TELL EL AMARNA

Cuando subió al trono Amenofis IV, en el 1384 a.C., pronto se dio cuenta de que la creencia que seguían los sacerdotes de Amón-Ra, respecto al sacrificio de los dioses, no satisfacía la suya propia, por eso se cambió el nombre de Amenofis IV por Akhenatón “El que agrada a Atón”.
En el año 1358 a.C., al no sentirse satisfecho de su vida en Tebas por ciertas discrepancias con los sacerdotes de la ciudad, decidió buscar un lugar donde no se adorase a ningún dios y el pudiera adorar a su propio dios (Atón). Tras mucho buscar, encontró una desértica llanura donde decidió levantar su ciudad soñada (Tell El Amarna). Dedicó esta grandiosa obra a su padre Atón. Para la construcción de los palacios y templos, así como de las numerosas viviendas, se emplearon doce años.
La residencia donde vivieron Akhenatón y su esposa Nefertiti, se llamó “Hat-Atón”. La Calle Real de la ciudad se situaba sobre un eje sur-norte, paralelo al río. En la parte sur se situaba el palacio real, “Maruatón”, al lado de un lago artificial.
En su primera época, la ciudad acogió a numerosas personas que procedían de Tebas, entre ellos vecinos ilustres, como visires, sacerdotes…También llegaron artesanos, mercaderes y bajos funcionarios a la espera de poder
2 comentarios :
Me gusta mucho la historia de Akhenaton. Leí o escuché por ahí, que él decidió construir en ese sitio la ciudad dedicada al sol, porque dos colinas cercanas, con el horizonte detrás, dibujaban el jeroglífico que representaba a Atón y él lo sintió como un mensaje divino que le marcaba ese punto en el desierto. No sé si será verdad o pura leyenda...
Besos.
Marcela, yo también he leido eso, puede que realmente fuera un mensaje divino, por lo menos él lo veía así, y sino como leyenda es bonita.
Un beso.
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