15 de noviembre de 2021

LA CARRETA SIN BUEYES (LEYENDA DE COSTA RICA)

 

Vivía una bruja en un pueblo, al lado de San José, Costa Rica, estaba enamorada de un joven muy apuesto y elegante, que provenía de una familia muy rica y trabajadora, dedicada al cultivo del café, maíz, arroz, fríjoles, caña de azúcar y hortalizas.

La bruja, mujer de baja estatura, tez blanca, regordeta, de nariz aguileña, de ojos color miel. Iba vestida muy rara; usaba faldas largas, su largo pelo con trenzas, sombrero de pico y descalza. En el pueblo la conocían como Epifanía, la mujer de los perros, ya que en su casa tenía veinte perros. Dicen que cuando pasaban por su casa, salían mal olor del interior.

Epifanía valiéndose de artimañas y hechizos, logró conquistar al joven y se lo llevó a su casa. Con el tiempo, él terminó siendo muy parecido a la bruja.

Pasaron los años y el joven se transformó en un anciano, con múltiples enfermedades. Él le pidió a la bruja que fuera a hablar con el cura para pedirle que, cuando él muriera, le dieran los santos oficios en el templo.

La bruja se dirigió para hablar con el sacerdote, el cual le dijo que no podía hacerlo por el pecado arrastrado en su vida. Epifanía le dijo: “Por las buenas o por las malas, usted tendrá que recibir a mi amado”.

Pasaron los días y empeoró, hasta que murió. Epifanía se prometió a sí misa que entraría en la iglesia con el cadáver para cumplir el último deseo de su amor.

Epifanía puso los bueyes en la carreta. Llevó a la habitación una caja de madera, deposito el cadáver y lo montó en la carreta. Tomó el machete y la escoba, agarró el chuzo y picó a los bueyes, y salió camino a la iglesia. Cuando llegaron a las puertas del templo, el sacerdote salió a su encuentro, y les dijo a los bueyes: “En el nombre de Dios paren”. Los animales hicieron caso, pero Epifanía en su desesperación blasfemó contra lo sagrado.

El sacerdote perdonó a los bueyes por haberle hecho caso, mientras que la bruja Epifanía, el ataúd con el cadáver del joven y la carreta, vagan por las calles de los pueblos de Costa Rica hasta la eternidad.

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