14 de noviembre de 2018

LOS NUEVE MUNDOS (MITOLOGÍA NÓRDICA)


Según la mitología nórdica el mundo se dividía en nueve partes o nueve mundos, en ellos se encontraban los elementos animados e inanimados del universo. Los nueve mundos eran:

Muspenllheim-El más elevado, allí vivían los gigantes de fuego y los demonios ígneos. Surt, el demonio herrero de la desgracia era el más poderoso, era el que tenía que luchar contra el dios superviviente del Ragnarok.

Nifleheim-El mundo más bajo, el del frío y de las tinieblas en medio del cual estaba la fuente Hvergelmer, donde vive la serpiente Nidhug.

Midgard o tierra media-Es el reino de los hombres y especies vivientes, rodeado por un gran océano. Los dioses le dieron a Ask y a Embla, la primera pareja humana, este mundo para que lo habitaran y perpetuaran la especie.

Asgard-Por encima de Midgard estaba el hogar de los dioses, dentro, existían varias mansiones de las cuales cada dios tenía una, Odín tenía tres, donde se reunían para decidir el futuro y el día a día de los nueve mundos. Este reino estaba unido a Midgard mediante el Bifrost, un arco iris que vigilaba Heimdall.

Jotuheim-Mundo más allá del océano, se encontraba al norte y rodeaba Midgard. Este mundo estaba separado de Asgard por el río Iving, que nunca se congelaba. Thor acostumbraba a viajar hasta ese lugar para dedicarse a matar gigantes.

Vanaheim- Por encima de la tierra se encontraba el reino de los dioses vanios, grandes guerreros que fueron sometidos por los asios.

Alheim-El mundo de los elfos de la luz se encontraba entre Vanaheim y Jotunheim, gobernado por Frey quien guardaba allí Skibladnir, el navío que le regalaron los enanos.

Svarlheim- Ascendiendo por Alheim se llegaba al mundo de los elfos oscuros, criaturas malignas que protegían el reino de Hel.

Hel-El reino de la muerte se encontraba entre Svaralheim y Niftheim, el cual estaba gobernado por Hell, hija de Loki, mientras su entrada estaba custodiada por un perro, Gann. En este mundo iban a parar los que morían por enfermedad o vejez.

13 de noviembre de 2018

PROSTITUCIÓN EN EL TEMPLO DE ISHTAR



Las jóvenes de Babilonia se sometían a un rito desagradable y denigrante para ellas. En unos días concretos se las obligaba a acudir al templo de Ishtar y esperar a que el primer extranjero que pasara se decidiera a acostarse con ellas, o sea, se las obligaba a prostituirse una vez en la vida.

Las más guapas, no tardaban en hacerlo, pues los forasteros se peleaban por ellas, si esas mujeres eran poco agraciadas, permanecían en el templo durante días, hasta que alguno de ellos se apiadaba de ella y las liberaba de la obligación manteniendo una relación rápida.

Según Herodoto, las mujeres no podían rechazar al forastero que las elegía, se veían obligados a seguirlo para satisfacer sus deseos. Aseguraba que las más feas podían permanecer en el templo incluso durante tres o cuatro años hasta que conseguían cumplir con aquella humillante costumbre

12 de noviembre de 2018

ALEJANDRO DUMAS Y LA COMIDA ESPAÑOLA-2


“Para que no sirva de admiración ni se extasíe nadie ante la sobriedad de los españoles, diré que ésta no existe, pues para cuando coman su puchero, a las dos de la tarde, el español medio se habrá ya tomado su chocolate a las seis de la mañana, un par de huevos fritos a las once, a las seis de la tarde volverá a tomar chocolate, que se completará con bizcochos y helados, y a las once de la noche cenará con un guisado tan de institución como el puchero en una casa ordenada.

Este guisado se compone de carne de vaca o, ternera con patatas; se pone en el fuego a la hora de la comida para comerlo a las once de la noche, y tan solo se difiere de otro guisado similar en que se pongan las patatas a cocer con la carne o que, previamente asadas, se añadan en el momento de servirla. Ésta es la comida corriente de Castilla, esa buena Castilla que hemos recorrido con Don Quijote y Sancho Panza, pidiendo, cual ellos, leche y queso a la urraca.

En Galicia el yantar varía, y lo que encuentra el viajero no es ya el puchero; es el caldo. Y en vez de ese chocolate espeso propio de las dos Castillas, hallaréis un chocolate claro, y si tenéis la desgracia de atravesar por Galicia, tal cual hice, id prevenidos.

En el patio de la fonda donde arriba la diligencia, lo mismo que en las estaciones del ferrocarril, os aturdirán con sus gritos los enviados de sus fondas respectivas, que procurarán embaucaros para que los sigáis; pero antes enteraos bien, de lo contrario estáis expuestos a ir a parar a una espantosa posada que disfrazaran con el nombre de casa de huéspedes, donde no tendréis un chocolate potable, ni caldo comestible, ni cama apropiada.

Si por el contrario, dais con el enviado de un buen hotel que os haya sido recomendado por una persona conocida, no comeréis en Galicia ni peor ni mejor que en las demás regiones.

Yo recomiendo que antes de viajar por España se vaya a Italia; Italia es una buena transición entre Francia y España. En Italia se come mal, y los buenos hoteleros dicen: “Monsieur, tengo un cocinero francés”. En España, donde se come abominablemente, el hotelero le diría: “Monsieur, nuestro cocinero es italiano”.


11 de noviembre de 2018

COSAS DE ANIMALES-2


El paracaídas fue inventado un siglo antes de que existieran los aeroplanos. Jean Pierre François Blanchard, aeronauta francés, construyó el primer paracaídas. El primer salto en paracaídas lo realizó un perro en una canasta fijada al paracaídas que soltó desde un globo en 1785.

Una gato cayó desde decimosegundo piso de un edificio en Montreal en el año 1973, solo sufrió la factura de la pelvis.

En el libro “Tesoro de Brunetto Latini”, escrito en 1296, se afirma que el hipopótamo cuando ve a un hombre camina hacia atrás para engañarle sobre la dirección que toma, y que cuando ha comido demasiado se practica una sangría rompiendo una caña e hiriéndose en las patas. Que el áspid se tapa las orejas con la cola para no oír las palabras de un encantador; que el águila enseña a sus pequeños a mirar de frente al sol y rechaza como bastardos a aquellos que no lo consiguen; que el ibis se debe a la invención de la lavativa, que practica introduciendo su largo pico cargado de agua en el año; que la golondrina no entra nunca en una casa que amenace ruina.

Que las perdices hembras son tan temperamentales que basta que el viento sople en la dirección en que se encuentra el macho para que conciba; que el avestruz, que es perezoso, cuando tiene necesidad de correr se espolea a sí mismo gracias a dos espolones que tiene bajo las alas; que el león siente terror ante un gallo blanco y huye cuando ve a un hombre, y que tiene los ojos abiertos cuando duerme; que la víbora se espanta ante un hombre desnudo.

La presión de la sangre de la jirafa es el doble o triple de la del hombre sano, y puede ser la más elevada del mundo. Como la jirafa tiene el cuello tan largo, de tres a tres y medio metros, su corazón requiere de una fuerza tremenda para bombear sangre por la arteria carótida hasta el cerebro. El corazón de la jirafa es enorme, pesa once kilos, mide 60 centímetros de longitud y tiene paredes hasta de siete y medio centímetros de grosor.

10 de noviembre de 2018

ALEJANDRO DUMAS Y LA COMIDA ESPAÑOLA


Alejandro Dumas, viajo por España en octubre y noviembre de 1846. La razón de ese viaje fue su trabajo como cronista oficial a la boda del duque de Montpensier Antonio de Orleans, hijo menor del rey de Francia Luis Felipe I, con la infanta María Fernanda de Borbón, hermana menor de la reina Isabel II de España. Parece que no le gusto mucho ese viaje ni tampoco los españoles según se puede leer en el siguiente texto:

“En España no hay más que un plato para todo el mundo: el puchero. Ingredientes: una libra de buey, o más bien de vaca (en España el buey muerto se transforma en vaca); media libra de jamón ahumado, con sus huesos (cuantos más curado el jamón, tanto mejor, y el mejor jamón es el gallego).

Háganse hervir estas viandas adicionándoles cuatro litros de agua hasta dejar reducido el líquido, por evaporación, a la mitad. Téngase preparado un cuarto de libra de garbanzos -pero antes tenemos que decir qué son los garbanzos: el garbanzo es un enorme guisante (debe ser el guisante que menciona Cicerón), y valdrá más o menos su procedencia.

El garbanzo que tarda en cocer media hora no tiene precio; pero si se ha criado en un terreno pobre estará más duro después de una hora de cocción que cuando se arrimó al fuego. Su piel arrugada y su tamaño aproximado a una bala de fusil de veintidós en libra indica que son de calidad superior.

De víspera se ponen a remojar con agua y sal. el garbanzo es una legumbre muy caprichosa, tanto física como moral: si se añade una gota de agua fría durante su cocción, aprovecha esta coyuntura para no cocer; y mucho más rápidamente que la alubia produce en el estómago el mismo ruido que la alubia en el intestino.

Si usted demuestra extrañeza que un español se entregue ante usted a tamaña incongruencia le contestará muy tranquilo que “por un puñado de aire no va a perder un barreñón de tripas”. La disculpa del español se parece bastante a la que daba el mariscal Lefèvre cuando alguna palabrota se le escapaba a su esposa que dejaba traslucir lo que era: una antigua lavandera…

Volvamos a ocuparnos del puchero, que falta mucho hasta terminarlo. Ha llegado el momento de ocuparse del chorizo. El chorizo lo constituye picadillo de cerdo y ternera sazonado con pimentón y fuertes especie.

Cuando la reducción de los dos litros especificados es un hecho se coge una onza de tocino, otra de jamón, un pellizco de perejil, medio diente del ajo; con todo ello se hace un picadillo, al que se moja con una cuchara de caldo del puchero y con dos huevos batidos como para tortilla, trabándolo con un poco de miga de pan, se mezcla bien todo y se fríe en tantas porciones como personas vayan a compartir el puchero. Una vez bien fritas las bolas se echan al caldo y se retiran a la media hora.

En algunas regiones de España se añade además u cuarto de gallina. Este puchero es la invariable comida de todos los españoles. El español que no la tenga es igual que un viajero sin capa. ¡Pobre diablo!