de castor, pico y patas de pato con espolones venenosos de gallo de pelea. Incluso algunos decían que ponía huevos.

En 1884, William Caldwell, un doctor en zoología, que acampaba cerca del río Burneo, en el norte de la región australiana de Queensland, vio una hembra de ornitorrinco poniendo un huevo. Inmediatamente corrió a la oficina de telégrafos más cercana para envíar a Londres el mensaje: “Monotremas ovíparos, óvulo meroblástico”.

 ORNITORRINCO