LA PESTE NEGRA

El escaso desarrollo de la medicina en la Edad Media, las precarias condiciones sanitarias de las viviendas, facilitó el avance de la peste negra. Los remedios para detenerla resultaron un fracaso. Uno de ellos fue la práctica de sangrías, con las que se pretendía que la sangre infectada saliera del cuerpo del enfermo. La pérdida de sangre, dejaba al paciente en un estado de debilidad que lo único que hacía era el avance de la enfermedad.
Los médicos y curanderos también abrían los bubones, con el riesgo de dañar el sistema linfático. Otros remedios consistían en diferentes productos, como el “vinagre de los ladrones”, una infusión obtenida de la mezcla de vinagre con distintas especias y hierbas, como lavanda, canela, nuez moscada…
La panacea universal fue la triaca, cuya receta es uno de los grandes secretos de los médicos y boticarios medievales, cuya receta cambiaba según quién la preparaba. Las medidas adoptadas para la prevención eran encender hogueras en las calles para purificar el aire (se creía que la alteración del aire era el causante de la enfermedad), y enterrar rápidamente a los muertos. Las recomendaciones eran comer frutas y verduras aderezadas con vinagre y pimienta, hacer ejercicio y evitar el contacto sexual.
2 comentarios :
Increíble, fue devastadora
Jelens si que fue horrible.
Un beso.
Publicar un comentario