16 de febrero de 2014

LA BANDA DE NERÓN


Nerón Claudio César Augusto Germánico (37 d. C.-68 d. C.), el emperador del Imperio romano, fue toda su vida en busca de sensaciones desconocidas. Al caer la noche se disfrazaba, se cubría la cabeza con el bonete de los libertos, otras veces una peluca, o un casco, y se lanzaba a la aventura por todos los tugurios de la ciudad de Roma.

Se lo podía ver en los garitos de mala muerte, o en los lupanares de los barrios bajos. Le acompañaban sus guardaespaldas disfrazados como él, que lo ayudaban en sus malas acciones.

A la “banda de Nerón”, la temía todo el mundo. Destrozaban las puertas de los comercios, de las casas, robaban todo lo que se les antojaba. Después todo lo conseguido con los robos lo revendía en su palacio, donde había instalado una tienda-cantina.

Atacaban a los que volvían tarde a sus casas; los hacían saltar por el aire en una manta sostenida por las cuatro esquinas (lo que suele llamarse, un manteo), golpeaban a los hombres dejándolos medio muertos, violaban a las mujeres y a los jóvenes, etc.

A pesar de que él se creía que nadie lo conocía, por ir disfrazado, todo el mundo sabía que era el emperador, se le identificaba perfectamente por sus rasgos faciales, muy conocidos por ser la efigie de las monedas. Por ese motivo, los ciudadanos no se defendían como debían, no hubiera servido de nada acusar al emperador.

Las fechorías de Nerón, sirvieron para que los verdaderos ladrones, actuaran a sus anchas haciéndose pasar por la banda de Nerón. De ese modo, las calles de Roma por la noche, en el siglo I, se volvieron muy peligrosas.

En una ocasión, un caballero de nombre Julius Montanus, estaba furioso porque Nerón y su banda no dejaban de incordiar a su esposa, se acercó al emperador y le dio unos puñetazos. Como consecuencia de esa paliza, Nerón tuvo que permanecer oculto en palacio, de la cantidad de moretones que tiene, y eso delataría su participación en la banda.

Montanus, le envió a Nerón una carta pidiéndoles disculpas. Eso para Nerón fue toda una sorpresa; si sabía que el delincuente era él, se había atrevido a golpear a Nerón, emperador de Roma. Según la tradición de los emperadores romanos, le envió a Montanus la orden de suicidarse.

A partir de ese momento, Nerón sigue saliendo a cometer sus delitos, pero se vuelve más prudente. Sus guardaespaldas y soldados lo siguen a una distancia prudente, y sólo actúan (violentamente) cuando su amo está en peligro.

2 comentarios :

El Mio Cid DICE

Ese Nerón era un bribón, jajajaja

Ana DICE

El Mio Cid, un buen granuja. Un saludo.