3 de julio de 2010

ANÉMONA DE MAR

Las anémonas de mar suelen encontrarse en zonas rocosas pero ciertas especies, como la anémona verde se pueden ver en las playas arenosas. Cuando el agua las deja al descubierto, las anémonas de mar parecen montones de gelatina de colores, pegados a la tierra. Al ser cubiertas por la marea, muestran una gran actividad.

El cuerpo muscular se adhiere a las rocas mediante un disco basal sobre el cual la anémona se desplaza lentamente, y que ancla con tal firmeza que si se intenta arrancar de la roca, lo único que se consigue es desgarrar su cuerpo. La boca está rodeada de tentáculos

Las anémonas son muy voraces, consumen grandes cantidades de alimentos, en proporción a su tamaño. Los delicados tentáculos ondulantes, son prolongaciones venenosas con las que se apoderan y paralizan a los animalitos que se ponen a su alcance. Una vez paralizada, la víctima va a para enseguida a la boca de la anémona, y de allí pasa a su estómago, donde es digerida.

Se reproducen por simple división, y una sola puede originar dos o más ejemplares. Tienen también reproducción sexual, y los ovarios y los espermatozoides que generan respectivamente ovarios y testículos, que están situados en en las paredes de los tabiques gastrovasculares, son expulsados por la boca de la anémona.

El huevo fecundado se transforma en una pequeña larva que nada hasta quedarse en una roca, donde se convierte en una nueva anémona.