18 de mayo de 2009

TELL EL AMARNA

Hacia el año 1359 a.C., 10.000 técnicos mandados por un faraón comenzaron la construcción de una nueva ciudad en un lugar del Egipto Medio, entre Menfis y Tebas, en la orilla derecha del río Nilo, se le dio el nombre de Aketatón o “El horizonte de Atón”, hoy Tell El Amarna.

Cuando subió al trono Amenofis IV, en el 1384 a.C., pronto se dio cuenta de que la creencia que seguían los sacerdotes de Amón-Ra, respecto al sacrificio de los dioses, no satisfacía la suya propia, por eso se cambió el nombre de Amenofis IV por Akhenatón “El que agrada a Atón”.

En el año 1358 a.C., al no sentirse satisfecho de su vida en Tebas por ciertas discrepancias con los sacerdotes de la ciudad, decidió buscar un lugar donde no se adorase a ningún dios y el pudiera adorar a su propio dios (Atón).

Tras mucho buscar, encontró una desértica llanura donde decidió levantar su ciudad soñada (Tell El Amarna). Dedicó esta grandiosa obra a su padre Atón.
Para la construcción de los palacios y templos, así como de las numerosas viviendas, se emplearon doce años.

La residencia donde vivieron Akhenatón y su esposa Nefertiti, se llamó “Hat-Atón”. La Calle Real de la ciudad se situaba sobre un eje sur-norte, paralelo al río. En la parte sur se situaba el palacio real, “Maruatón”, al lado de un lago artificial.

En su primera época, la ciudad acogió a numerosas personas que procedían de Tebas, entre ellos vecinos ilustres, como visires, sacerdotes…También llegaron artesanos, mercaderes y bajos funcionarios a la espera de poder

2 comentarios :

Marcela DICE

Me gusta mucho la historia de Akhenaton. Leí o escuché por ahí, que él decidió construir en ese sitio la ciudad dedicada al sol, porque dos colinas cercanas, con el horizonte detrás, dibujaban el jeroglífico que representaba a Atón y él lo sintió como un mensaje divino que le marcaba ese punto en el desierto. No sé si será verdad o pura leyenda...
Besos.

Ana DICE

Marcela, yo también he leido eso, puede que realmente fuera un mensaje divino, por lo menos él lo veía así, y sino como leyenda es bonita.
Un beso.