7 de marzo de 2017

CIRCUS MAXIMUS


El Circo Máximo (Circus Maximus), el anfiteatro más antiguo de Roma, se diseñó para las carreras de cuadrigas. Fue construido alrededor del año 530 a. C., medía unos 550 metros de largo por 180 metros de ancho, más del triple que el mayor campo de fútbol del mundo. Tenía la forma de una U, en la parte abierta estaban los compartimentos para las cuadrigas, con unas puertas que se abrían todas al mismo tiempo. En el centro del anfiteatro había un muro muy alto, denominado “spina”, las cuadrigas tenían que rodearlo siete veces, para completar una distancia de unos nueve kilómetros.

La spina era el centro de atención máxima de todo el circo. Tenía estatuas sobre columnas, fuentes de agua perfumada, altares a los dioses, incluso un pequeño templo dedicado a la Venus del Mar, la diosa patrona de los aurigas. Los aurigas quemaban incienso a esta diosa, antes de empezar una carrera. En el centro se encontraba un obelisco, traído de Egipto, coronado por una bola de oro, esta bola relucía al sol, y era lo que más llamaba la atención del circo.

Cerca del final de la spina había dos columnas, cada una coronada por un travesaño de mármol. En uno de ellos había una hilera de huevos de mármol. En el otro una fila de delfines. Cada vez que las cuadrigas daban una vuelta, se quitaban un huevo y un delfín, de esa manera la multitud sabía las vueltas que quedaban por dar. Los huevos eran el símbolo de Cástor y Pólux, los gemelos divinos, patrones de Roma, los delfines estaban consagrados a Neptuno, patrón de los caballos. En los extremos de la spina había tres conos de 6 metros, adornados con bajorrelieves, se les llamaba “metae”, su misión era actuar de paragolpes para que los carros no sufrieran daños.