11 de mayo de 2008

SANTA CATALINA Y SU MONASTERIO

Según la tradición Catalina era una mujer pagana que había nacido hacia el año 294 en el seno de una familia noble de Alejandría.
Con 17 años abrazó el cristianismo y su ardiente fe la llevó a intentar convertir al emperador romano Marco Aurelio.

Era la época de las persecuciones de cristianos y fue martirizada.
Trataron de descuartizarla en una rueda de pinchos, pero el aparato se desmoronó milagrosamente.
Finalmente, fue decapitada en el año 312, un año antes de que el Edicto de Milán autorizara la práctica de su fe.

El hallazgo de su cuerpo en la cumbre más alta del Sinaí, donde se supone que había sido transportada por los ángeles, no se produjo hasta cuatro siglos más tarde.
Los autores del descubrimiento fueron los monjes del monasterio, que ya existía desde mucho antes.

El origen del monasterio se sitúa en el siglo IV, con la construcción de una pequeña iglesia por orden de Santa Elena, la madre del emperador Constantino, en el lugar donde Moisés había visto la zarza ardiendo.

Esta iglesia atrajo a muchos peregrinos y para proteger a éstos de las tribus beduinas que ocupaban la región, se alzó el convento bajo el reinado de Justiniano entre los años 527 y 565.

Fue consagrado a la Transfiguración de Jesucristo en le monte Tabor, y todavía hoy se pueden ver en el interior de la iglesia una pintura mural representando esta escena.

Desde que se encontraron los huesos, todo el mundo la llama Monasterio de Santa Catalina, en lugar de Monasterio de la Transfiguración en el Monte Sinaí.
En el viven unos 20 monjes ortodoxos, casi todos de origen griego.

9 comentarios :

Anónimo DICE

Hola Ana,
Soy tu anónimo mallorquín y me llena de gozo leerte, descubrir tu blog ha sido providencial y gratificante.
Tambien en Mallorca tenemos una Catalina significatíva, hija de los "Thomás" (como se diría de toda la vida), nació en Valldemossa, allá por el 1531 y desde entonces constantes muestras de sentimiento religioso, adornado de bellos boleros, hacen de ella una cosa solo mallorquina, ajena a la vorágine del turismo que solo sabe de Chopin, la Cartuja y George Sand y los más viajeros llegan a ver el agujero de aquella roca que nosostros los isleños llamamos con dulcura la Foradada.
Un beso y hasta mañana.

Ana DICE

Muchas gracias por tus elogios que creo que no merezco. Gran devoción por Santa Catalina, tienen los mallorquines y las visitas que recibe el cuerpo incorrupto de la Santa, así como su desfile e la Beateta el tercer sábado del mes de octubre. Un beso.

Ana DICE

Por cierto me encantaría dejar de llamarte anónimo, si me dices tu nombre estára bien, si no me lo dices te llamaré X. Un beso.

Anónimo DICE

Por el momento y ante cualquier revelación de identidad, pues no se con quien tengo el placer, seguiré siendo si a ti te parece bien “X”
Más que elogios son destellos de admiración por tus bellos, exactos y bien documentados relatos, por otra parte te felicito por la prontitud y agilidad de tu blog.
Cada uno de tus ensayos literarios son dignos de una persona con una sensibilidad exquisita y conocimientos tan amplios y variados en tantas materias, que son para mis ojos y mi comprensión el mejor regalo de la red.
Un beso.

Anónimo DICE

jaja alta historia de amor que ternura. q progrese!

Ray DICE

A mi entender, esas sólidas murallas del monasterio, no reflejan mucho que digamos la paz y el sosiego de un monasterio... ¿a qué o quién temerían cuando las construyeron?...
Besos cordiales

Ana DICE

"X" si es lo que quieres que te llame, pues te lo llamo. Tal vez sea que nos conocemos y quieres mantenerte anónimo para mí, si es así juegas con ventaja, y lo sabes, si no es así, pues tienes el placer de hablar con Ana. Un beso.

Ana DICE

Anónimo, imagino que eres el anónimo numero dos si es así me alegro de que te haya gustado y gracias por tu visita y tu comentario. Un beso.

Ana DICE

Ray (por fin alguien tiene nombre), las murallas eran para protegerse de los ataques de los beduinos. Un beso.