11 de febrero de 2020

EL GRECO EN TOLEDO


En 1570 el Greco viajó a roma y se introdujo en la corte del cardenal Farnesio, allí conoció a dos ilustres toledanos, Pedro Chacón y Luis de Castilla, expertos en antigüedades. Por esa razón, cuando decidió trasladarse a España recaló en Toledo, gracias a su gran amistad de Luis de Castilla. Luis de Castilla era hijo del deán de la catedral primada de Toledo, y eso garantizaba al pintor unos privilegios para introducirse en la corte de Felipe II.

Durante su estancia en España, los problemas persiguieron al Greco. Entre otros, tuvo que pleitear con el cabildo catedralicio, que se negó a pagar los 900 ducados que el Greco pedía por su obra “El Expolio”, y se tuvo que conformar con los 318 de la tasación final; más dinero del que en un principio propuso la catedral que temía que el Greco se fuera de Toledo llevándose la obra.

Sin embargo, a pesar de los problemas, desde que se estableció en Toledo, el Greco contó con una clientela culta y rica. Le costó integrarse, pero termino haciendo muchos amigos a los que retrató. Las distintas figuras que aparecen en “El entierro del conde de Orgaz”, su obra más famosa, son de toledanos contemporáneos del pintor. Tuvo problemas para cobrar los 1600 ducados en que se llegó a tasar, por lo que se tuvo que conformar con los 1200 que le ofrecieron en la primera tasación.

El Greco alcanzó un gran éxito profesional en Toledo, según cuentan los inventaros de bienes de la élite de la ciudad, que incluyen numerosos cuadros del pintor.

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