28 de enero de 2008

RETRATOS DE EL FAYUM

En el Egipto romano aparecieron los retratos mortuorios sobre tablas de madera, telas, sudarios de lino o bustos de yeso.

Estas pinturas de tradición romana eran colocadas entre las vendas y la cara de las momias, sustituyendo en ocasiones a las mascaras egipcias que protegían e identificaban a los difuntos.

Se conocen como retratos de El Fayum por haber sido el lugar donde han aparecido el mayor número de ellos.
La mayoría de ellos fueron extraídos a finales del siglo XIX y por las joyas, peinados y vestidos parece ser que pertenecen a los siglos I hasta el IV.

Los retratos de El Fayum se ejecutaban sobre un soporte que solía ser de madera (tilo, haya, cedro, higueras), aunque existen algunos retratos hechos sobre tela.

En estás tablillas se representaba la efigie del muerto, en una posición de escorzo (reducir la longitud de los objetos según las reglas de las perspectivas), pintada a la encáustica.

Para la aplicación de esta técnica pictórica se procedía primero a alisar la superficie del soporte y cubrirla con una capa preparatoria de estuco. El retrato se realizaba con pigmentos minerales y vegetales aglutinados y diluidos en cera caliente o fría.

Los toques de pintura se aplicaban minuciosamente, por medio de finos pinceles y espátulas, dotando a la figura de un suave moldeado, con luces y sombras que producen al mirarlas, un extraño efecto de vida.

En algunos retratos se conserva una técnica mixta; la encáustica para la cara y el peinado, y la pintura al temple para los vestidos y el fondo.
Sobre el retrato finalizado se podía aplicar una fina capa de barniz que fijaba la pintura, dotándola de un acabado más luminoso.

Ahora esos barnices se han oxidado cubriendo las tablillas de un color amarillento que desluce la viva expresión de sus personajes.

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