BATISFERA

El principal problema era el peligro de que el cable se rompiera y que sus ocupantes irremediablemente quedaran atrapados en las profundidades del mar.
El 11 de agosto de 1934 Beebe y su colaborador el ingeniero Otis Barton, descendieron a 900 metros en la costa de Florida y ante sus ojos se reveló por primera vez un mundo desconocido y maravilloso.
Sorprendido por tan intensa vida a semejante profundidad, Beebe pudo escribir:
“Nuestros conocimientos oceanográficos hacen pensar en alguien que queriendo hacer el inventario de la fauna africana destacara en primer lugar las ratas y ratones e ignorara completamente la existencia de leones, elefantes y rinocerontes”.
En 1949, el mismo Barton batió esa marca de 900 metros, con otra batisfera, versión modificada de la anterior, que bautizó con el nombre de bentoscopo, y con el que realizó un único descenso de 1.375 metros.
2 comentarios :
Debe ser absolutamente impresionante poder observar la vida a esas profundidades...
Merce, me encantaría, pero creo que tendría claustrofobia.
Un beso.
Publicar un comentario