15 de julio de 2019

CAMINANDO-17



Quiero caminar, con un buen libro en el bolso, música en mis oídos y una cámara en mis manos, sin rumbo, sin hora, sin pasado.

14 de julio de 2019

DISTINTAS VERSIONES DEL DILUVIO UNIVERSAL


Se han contado en todo el mundo unas 168 leyendas que cuentan o mencionan, dentro de diferentes tradiciones una versión del Diluvio Universal. Los indios americanos ofrecen 58 versiones diferentes, aunque muy parecidas entre sí. La gran mayoría de estas leyendas no tienen conexión una con otra, aunque narran un mismo hecho; una tromba de agua que lo inunda todo y aniquila animales y personas, sobreviviendo solo algunos elegidos de los dioses.

Un mito gaélico describe la explosión inicial del Llyn-Llyn (mar de mares) que inundó el mundo y ahogó a todos sus habitantes. Para los rusos, la Tierra descansaba sobre cuatro ballenas; al morir una de ellas, se desencadenó una tormenta que destruyó el planeta. En la mitología hindú, Visnú salvó tres veces al mundo que anteriormente se había inundado por completo.

Las tradiciones chinas relatan la vida de dos supervivientes de un gran diluvio, Fushi y Nukua, cuyos cuerpos en forma de pez les permitieron salvarse nadando. En México se narraba que un hombre y una mujer se salvaron de un diluvio encerrados en una cesta de madera. La mitología griega contaba que Zeus, observando que los hombres habían degenerado sus costumbres, decidió enviar un diluvio que acabara con ellos, pero se apiado de Decaulión, el rey de Tesalia, y de su esposa Pirra, y decidió salvarlos diciéndoles que construyeran una nave; está flotó sobre las aguas durante nueve días, varándose, cuando las aguas bajaron, en el monte Parnaso. A instancias de Zeus, Decaulión y Pirra regeneraron la raza humana arrojando piedras sobre el suelo, de las que lanzó él, surgieron los hombres; de las de ellas, las mujeres.

En la mitología mesopotámica se habla de gotas de lluvia del tamaño de platos que provocaron la muerte de todos los malvados. El héroe de esta epopeya es Gilgamés, que da nombre a la historia, pero el protagonista de la leyenda del Diluvio es Utunapistim, que sobrevivió con toda su familia a bordo de un arca, tras siete días de lluvias. Antes de saltar a tierra este héroe sumerio-babilónico envió una paloma, un vencejo y un cuervo para comprobar si el nivel de las aguas ya había descendido lo suficiente como para dejar al descubierto tierra firme.

13 de julio de 2019

LA ENFERMEDAD PARA LOS EGIPCIOS


El concepto de la enfermedad para los egipcios era muy particular. Para ellos el cuerpo humano era una entidad sana que perdía saludo como resultado de los ataques del mundo exterior que penetraban en ella.

Penetraban en el organismo por medio de las heridas, que rompían el aislamiento interno del cuerpo poniéndolo en contacto con el exterior, también penetraba por los orificios corporales. Una vez introducido en el cuerpo se podía alojar en cualquier parte del cuerpo. No importaba que el elemento fuera físico y visible: lombrices, mordeduras de serpiente, parásitos intestinales, o invisibles: castigo de dios, demonios, magia…, ellos eran los responsables de las más de doscientas enfermedades conocidas por los egipcios.

Cuando conocían el remedio para alguna de esas enfermedades, aplicaban medicamentos. Su farmacopea era muy amplia, utilizaban toda clase de sustancias minerales: malaquita, oro, lapislázuli…; vegetales: algarrobo, almendro, loto…; biológicas: caca de mosca, de cocodrilo, orina de mujer virgen… Estas sustancias se utilizaban diluidas en agua, cocidas, mezcladas con cerveza o miel. Se administraba en forma de vahos, lavativas, emplastos, decocciones.

12 de julio de 2019

BRINDIS


Los ingleses fueron los inventores del brindis. Los alemanes tenían un brindis muy especial: prosit: sin levantarse de la mesa, uno de los comensales se dirigía a otro, y a la vez que levantaba el vaso decía: "Prosit", ambos tenían que apurar el contenido del vaso o copa.

Los franceses y españoles tenían un brindis muy pintoresco; el que quería brindar se levantaba, y de pie brindaba en honor del que quería homenajear, seguidamente chocaban las copas unos con otros, y todos bebían a la vez.

En Inglaterra, existen muchas anécdotas con el brindis como protagonista:

Cuentan que Ana Bolena, una de las esposas de Enrique VIII, degollada por orden suya, y la más hermosas mujer de su tiempo, acostumbraba a bañarse a la vista de su séquito masculino; estos gentilhombres, para cortejarla, cogían agua del sitio en que se bañaba y se la bebían.

Uno no quiso hacerlo, le preguntaron por qué lo hacía y contestó:
-Es que me reservo para el brindis.
Otra anécdota es la siguiente:

El conde se Stair embajador de Inglaterra en la Corte de Holanda, daba esplendidas fiestas, a las que invitaba a todo el cuerpo diplomático, y éste, como es normal, le correspondía con otras fiestas.

En una ocasión en la que le había tocado al embajador de Francia, recordando el emblema de su soberano, Luis XIV, brindó al sol naciente, todos acataron el brindis. El embajador de la emperatriz-reina brindó a su vez a la luna y las estrellas, aludiendo a los principados de Alemania.

Le tocó el turno al inglés y todos estaban atentos para ver cómo se las componía para igualar a su soberano con los anteriores. Él, gravemente, levantó su copa y dijo:

-A Josue, que detuvo el sol, la luna y las estrellas.

11 de julio de 2019

MARÍA LA EGIPCIACA




María de Egipto o Santa María Egipciaca (344 d. C-421 d. C) explica algunos detalles de su vida en “Leyenda Áurea” escrito por Santiago de Vorágine o Jacopo della Voragine (1228-1298) :

“Yo nací en Egipto. A los doce años fui llevada a Alejandría, y a los diecisiete me dediqué a la prostitución de mi cuerpo; en este oficio permanecí mucho tiempo.

En cierta ocasión, al enterarme de que desde el puerto de Alejandría iba a salir un barco cargado de peregrinos que se dirigían a Jerusalén para adorar la Santa Cruz, rogué a los marineros que me permitieran embarcarme en su navío. ¿Tienes dinero para pagar el pasaje?, me preguntaron. Yo les respondí: -No tengo dinero, pero puedo pagar con mi cuerpo.

Ellos aceptaron, me dejaron embarcar, y durante la travesía usaron y abusaron de mi cuanto quisieron. Al llegar a Jerusalén, quise también adorar la Santa Cruz y me dirigí a la iglesia, pero al acercarme a la puerta del templo me sentí rechazada por una fuerza invisible, que no me dejaba pasar. Cuantas veces intenté penetrar en el sagrado recinto, y fueron muchas, otras tantas me lo impidió una mano misteriosa.

Al observar que todos los demás entraban libremente en la iglesia sin que nadie les pusiera impedimento, y que solamente a mí se me vedaba el paso, traté interiormente de indagar cuáles podrían ser las causas de tan extraño fenómeno, hasta que casi en la cuenta de que no podían ser otras que la de la enormidad de mis pecados. Entonces empecé a darme golpes de pecho y a derramar amarguísimas lágrimas y a prorrumpir en profundos suspiros.

En esto, vi que sobre la portada había una imagen de la Bienaventurada Virgen María, en la que hasta entonces no había reparado, y mirándola tiernamente le rogué con copioso llanto que me alcanzase de Dios la gracia de que se me perdonasen mis culpas y de que pudiese pasar al interior del templo para venerar la Santa Cruz, prometiéndole a Cristo y a Nuestra Señora que en cuanto saliera de aquella iglesia abandonaría el mundo y viviría en absoluta castidad hasta el final de mis días.

Una vez hecha esta oración y promesa quedé tranquila y firmemente convencida de que la Bienaventurada Virgen María me alcanzaría lo que le había pedido, y, sin dudarlo, me acerqué al dintel del templo, lo traspasé y entré en el santo lugar sin que nadie ni nada me lo impidieran”.

Después de esto, arrepentida, se retiró al desierto haciendo penitencia durante 40 años. Por ello santa María Egipciaca era la advocación a la que dirigían las prostitutas para apartar de de su vida de vicio. Es venerada en la Iglesia Ortodoxa, Iglesia Católica, Iglesia anglicana y sobre todo en la Iglesia Copta.