
Desde pequeña he tenido verdadera obsesión por las aceitunas, me gustan de todas clases; gazpachas, rellenas de anchoa, rellenas de pimiento, sevillanas, manzanilla, trancadas (variedad mallorquina de aceitunas), negras, verdes, con hueso, sin hueso...
Es tal mi ansia que no puedo ni pensar en ellas, se me hace la boca agua, si voy a una tienda de salazones, o salgo fuera, o me vuelvo loca, las quiero todas.
Claro que no solo son aceitunas, con los pepinillos, alcaparras, banderillas y todas sus variantes me pasa lo mismo.
Una vez estando de viaje, en un mercadillo, compre y sin darme cuenta me las comí todos y eso que eran bastantes, me metí en el coche y claro, muy bien desde luego no me sentaron, pero no me sirvió de mucho escarmiento.
Creo que tendré que hacer como los ludópatas y prohibirme a mí misma la entrada a los establecimientos que las vendan.



