2 de marzo de 2017

FUEGO GRIEGO


El “Fuego Griego” fue utilizado para luchar, durante la Edad Media, en alta mar, además no tenía pólvora. Nadie sabe que ingredientes tenía, solo se sabe que fue inventado en el 670 por Calínico de Constantinopla, arquitecto de Heliópolis, según parece el secreto se lo contaron unos alquimistas de Alejandría. Era el arma más mortífera de las flotas y ejércitos bizantinos, sus enemigos los turcos, temblaban solo de pensar en ella. La elaboraban unos pocos escogidos, a los que contaban algo sobre ella, los mataban.

El chorro fluido y ardiente se podía emplear en tierra y en el mar. Flotaba en el agua y hasta debajo del agua ardía, se pegaba a la víctima y era imposible de apagar, incluso si se le cubría con arena, seguía ardiendo.

Después de años de investigación se llegó a la conclusión de que era un líquido inflamable basado en hidrocarburos de baja densidad. Dicen que se componía de siete sustancias:
  • Petróleo en bruto que le daba flotabilidad a la mezcla.
  • Cal viva que en contacto con el agua libera calor suficiente para prender materias combustibles como el petróleo.
  • Azufre, cuando se quema produce vapores muy tóxicos.
  • Resina que activa la combustión de los demás ingredientes.
  • Grasas como aglutinante de la mezcla.
  • Nitrato potásico, al quemarse desprende oxígeno permitiendo que la mezcla siga en llamas incluso debajo del agua.
  • Agua como detonante de la mezcla.