2 de junio de 2010

EL SUEÑO DE NABUCODONOSOR

En uno de los libros de la Biblia se hace referencia a el “Libro de Daniel” escrito en el siglo II a. C., donde se narra el exilio judío en Babilonia. En este libro se relatan algunos de los episodios más famosos de la estancia de los hebreos en Babilonia, todos ellos apócrifos.

En su inicio hace referencia a Daniel, que fue supuestamente uno de los deportados.

En la corte de Babilonia Daniel se ganó la confianza del rey Nabucodonosor por la facultad que tenía para interpretar los sueños. El monarca tuvo un sueño que le desconcertó considerablemente y que sus magos eran incapaces de interpretar.

En ese sueño Nabucodonosor tuvo la visión de una gigantesca estatua, la cabeza de esta estatua era de oro finísimo, el pecho y los brazos de plata, los muslos de cobre, las piernas de hierro, y una parte de los pies de hierro y la otra de barro.

Una piedra se cayó de una montaña próxima e hirió a la estatua en los pies y los desmenuzó, también se hicieron pedazos el oro, el cobre, la plata, el barro y el hierro. Pero la piedra que había destrozado la estatua se convirtió en una gran montaña y llenó toda la tierra.

Daniel interpretó que la gran estatua representaba el reino de Nabucodonosor, formado por elementos muy dispares. La piedra sería Yahvé, el dios del cielo que levantará un reino que nunca será destruido y que quebrantará y aniquilará todos estos reinos y subsistirá eternamente.

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