2 de julio de 2013

LAS DESGRACIAS Y RAREZAS DE SISSÍ EMPERATRIZ


La princesa Isabel de Austria (1837-1898) conocida por Sissí, era una chica muy bonita, le encantaba pescar, montar a caballo, beber cerveza y comer salchichón. De repente se hizo muy popular al casarse con el emperador de Austria Francisco José I (1830-1916).

Destacó desde jovencita por sus ideas liberales y progresistas. Luchó a favor de muchas causas, por ejemplo el reconocimiento de la nacionalidad independiente de Hungría dentro del imperio austriaco. Sus extravagancias y su personalidad cercana a la locura (muchos de sus parientes cercanos la padecían).

En muy pocos años tuvo multitud de contratiempos o desgracias en su vida personal y familiar. Su cuñado Maximiliano fue fusilado en México y su mujer enloqueció. Su hermana, la duquesa Sofía de Alenzón, murió en el un incendio en el Bazar de la Caridad de París. Su primo, el rey Luis de Baviera, se ahogó en el lago Stenberg. Su cuñado, Luis de Trani, se suicidó en Zúrich. El archiduque Juan desapareció misteriosamente. El archiduque Guillermo murió en un accidente ecuestre. Su sobrina, la archiduquesa Matilde, murió en otro incendio. El archiduque Ladislao murió en un accidente de caza, y su hijo favorito Rodolfo, que era el heredero de la corona imperial se suicidó en Mayerling con su esposa.

Enferma de lo que hoy conocemos como anorexia nerviosa. Su obsesión era el cuidado de su cabellos; una larga melena castaña, teñida según dicen, que le llegaba hasta los tobillos y que llevaba peinado con tanto esmero que parecía una escultura, y que hizo que se pusiera de moda en las cortes europeas en la segunda mitad del siglo XIX.

Su peluquera Fanny Angerer, que venía del teatro, se dedicaba con autentica  al cabello de Sissí. Lo lavaba cada tres semanas con una mezcla de huevos y brandy, esa mascarilla la llevaba todo el día. La peinaba diariamente, tardaba tres horas en hacerlo. Cuentan que esta peluquera le hacía de doble en sus viajes por el extranjero.

Llegaban a tal punto las rarezas de Sissí que cuando fue envejeciendo luchaba contra el paso del tiempo. Usaba mascarillas de carne cruda, fresas y aceite de oliva, dormía con paños húmedos en las caderas, porque creía que así se mantendría delgada.

Estaba rodeada de loros, papagayos, perros galgos y perros lobo. Practicaba el espiritismo, y decía que conversaba con el fantasma del poeta Heine, uno de sus ídolos. A su hija Valeria le regaló un negro jorobado llamado Rustimo, que había sido mandado a la corte por el Sha de Persia como regalo personal.

Durante su etapa como archiduquesa realizó muchos viajes al extranjero, siempre tapando su cara con abanicos o velos. El 10 de septiembre de 1898, cuando iba a cumplir 61 años, murió en Ginebra, víctima de un atentado cometido por un anarquista italiano que la mató por casualidad no sabiendo quien era en realidad, ya que lo que el asesino quería era matar a Enrique de Orleáns.

En el momento del asesinato, Sissí, no se dio cuenta que la habían herido, creía que con el empujón, sólo le querían robar el reloj, siguió caminando y a los pocos metros, cayó desplomada y murió.

2 comentarios :

LAMAGAHOY DICE

Ana:
Con esta historia de Sissí me has hecho recordar que las niñas de mi generación suspiraban frente a las películas inspiradas en Sissí e interpretadas por la bella actriz Romy Schneider que a su vez enamoraba a los niños del mundo entero, supongo.
Todas querían emularla y sabemos que las niñas jugaban (en década de 1950 y 1960) a los cuentos de hadas y a las princesas.
Cosas entrañables escribes, Ana.

Ana DICE

Víctor yo creo que todas las niñas de todas las generaciones hemos jugado a ser princesas y que llegase un príncipe en un caballo blanco, luego con la edad ves las cosas diferentes, ni mejor ni peor, distintas. Un beso fuerte.