22 de enero de 2013

LAS ATROCIDADES DE IVÁN EL TERRIBLE



El zar ruso Iván IV el Terrible (1530-1584) tenía fama de inhumano y despiadado. Cometió una serie de salvajadas que empezaron ya en su infancia y adolescencia (se divertía torturando a los animales y lanzando al vacío perros desde los tejados del Palacio Real).

En 1543, cometió su primer crimen político (que se conozca), tenía 13 años, y ordenó que Andrei Chuiski, (el jefe del clan boyardo más influyente de Rusia, que prácticamente gobernaba el gobierno del país) a los perros hambrientos que siempre tenían preparados la guardia del zar para estas ocasiones.

En 1555, ordenó la construcción de la Iglesia Basílica en Moscú. Le gustó tanto, que mandó dejar ciegos a Postnik y Barma, arquitectos que la construyeron, para que jamás pudieses hacer nada más soberbio.

En 1570, al frente de un ejército de 15.000 hombres, marchó sobre la ciudad de Novgorod, la arrasó y dio muerte a millares de personas, entre 25 y 60.000, en una pesadilla de terror, llegó a tirar a muchos niños a las aguas heladas de un río, sólo por disfrutar con el espectáculo.

En una ocasión, confesó haber forzado a más de mil vírgenes y haber asesinado, el mismo, a todos los recién nacidos que nacieron de estas violaciones.

El 14 de noviembre de 1581, en un ataque de cólera, mató a bastonazos a su hijo y sucesor Ivan Ivanovich.

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