22 de febrero de 2022

GARADIÁBOLO



En los años setenta, el profesor de Educación Física Alfredo García Garamendi, contó haber encontrado en las profundidades de un río de Puerto Rico, llamado Las Cabras, una especie desconocida con forma de pez y característica parecidas a las de un humano.

El extraño ser podía vivir en la tierra y en el agua. Su constitución física era antropomórfica y algunos de sus rasgos eran realmente diabólicos, por lo que Garamendi lo había llamado “garadiábolo”. Su estructura ósea era similar a la humana solo que tenía cola y aletas. El rabo, muy parecido al del mono, además tenía aletas marinas. Las patas eran de estructura cartilaginosas cubiertas de masa carnosa; partían de la pelvis y se alargaban hasta terminar en una punta sin pies.

El tórax constaba de diafragma, esternón y una serie de costillas a ambos lados. La pelvis, muy simple, cruzaba las caderas de un extremo a otro de su cuerpo, formando una ligera curvatura en el centro. La columna vertebral nacía en la base del cuello y terminaba en la punta de la cola.

Garamendi contó como luchó contra el animal, hasta que logró cazarlo, eso sí, muerto. Garamendi y su equipo de buceo tomaron fotos y enviaron las imágenes a la Universidad de Puerto Rico con el propósito de descubrir su verdadero origen. Pidió que los medios no fueran informados sobre este monstruo.

Todo era un fraude. Garamendi recurrió a otra mentira al revelar que el animal había sido confiscado por un grupo de biólogos marinos de Estados Unidos. Poco después, alargó el fraude, incluso llegó a escribir un libro sobre los garadiábolos.

Los científicos, gracias a las fotografías lograron descubrir que el garadiábolo era una especie de pez mantarraya cuya apariencia era distorsionada después de cortar las aletas y seccionar la cola en tres partes, dos en forma de piernas y una central como cola.

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