7 de julio de 2022

LEYENDA DE MARÍA DE PADILLA Y DON FADRIQUE

 

Alfonso XI mantuvo relaciones con doña Leonor de Guzmán, con ella tuvo varios hijos bastardos que originaron graves disturbios en la sucesión de la corona. Muerto el rey, su amante tendría un triste final, la mató la esposa legítima del monarca.

El heredero al trono, Pedro I de Castilla, conocido con el sobrenombre de el Cruel o el Justiciero, tuvo también varias amantes fuera del matrimonio, entre otras con María de Padilla, mujer de gran belleza.

Cuentan que entre María de Padilla y don Fadrique, uno de los hermanos bastardos de don Pedro, que llegó a maestre de la Orden de Santiago, surgió una gran atracción que ninguno de los dos pudo resistir y que al final derivó en una pasión tremenda, que consumaban con todo el cuidado posible.

La noticia del lío de los amantes llegó a oídos del rey don Pedro. Aunque en un principio disimuló lo que sabía, esperando el momento adecuado para vengarse, procuró que María viviera recluida en el alcázar de Sevilla.

Doña María y don Fadrique, con ayuda de un caballero, amigo de la dama, urdieron un plan para que ella escapase del alcázar y acompañase al maestre a Navarra, donde los Beaumont, nobles de sangre real muy amigos suyos, la protegerían de la venganza del rey de Castilla.

María de Padilla saldría del alcázar disfrazada entre los campesinos que cada día iban y venían de los huertos y jardines. Don Fadrique, disfrazado de arriero, llegaría de Sevilla para encontrarse con ella y partir juntos. Sin embargo, el caballero que les ayudaba resultó estar al servicio del rey, por lo que doña María no logró escapar, sino que su enamorado fue identificado y apresado en secreto. De nada le sirvió su categoría social.

Cuentan que lo mataron en el alcázar por servidores de don Pedro y que la mancha imborrable de su sangre todavía puede verse en el suelo de la antecámara real.

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