13 de febrero de 2009

LAS AGUAS AMARGAS

En el Antiguo Testamento aparece escrita la “Ley sobre los celos”, un tipo de ordalía de origen hebreo, que es más conocida como “La prueba de las aguas amargas”.

Se utilizaba en casos de presunto adulterio y sólo con las mujeres.

La acusada debía ingerir un brebaje preparado por el sacerdote y en el que diluía, en agua consagrada y mezclada con tierra del sueño del tabernáculo, un papel con estas maldiciones:

“Si no ha dormido contigo ninguno y si no te has descarriado, contaminándote y siendo infiel a tu marido, indemne seas del agua amarga de la maldición, pero si te has descarriado y fuiste infiel a tu marido, contaminándote y durmiendo con otro, hágate Yahvé maldición y execración en medio de tu pueblo y séquense tus muslos e hínchese tu vientre, entre esta agua de maldición en tus entrañas para hacer que tu vientre se hinche y se pudran tus muslos”.

En la Edad Media la práctica de las aguas amargas, aparece documentada en el mundo cristiano.

En ibias (Asturias), para juzgar a las presuntas adúlteras se mezclaba el agua bendita con el polvo obtenido tras raspar el altar de la iglesia.

2 comentarios :

Marcela DICE

Probablemente estas cosas funcionaban por el sentimiento de culpa. Ante el temor a la maldición quizás las culpables confesaban. Quién sabe...
Muy interesante. Beso.

Ana DICE

Marcela seguro que estaban atemorizadas por si se las descubría y debían "cantar", a lo mejor hasta alguna tenía esos sistomas de muslos secos y vientre hinchado, quién sabe.
Un beso.