22 de noviembre de 2009

LAS ARMAS EN TIEMPOS DEL CID CAMPEADOR

En la Edad Media el guerrero a caballo cubierto de acero tenía superioridad frente a la infantería. Luchar a caballo era signo de estatus social. Pocos eran los que se podían permitir pagar el pesado equipo que se requería para ello; espada (distinta a la que llevaban los que luchaban a pie), yelmo, loriga, escudo, estribos y espuelas, lanza, arco.

El yelmo- Normalmente el yelmo o casco era de hierro y de una sola pieza, de forma en punta u ovoide. En la parte delantera solía llevar una defensa, llamada “nasal”, que protegía la nariz, cubriéndola, y en el borde interior estaba provisto por un aro superpuesto.

La loriga- Era la principal arma de defensa del caballero. Estaba formada por una malla de escamas metálicas superpuestas o una red de anillos de hierro, que en tiempos del Cid llegaba hasta las rodillas, y podía ir abierta para montar a caballo.

Espuelas- Las espuelas de la época tenían un único aguijón. Eran el distintivo de los caballeros, y quién les armaba era el que se las calzaba. A quién no cumplía con su deber como caballero se le degradaba quitándoselas.

El escudo- A principios del siglo XI, el escudo solía ser redondo. En la segunda mitad de la centuria se hizo alargado y de forma almendrada. Su parte ancha cubría el costado izquierdo del caballero (sostenía la lanza con el brazo derecho), y la parte alargada protegía su pierna.

La lanza- La formaban un astil, que solía ser de madera de fresno, y un hierro afilado y cortante en su extremo (la moharra). A finales del siglo XI se usaban dos clases, una arrojadiza, más corta, y otra más larga que usaba la caballería al cargar, en ella ondeaba el pendón.

La espada- En el siglo XI la hoja de la espada era más bien corta (75-95 cm), de doble filo y apenas puntiaguda. Su eficacia residía en la capacidad para asestar tajos y mandobles al contrario. Las del Cid llamadas “Colada y Tizona”.

El arco- Arco y ballesta era armas propias de los peones infantes, aunque también las podían utilizar los jinetes. A finales del siglo XI se empleaban en la Península dos tipos de arcos, uno grande, para los infantes, y otro más pequeño, para los jinetes.

La ballesta- Aparecida a comienzos del siglo XI, su alcance y potencia para perforar modificó los métodos de combate, por cuanto los ballesteros podían matar a distancia, sin necesidad de combatir cuerpo a cuerpo. Esto la convirtió en un arma vital para la infantería.

4 comentarios :

enrique DICE

Estupendo!!
Eres toda una guerrera con tu cota de malla.
¿Cómo vas a llamar a tu espada?

Ana DICE

Enrique se admiten sugerencias.
Un beso.

mati100fuegos DICE

Disculpas. Podrías indicar el autor de la imagen. De donde la has obtenido?

Ana DICE

Mati, la verdad es que hace 9 años de esa entrada y no recuerdo exactamente de donde era.

Te sugiero que busques en google pero tu busqueda que sea por imagen, si lo haces te sale esa foto en varios tamaños (lo he comprobado).

Un saludo.