22 de septiembre de 2018

VISITA AL ESCORIAL DE MADAME D'AULNOY


Madame D’Aulnoy (1651-1705) fue una escritora francesa, además de ser conocida por sus cuentos de hadas, también lo es por su relato del viaje a España, escrito en 1679.

Esta es la descripción sobre su visita a El Escorial:

 Madrid, 28 de septiembre de 1680

“El Escorial está construido en la pendiente de unas rocas, en un sitio desierto, rodeado de montañas. El pueblo está abajo y tiene pocas casas. Casi siempre hace frío allí. Es prodigiosa la extensión de los jardines y del parque. Se encuentran bosques, llanos, una gran casa en medio, donde se alojan los guardas, y todo está lleno de animales feroces y de caza.

Después de haber visto un lugar tan digno de nuestra admiración, partimos todos juntos, y como habíamos pasado por los sitios reales de El Pardo y de la Zarzuela, regresamos por las montañas, cuyo camino es más corto, pero más difícil.

Pasamos por Colmenar y, costeando el riachuelo de Guadarrama, fuimos por Las Rozas y Aravaca hasta Madrid, donde supimos que la servidumbre de la reina iba a partir para ir a esperarla en la frontera. En seguida nos presentamos en palacio para decir adiós a la duquesa de Terranova y a las otras damas, a las cuales el rey las había hecho montar a caballo, para ver de qué manera estarían el día de la entrada. Las puertas y jardines estaban rigurosamente custodiados a causa de esto, y no se permitía entrar allí a ningún hombre.

Las damas jóvenes de palacio tenían apostura bastante gallarda; pero ¡Dios mío, que estantiguas la duquesa de Terranova y Doña María de Alarcón, jefe de las damas jóvenes de la reina! Cada una estaba sobre una mula toda ensortijada y herrada de plata, con una gran manta de terciopelo negro, análoga a la que los médicos de París ponen a sus caballos.

Estas damas, vestidas de viudas, muy feas, con el aspecto severo e imperioso, llevaban puesto un gran sombrero atado con cordones por debajo de la barba, y veinte gentilhombres, que estaban a pie alrededor de ellas, las sujetaban por miedo a que se dejasen caer. Nunca hubieran permitido que las tocases así, a no temer romperse la cabeza; pues aun cuando las damas tienen dos escuderos y éstos las acompañan a todas partes donde van, nunca les dan la mano; marchan a su lado y las presentan con los codos envueltos en sus capas, lo cual hace parecer sus brazos monstruosamente gruesos.

Si al caminar la reina le aconteciera caerse y no estuvieses alrededor suyo sus damas para levantarla, aun cuando hubiera allí cien gentilhombres, se tomaría la pena de levantarse por sí sola o permanecería tirada en el suelo, sin que se atreviera nadie a levantarla.

Pasamos una parte de la tarde viendo a estas damas. El equipaje que han traído es magnífico, pero bastante mal entendido. La duquesa de Terranova lleva ella sola seis literas de terciopelo bordado de diferentes colores, y cuarenta caballos, cuyas gualdrapas son de lo más rico que he visto jamás.

Toda la corte está de regreso, incluso la reina, a la cual vi llegar con el rey en una carroza cuyas cortinillas iban del todo abiertas. Estaba vestida a la española, y no la encontré menos bien en este traje que en el suyo a la francesa. Pero el rey se había vestido a la Schoemberg; éste es el traje de campo de los españoles, y es muy semejante al vestido a la francesa”.

21 de septiembre de 2018

LONGEVIDAD EXTREMA


Desde antiguo, la historia nos da a conocer la existencia de personas que sobrepasaron ampliamente la esperanza de vida de sus épocas.

Según los escribas en las Escrituras, le atribuyen a Matusalén una longevidad de 969 años. También cuentan que su bisabuelo Adán, vivió 930 años, su abuelo Set, 912 años, y su padre Henoch, 305 años. Parece ser que Henoch no murió sino que fue llevado por Dios después de una vida perfecta. Al hijo de Matusalén, Lamech, le confieren solo 177 años, pero su descendencia recuperó la longevidad con Noé, el héroe del Diluvio que murió a los 950 años.

Según los expertos existe una explicación sobre esas longevidades tan extraordinarias. La primera dice que los años que se le atribuyen a los patriarcas son, en realidad, el número de meses de sus vidas, obteniendo de esa manera alrededor de 77 años para Adán, 76 para Set, 81 para Matusalén, 30 años para Henoch y 79 para Noé. Aunque según este cálculo Lamech solo habría vivido 15 años.

Según otra teoría de los especialistas de la Biblia, estas vidas habrían sido inventadas para establecer genealogías sin lagunas que cubrieran con pocos nombres largos períodos prehistóricos. Esta manera de actuar se repite con el sacerdote caldeo Beroso, quien en su “Historia de Babilonia”, escrita alrededor de 280 años antes de Cristo, afirmaba que los reinados de los diez reyes de las épocas fabulosas no abarcan menos de 432 000 años.

20 de septiembre de 2018

UN LORO HABLANDO


Aunque los loros emiten sonidos que parecen palabras, no las crean igual que los seres humanos. Los loros no tienen ni cuerdas vocales ni caja de resonancia. Tienen un órgano vocal llamado siringe en la parte baja de la garganta, entre los bronquios y la tráquea. Dentro de la siringe hay una membrana cartilaginosa llamada membrana timpánica que vibra como un instrumento de viento cuando pasa el aire.

Cuando el aire sale de sus pulmones y pasa por la siringe se puede formar una variedad de sonidos. Al inicio de la tráquea, justo antes de los pulmones, hay una estructura ósea cuyas paredes vibran al pasar el aire. Pueden controlar la presión del aire de cada pulmón por separado, lo que les permite ajustar la resonancia de los sonidos. Por eso pueden hacer más de un sonido a la vez.

Los loros usan los músculos de la siringe, en la base de la tráquea y la parte superior de los bronquios, para modificar la forma y profundidad de este espacio y producir así muchos sonidos distintos. Los cambios en la resonancia vienen de las variaciones en la presión del aire, controlada desde los pulmones.

A diferencia de los humanos que movemos los labios para crear los distintos sonidos, el pico del loro permanece abierto pero relativamente inmóvil mientras habla. Aunque los loros tienen laringe, no tienen cuerdas vocales, la usan para que el agua y el alimento no pase a los pulmones.

19 de septiembre de 2018

LOS PRIMOS DEL YETI


El Yeti no es la única criatura misteriosa cuya existencia ha sido advertida en las regiones más desérticas y salvajes del planeta.

Pie Grande

Con una apariencia muy parecida al Yeti, es originario del noroeste de los Estados Unidos y es el que ha aparecido el mayor número de veces. Sus apariciones comenzaron en 1830 y desde entonces se han recogido miles de testimonios. El documento más desconcertante es la grabación de un aficionado, cuyas imágenes saltarinas muestran a una de estas criaturas paseando por el bosque.

Fue grabada en 1967 por Roger Patterson en Bluff Creek, California del Norte. D. W. Grieve, conferencista en biomecánica del Hospital Royal Free de Londres, y tres científicos rusos, Bayanev, Burtsev y Donskov, quienes examinaron cuidadosamente la grabación, señalaron que no habían encontrado ningún truco en su realización.

Sasquatch

Es el nombre dado por los indios al abominable hombre de Canadá. Su región predilecta es la Columbia Británica, al norte del área donde aparece de manera habitual Pie Grande. Es también un bípedo enorme, peludo y de apariencia similar a un simio.

Alma

Es la versión rusa del Yeti. Existen numerosos testimonios, y muchos investigadores han tratado de descubrir su misterio. El profesor Porchnev y la doctora María Juana Koffman han reunido un enorme archivo que contiene moldes de huellas y muestras de pelos y de excrementos. Entre los testimonios recogidos figura el del teniente coronel V.S. Karapetyan, quien pudo, en 1941, examinar a uno de estos alma en la región de Buinaksk, en el Cáucaso, donde fue confundido con un espía disfrazado y capturado por sus soldados. Para él, no sería un animal, sino una especie de hombre salvaje.

18 de septiembre de 2018

COMER ACOSTADO EN LA ANTIGUA ROMA


Los romanos comían acostados, los atenienses también. En un principio utilizaban camas en las comidas sagradas, ofrecidas a los dioses. Después adoptaron esta costumbre los primeros magistrados y los hombres poderosos, poco a poco se hizo general, habiéndose conservado hasta principios del cuarto siglo de la Era Cristiana.

Estas camas fueron en sus inicios bancos rellenos de paja y cubiertos de piel. Más tarde llegaron a fabricarse de maderas delicadas, con incrustaciones de marfil, oro y en ocasiones de piedras preciosas. Formaban los colchones cojines muy blandos, forrados de tapicerías adornadas con magníficos bordados.

Los comensales se acostaban sobre el lado izquierdo, apoyándose en el codo y generalmente en una misma cama se ponían tres personas. Esa postura para comer se llamaba “lectisternium”. Era una postura incómoda ya que cuesta trabajo conservar el equilibrio y el brazo duele como consecuencia del peso del cuerpo. En el aspecto fisiológico tampoco es recomendable comer en esa postura ya que los alimentos entran con esfuerzo y se colocan con dificultad en el estómago.

Beber era mucho más difícil. Se necesitaba mucho cuidado para no derramar los líquidos de las enormes copas en las que se servían las bebidas. La limpieza al comer tampoco era muy habitual, al comer con los dedos se escapaba toda clase de comida.

Cuando la religión cristiana se vio libre las persecuciones, se quitaron las camas que adornaban los salones para fiestas y se volvió a comer sentado.