1 de marzo de 2017

LA LEYENDA DEL MELÓN


El melón también tiene su propia leyenda que dice así:

“El general Mayena perdió la batalla de Arqués por su afición al melón. Enemigo del futuro rey Enrique IV, aliado en ese momento de los españoles, y sabiendo de su pasión por los melones, procuraban proveerle en todo momento, además de vinos de Jerez y Alicante, otra de sus debilidades.

El día de la batalla comió copiosamente, cosa normal en él, al final su maestresala le ofreció unos melones que acababan de enviar de España. Al verlos el general no pudo contenerse y después de comerse una docena de malvises, seis codornices, media liebre y un pastel de carne, se comió los melones, una botella de vino de Alicante y dos de vino del Rhin.

Al meterse el primer trozo de melón, le avisaron que el príncipe de Bearn, Enrique IV, con su caballería había avanzado, y que dando las órdenes necesarias sería sorprendido y aniquilado. El general contestó –Aguarden un momento, déjenme terminar mi melón y el vino.

En el acto se presentó otro de sus ayudantes y le volvió a repetir lo mismo y su contestación fue la misma. Un tercer hombre se presentó diciéndole que el ejército protestante estaba a la vista y que no podían perder más tiempo. ¡He terminado”, exclamó Mayena.

Montó a caballo, dio algunas órdenes, avanzó medio borracho y, como era de esperar, perdió la batalla.