En las llamadas Edades Oscuras Medievales (385-1000), los sacerdotes católicos establecieron que el sexo sin valores, como el que se practica con una prostituta, las orgías o las violaciones, no constituían una ofensa seria para la moral. Por el contrario, el sexo impregnado de valores sentimentales, como el que practica una pareja de enamorados, era un gran pecado que podía castigarse con penas muy severas.También decían que el sexo dentro del matrimonio cristiano debía practicarse siguiendo unas reglas muy estrictas. El sexo oral y anal eran un pecado mortal, y el coito se debía ejercitar siempre en una única postura, la que llamaron natural, esto es el hombre encima con actitud dominante y la mujer debajo dejándose llevar con sumisión.
Era obligatorio reprimir el deseo desmesurado, las fantasías depravadas, las caricias y los tocamientos, ya que constituían un placer innecesario para la procreación. El acto sexual no podía hacerse nunca con la regla ni durante la penitencia en sábados, miércoles, viernes y festivos.





