6 de diciembre de 2009

TOFET

La práctica de sacrificios humanos, en muchas ocasiones de niños, es una de las acusaciones difundidas por la tradición grecorromana contra los cartagineses.

Su existencia ha quedado reflejada en el “tofet”, un área sagrada al aire libre donde se depositaban las urnas que contenían las cenizas de los niños sacrificados.

El rito tenía lugar de noche, en medio de un ruido ensordecedor de flautas y tambores, y concluía con el sacrificio del niño por un sacerdote que una vez degollado lo depositaba sobre las manos de una enorme estatua de bronce de Baal- Hamón o Tanit desde donde se deslizaba a una hoguera situada junto a esa estatua.

Parece que este ritual se hacía en caso de guerras, epidemias…

La presencia de restos de animales junto a las urnas evidencia un ritual de sustitución según el cual se solicitaba de la divinidad un nuevo vástago que sustituyera al niño que había nacido ya muerto o lo había fallecido al poco de nacer.

El tofet más impresionante es el que se encontró en la actual Túnez el llamado; “Recinto de Tanit” o “Salammbo”. Aquí se encuentran unas 20.000 urnas funerarias de cerámica con restos óseos.

Este tofet tiene una superficie de 6.000 m², y fue utilizado desde el año 700 al 146 a. C., cuando Cartago cayó a manos del ejército romano.

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