22 de febrero de 2018

DEMANDAS CURIOSAS (2)


En 1998, Terrence Dickson, de Pensilvania, estaba abandonando la casa en la que acababa de robar y quiso salir por el garaje. No fue capaz de salir por la puerta porque estaba rota, al intentar volver a la casa, se percató de que la puerta que conectaba la casa y el garaje era de un solo sentido, por lo que no podía volver a la casa.

La familia estaba de vacaciones y el ladrón se encontró encerrado en el garaje durante ocho días. Sobrevivió gracias a las botellas de pepsi y de un saco de comida para perros.

Denunció al dueño de la casa por los daños morales sufridos por el incidente. El jurado accedió a fijar la indemnización del dueño de la casa al ladrón en quinientos mil dólares.

En 1999, el topógrafo William Parker, presentó una demanda ante el tribunal del condado de Kingston, Londres, por treinta mil dólares como compensación por el dinero que se había gastado con Helen Holdsworth entre 1993 y 1996, cuando eran amantes y tuvieron un hijo. Incluidos en la lista de los gastos había un candado para la puerta del baño de ella, que le había costado tres dólares, siete dólares por un filtro para aceite y trece por aceite para motor.

En el año 2000, Kathleen Robertson de Texas fue indemnizada con setecientos ochenta mil dólares después de romperse un tobillo al tropezar y caer por culpa de un niño que corría en una tienda de cocinas. El niño era su propio hijo. Se le pagó la indemnización.

En 2004, Frank D’Alessandro, funcionario judicial de Nueva York, demandó a la ciudad por las heridas que sufrió al estallar el váter en el que estaba sentado.

DEMANDAS CURIOSAS

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