24 de abril de 2008

AKHENATÓN

Hacia el año 1379 a. C., cuando Amenhotep IV fue nombrado corregente de su padre Amenhotep III, los sacerdotes del dios Amón habían alcanzado en Tebas un poder tan grande como el de los propios faraones.

Desde el principio Amenhotep IV se propuso combatir al clero promocionando para ello una nueva divinidad que pudiese sustituir a Amón.

El nuevo dios conocido como Atón, no era otro, que el sol, pero representado de una forma naturalista, como una esfera con sus rayos.

Tras cinco años de difícil convivencia con el clero, el corregente decidió trasladarse a la región de Amarna, al mismo tiempo que cambiaba su propio nombre por el de Akhenatón (adorador de Atón).
En Amarna fundó una nueva capital que llamo Akhetatón (ciudad del horizonte de Atón).

A la muerte de su padre, se convirtió en faraón único. Entonces llevó su reforma religiosa más lejos, proclamando a Atón como el dios único y ordenando destruir las imágenes de las otras divinidades en los templos.
Su objetivo inaudito en aquella época era imponer el monoteísmo.

La reacción del clero ante tal osadía es fácil de imaginar. Estalló una lucha a muerte entre ambos poderes.
Si el faraón contaba con el ejército, los sacerdotes monopolizaban todas las ramas del saber y ejercían una gran influencia sobre el pueblo.

No hay datos precisos de como acabó esta lucha, pero se deduce por los acontecimientos posteriores, que Akhenatón se vio forzado a ceder el trono a su hermano Semenejkara, quién murió meses después de una forma sospechosa.

En cuanto a Akhenatón, parece ser que abdicó y partió al exilio.
Su esposa era Nefertiti.

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