16 de febrero de 2022

MANERAS DE MORIR-4

 

Veintiuna personas murieron por una ola de miel de caña en Boston, Massachusetts, en 1919. Más de 7,5 millones de litros de melaza, con un peso de 13 500 toneladas, estaban almacenadas en un depósito en el puerto. El depósito se rompió, por causas nunca aclaradas completamente, y la ola, que se elevó a más de 15 metros, devoró ocho edificios.

Luis XVI y María Antonieta pudieron haber escapado de Francia en 1791, si no hubiera sido por un retraso en cambiar de caballos en Sainte-Menehould. El rey y la reina bajaron del carruaje para esperar y fueron reconocidos. Dos jinetes que cabalgaban delante de ellos hasta Varennes, dieron la alarma que provocó que los fugitivos fueran detenidos, devueltos a París y finalmente guillotinados.

El químico francés Eugéne Chevreul nació en 1786 y murió en 1889 a la edad de casi 103 años. Ningún científico había vivido hasta esa edad. Permaneció activo hasta los noventa años, edad en la que estudió lo que ahora se llama geriatría, usándose a sí mismo como sujeto de estudio.

Stephen Decatur, el héroe naval de la campaña de Trípoli y de la guerra de 1812, fue desafiado en 1820 a sostener un duelo con un oficial compañero suyo, el comodoro James Barron, que era corto de vista. Para acomodarse a su oponente, Decatur aceptó un intercambio de tiros a solo ocho pasos de distancia. Barron lo mató.

El químico francés Antoine Laurent Lavoisier rechazó un tratado de química como despreciable. El escritor era un abogado llamado Jean-Paul Marat. Marat fue uno de los que posteriormente influyeron radicalmente en los revolucionarios franceses, y procuró que Lavoisier se fuera haciendo cada vez menos popular. En 1749 Lavoisier fue guillotinado. Cuando se alegó que un sabio tan distinguido debía ser perdonado, el juez que presidía declaró: “La República no necesita hombres de ciencia”.

MANERAS DE MORIR-3 

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