10 de junio de 2010

HETAIRAS

Las hetairas (compañeras de los hombres en griego) eran las cortesanas de la antigua Grecia, las prostitutas situadas en lo más alto de la clase social. Se diferenciaban del resto de las cortesanas, tanto si se trataba de mujeres libres como de las esclavas, pero lo más importante de este grupo social eran sus diferencias respecto al resto de mujeres de Grecia.

La mayoría de hetairas poseía una gran belleza física, además tenía una gran formación intelectual y artística, elegante, detallista, y unos modales refinados, algo de lo que carecían muchas mujeres griegas de la época.

En su Dialogo de las cortesanas, Luciano de Samosata las describe así:

“Es alegre con todos, sin reírse estrepitosamente, sino sonriendo de una manera encantadora, luego trata a los hombres con habilidad, sin engañar a los que la visitan o la llevan a su casa, ni ofrecerse sin ser solicitada.

En los banquetes a los que asiste alquilada, se cuida de no emborracharse, pues la embriaguez pone en ridículo y hace a la mujer detestable, y de atracarse de comida indecentemente.

No habla más que lo preciso, no se burla de los asistentes, no mira sino al que le paga. Por eso la quieren todos. Cuando es preciso acostarse no se muestra ni lasciva ni indiferente, y sólo procura agradar a su amante y conquistarlo”.

Otro aspecto que las hacía diferentes era su independencia, tanto económica como en cuanto a convenciones sociales. No tenían inconveniente en recibir visitas de hombres, comportamiento que en una mujer casada no podía hacer sin levantar un gran escándalo. También administraban pos sí mismas su dinero y sus propiedades. La carrera de una hetaira podía ser muy provechosa si encontraba un buen protector.

6 comentarios :

Anónimo DICE

que tonterias!

Ana DICE

Anónimo ¿a que te refieres con las tonterias? ¿Lo dices en general o por las hetairas?
Un beso.

Chema García DICE

Aunque respeto, discrepo del comentario de Anónimo, sobre que lo escrito por Ana sean tonterías. Me he sorprendido grátamente al descubrir este blog por casualidad, que se divulgue la cultura de la ecúmene clásica. Es difícil encontrar alguien que refleje conocimientos sobre estos temas y para mí son muy interesantes. Bien es cierto que cómo el más insigne sofista entre los sofistas, y en parte asesinado por ello, soy partidario de su famoso "Sólo sé que no se nada". Pero no he podido menos por comentar aquí, darle ánimos a Ana a que siga con esta labor de divulgar conceptos tan interesantes como las hetairas, que no sólo no refleja tonterías sino que habla de cuestión de género en la Grecia Clásica. Donde el concepto de mujer dista mucho del actual. Donde existían las mujeres "oficiales" las de eugenesía, las educadas para ser esposas, para ocuparse de esa parte de la casa llamada gineceo y donde prácticamente se la tenía relegada, sobre todo ante los banquetes y "fiestas" de sus esposos, quienes estaba bien visto que tuvieran relaciones sexuales con otras muejeres. Eso sí los hijos y las propiedades de las tierras hacían que un hombre de la nobleza no repudiara a una esposa por irse con otra (aunque fuese por amor, etc) puesto que entonces estaría muy mal visto. Quizá dentro de ese contexto se entienda un poco mejor cuando Medea descubre el comportamiento deshonroso de Jasón, la forma más cruel de vengarse de él, es matando a los hijos de ambos. Por otro lado me parece muy interesante la posible comparación, con todas las prudencias y peros del mundo entre las hetairas y las geishas. Qué piensas al respecto Ana? Ánimo con este maravilloso blog!! Gracias por enseñar y dar tanto!!

Pablo D. DICE

No me parece para nada una tontería. La verdad que me ha gustado mucho la entrada, y el blog en general.

Me seguiré pasando por aquí.

Un saludo!

Ana DICE

Chema, no se le puede gustar a todo el mundo, pero me conformo y me alegro que no todos piensen igual.

Tienes razón las heteiras y las geishas tenían muchas similitudes entre otras por ser intermedias entre mujeres de compañía y prostitutas. También eran similares las kisaeng coreanas.

Gracias por tus palabras eso anima a seguir adelante. Un beso.

Ana DICE

Pablo muchas gracias, espero verte por aquí a menudo. Un beso.