El cristal es quebradizo. Cuando una bala impacta contra él,
el cristal no se puede doblar para absorber la energía gradualmente. En lugar
de eso se hace añicos, dejando pasar la bala recta, sin perder apenas
velocidad.
Los cristales antibalas, solo son antibalas técnicamente, porque ningún cristal es 100% antibalas. Este material se fabrica colocando capas de un plástico policarbonatado elástico de color rojo, entre láminas de cristal endurecido de color azul.
Cuando una bala impacta, las capas externas de cristal se rompen, pero el plástico impide que salgan volando en mil pedacitos. La energía de la bala se disipa hacia los lados a través de las múltiples capas.
Su capacidad para detener un proyectil depende del material del cristal y las características de la bala, así que, no existe ningún cristal totalmente seguro.


