2 de septiembre de 2016

LA GARDUÑA


Nadie tiene seguridad del origen de la mafia, existen muchas leyendas al respecto, una de ellas cuenta que el origen es español. Según dicen, a mediados del siglo XV, tres caballeros españoles: Oso, Mastroso y Cascañoso (Osso, Mastrosso y Carcagnosso), que pertenecían a La Garduña Toledana, huyeron de esa ciudad para seguir una carrera delictiva en la isla de Favignana (costa occidental de Sicilia) que duró 30 años. Allí llevaron las reglas de honor y sangre de la sociedad secreta, más tarde llamada mafia. Pasadas las tres décadas, Osso se marchó a Sicilia y fundó la Cosa Nostra; Mastrosso a Calabria, donde formó la Camorra y Cargagnoso a Calabria donde creó la Ndrangheta.

La Garduña

Fue fundada en Toledo en 1412, amparada por las germanías o fraternidades criminales, que tenían un poder similar a los grandes grupos del Crimen Organizado actual. Parece ser que se formó con miembros de diversas bandas fuera de control que asaltaban las propiedades y casas de judíos y musulmanes, utilizando la excusa de estar trabajando para la Santa Inquisición. Después crecieron en ciudades como Sevilla, donde llegaban barcos de Indias, cargados de oro, esmeraldas y plata, lo que había generado grandes riquezas.

Era una sociedad secreta con una fuerte carga simbólica y esotérica, con sus propios juramentos y ritos de iniciación, al estilo de los de la mafia actual. Sus reglas se recogían en el “Libro Mayor, cuya máxima era “Antes mártires que confesores”.


Esta sociedad secreta copió la organización de una cofradía religiosa, y sus miembros, que se movían y actuaban con total ilegalidad, se consideraban una hermandad, con distintas categorías. Pasando por una orden religiosa, se acogían al derecho divino para robar y asesinar. La traición a sus reglas se pagaba por la vida y actuaban con total impunidad. Entre sus colaboradores contaban con importantes miembros de la sociedad: alcaldes, gobernadores, jueces, abogados, incluso directores de prisión.

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