9 de febrero de 2022

ELISENDA Y EL PAJE

 

Cuando todavía era un niño, un paje se enamoró de Elisenda de Montcada que también era una niña, y le pidió que se casase con él cuando fueran mayores. La niña le contestó que esas no eran cosas de niños y que cuando creciesen ya verían que pasaba.

Cuando el niño creció, se convirtió en un joven muy apuesto y Elisenda en una joven muy hermosa. El paje volvió a declararle su amor, y ella le contestó que los separaba su posición social, pues ella se tenía que casar con un caballero, no con un paje.

El paje, triste y desolado, se alistó en el ejército y fue a la guerra. Su comportamiento en las batallas fue ejemplar, concediéndole el rey títulos y dignidades.

El paje regresó al castillo de Montcada, enseñándole las pruebas de que se había convertido en caballero y pedirla en matrimonio. Elisenda le dijo que el rey había pedido su mano y que no podía aceptar la petición de un simple caballero, por muy noble que fuese.

Desconsolado, el que había sido paje, regresó a la frontera, para volver a luchar contra el enemigo, volviendo a ganar títulos, blasones y toda clase de obsequios.

Un día llegó la noticia de que el rey había muerto, y él se puso en camino para volver a declararse a Elisenda por tercera vez. Elisenda, de luto riguroso, agradeció su petición y le respondió que la viuda de un rey no se podía volver a casar, sino que tenía que entrar en un convento para servir a Dios. Se hizo monja del monasterio de Pedralbes, llegando a ser abadesa.

Su enamorado, decidió tomar los hábitos, haciéndose fraile, sin olvidar en ningún momento a Elisenda. Un día, se le ocurrió visitar el monasterio de Pedralbes, con el fin de proponerle ser su confesor. Cuando llegó y quiso hablar con ella, le comunicaron que Elisenda de Montcada, la madre abadesa, acababa de morir.

0 comentarios :