3 de noviembre de 2008

CABRIT Y BASSA (LEYENDA BALEAR)

La pequeña del oratorio de Nuestra Señor del Refugio, en el castillo de Alaró, guarda entre sus paredes, en un lugar privilegiado, un relicario conteniendo dos costillas humanas, estos restos, pertenecen a Guillermo Cabrit y Guillermo Bassa, ejemplos de lealtad a su rey, mantenida hasta el último momento de su cruel suplicio.

Hacia tan solo nueve años que Jaime II, empuñaba el cetro que le cedió su padre, cuando su hermano Pedro, el poderoso rey de Aragón, determinó pasar a la isla con una potente escuadra y tomarla por la fuerza, con el pretexto de sus desavenencias con Jaime.
No llegó el rey Pedro a hacerse a la mar, la suerte truncó sus proyectos y fue su hijo Alfonso quién desembarco en Mallorca, sometiéndola sin resistencia.

En lo alto de la montaña de Alaró, encerrados tras los muros de su fortaleza, un puñado de leales a Jaime, juraron no rendirse y defender el alcázar hasta la muerte. Las escarpadas paredes de la montaña eran la mejor garantía de evitar que fuera tomada por las armas.

Sus alcaides Cabrit y Bassa, mantenían la lealtad a su rey y se permitían respuestas graciosas a los emisarios del rey.
El rey Alfonso harto de los insultos de Cabrit y Bassa, juró rendir el castillo y asar a sus insolentes alcaides.

Pudo más el hambre que todas las escaramuzas y los saltos.
El castillo de Alaró rindió sus puertas y Alfonso III cumplió su cruel promesa, entregando al verdugo a los dos vencidos, que murieron encadenados, abrasados en una parilla.

Jaime II al volver al trono de Mallorca, hizo recoger los restos carbonizados de sus dos amigos y fueron guardados en dos urnas de piedra, sin ninguna inscripción, y depositados en la Catedral de Palma, en el altar de la capilla, bajo el órgano.

El pueblo, creó durante siglos multitud de leyendas en torno a estos héroes, incluso en noviembre de 1631, los jurados crearon una orden diciendo que se celebrara la fiesta de Cabrit y Bassa en la capilla de la catedral.

En 1776, el obispo Guerra ordenó al cabildo de la Catedral que fueran retirados los cuadros e imágenes de estos santos, diciéndoles que nos los tuvieran en público ni en privado, o sea, que los destruyeran.

Pero eso no sirvió de nada y se siguieron celebrando fiestas en honor de los mártires, y ni siquiera se consiguió erradicar la leyenda que el pueblo había atesorado ya, como parte de su patrimonio.

8 comentarios :

Merce DICE

Qué bestia el rey Alfonso...

No me extraña que el pueblo no hiciera caso de las órdenes del obispo Guerra, después de más de cien años celebrando a sus héroes...

Un beso Ana...

Gio Yakún DICE

Siempre me han parecido muy románticas estas anécdotas históricas, pero no puedo evitar verlas siempre como sacrificios inútiles. Admiro la lealtad de Bassa y Cabrit, pero me pregunto siempre si era necesaria la demostración de la misma en sus cartas insolentes, retadoras... y la respuesta de Alfonso, cruel y brutal, al estilo de la época, y quizá incluso fomentada por las pullas de ambos alcaides, y es que el poder, cuando han hecho mofa de él, no puede menos que responder con trueno y sangre...

Lo que es hermoso es la lealtad que después el pueblo tiene para con sus héroes caídos. Idealizándolos siempre, como si fueran ángeles y no humanos.

Abrazos Ana! excelente anécdota.

Gio.

Ana DICE

Merce, por la forma en que los hizo matar un poco bestia si que era.
Un beso.

Ana DICE

Gio, pienso como tu que todos estos sacrificios son inutiles, pero al menos ellos terminaron como heroes y santos para el pueblo.
Un beso.

PedroMallorca DICE

No se si lo sabeis, pero lo que mas molesto al rey Alfonso es que Cabrit i Bassa se mofaron de su nombre (Alfons) diciendole que alli eso era un pescado que se comia a la brasa (amfos), sin pensar demasiado que su apellido era Cabrit (sin comentarios) por tanto el rey ante tal ofensa prometio que serian ellos los que acabarian a la plancha.

Un beso.

Ana DICE

Pedro sí lo sabía, bastante "cabrito" Cabrit. Un beso.

Anónimo DICE

Yo sooy de Alaró,el pueblo donde sucedió esto,y puede que se mofaran del rei Alfonso(Anfón en el catalan antiguo) pero era porque intentaron conquistar nuestro castillo y ellos quisieron protegerlo con su vida,y por mucho que se mofaran de el sigue sin tener razón para cocinarlos a la parrilla,como mucho un castigo...

Ana DICE

Anonimo tienes toda la razón. He ido muchos fines de semana al castillo y se respira paz y tranquilidad. La caminata desde el pueblo vale la pena. Un saludo.