6 de abril de 2020

BACTERIAS-2


Las bacterias, las células con vida propia más diminutas, son tan pequeñas que una sola gota de líquido puede contener 50 millones de ellas.

Las efímeras, después de nacer, y de pasar luego de 1 a 3 años desarrollándose como náyades, solo viven un día como adultas. Durante este único día, mudan dos veces, se aparean y ponen huevos en el agua. Como estos adultos no tienen partes bucales desarrolladas completamente, no se alimentan.

El organismo conocido más pequeño que contiene todas las sustancias químicas necesarias para la vida independiente, es una bacteria llamada el organismo de la pleuroneumonía. Se requerirá cerca de 2 millones de ellos, lado a lado y tocándose, para cubrir 2,4 centímetros.

Un animal unicelular, el paramecio, se divide en 2 cuando tiene alrededor de 22 horas de vida. Si un solo paramecio comenzara a dividirse el primero de enero, y sobreviviera toda su prole, sus descendientes llenarían un espacio de 4 kilómetros cúbicos para el 7 de marzo, y su volumen combinado serían tan grande como el de la Tierra para el 12 de abril.

Los únicos animales que no dependen del mar para vivir, en la Antártica, son 70 especies de aradores e insectos primitivos. El animal antártico más grande que vive permanentemente sobre Tierra es una mosca sin alas, de medio centímetro de longitud. Se descubrió una especie de ácaro a 680 kilómetros del Polo Sur.

Una fábrica en la cual estuvieran funcionando 2000 máquinas diferentes, con 25 hombres en cada una de ellas, sería considerada justamente como una estructura compleja. La bacteria más pequeña es así de compleja. En cada bacteria están teniendo lugar 50 000 reacciones químicas.

Las pulgas son esenciales para la salud de armadillos y erizos; provocan el estímulo necesario a la piel. Los armadillos y erizos espulgados no sobrevivirían por mucho tiempo.

5 de abril de 2020

ABRIENDO Y CERRANDO PUERTAS-5


Si alguien no te busca es que no desea encontrarte.
Aprende a leer su comportamiento.
Hay puertas abiertas, no insistas en pasar por la pared.

4 de abril de 2020

SIMBOLOGÍA DE LAS HIERBAS


Las hierbas medicinales, por lo general simbolizan lo vital y se las asocia a lo curativo y a la salud desde tiempos ancestrales. Algunas civilizaciones antiguas relacionaban el poder curativo de las distintas especies de hierbas, y sus virtudes medicinales, con el poder de las diferentes deidades.

Para la patrística, las hierbas tienen un simbolismo bastante parecido al del denominado “Árbol de la Vida” y, por eso mismo, los cristianos las incorporan en el mismo sentido y con igual significado emblemático.

A menudo se las relaciona con aspectos relativos a la fertilidad y a la fecundación cósmica, es decir, con las denominadas teofanías. Se cree que facilitan el parto, aumentan el poder genético, aseguran la fertilidad y la riqueza. Por eso se recomendaba sacrificar animales a las plantas.

La medicina de todos los tiempos utilizaba las plantas con fines curativos y las hierbas medicinales han gozado de gran ascendiente a través de los tiempos. Así, para los cristianos, fueron encontradas por primera vez en el monte del Calvario. Para otras civilizaciones las hierbas debían sus virtudes curativas a que los dioses las habían descubierto por primera vez.

3 de abril de 2020

LAS TORRES GEMELAS Y TANIA HEAD-ALICIA ESTEVE


Tania Head era el nombre falso que adoptó la catalana Alicia Esteve después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Contó que se encontraba en el piso 78 de la torre sur del World Trade Center en el momento de la explosión.

El engaño duró hasta el 27 de septiembre de 2007, cuando The New York Times la descubrió. Después, el diario español La Vanguardia descubrió su verdadera identidad, así como sus heridas, que según sus amigas ya tenía antes de los atentados. Gracias al engaño llegó a ser presidentas de la Asociación de Supervivientes.

Tania decía que estaba en las torres gemelas en el momento del impacto, que era hija de diplomáticos, que trabajaba en las oficinas de Merrill Lynch tenía en la torre sur, que ese día pensaba casarse con su novio, que murió en la torre norte (la familia del fallecido lo desmintió), que el famoso hombre del pañuelo rojo, que había salvado a dieciocho personas antes de morir, le había apagado las llamas del hombro y le salvo la vida, que fue tratada en un hospital, que había estudiado en las universidades de Stanford y Harvard, que un hombre, antes de morir, le dio su anillo de casado para que se lo entregara a su mujer, que su brazo quedó mal después del accidente de las torres, etc…

Todo mentira, ni una verdad en su relato.

2 de abril de 2020

DISPARATES


Isaac La Peyrére (156-1676), autor de “Preadamitae” (1655), mantenía que Adán era solo el padre de los judíos. Mientras que otros pueblos antiguos, como los caldeos, los egipcios, los chinos y los aztecas, descendían de antepasados preadamitas.

Henry Home, lord Kames (1696-1782), trató de llega a un compromiso con el Génesis fechando la creación de las razas separadas en los acontecimientos posteriores a la Torre de Babel.

En “De generis humani varietate nativa” Johann Blumenbach sostuvo que la causa principal de la degeneración de las razas que no son blancas a partir del tronco caucasoide primitivo era un conjunto de factores como el clima, la dieta, el modo de vida, la hibridación y la enfermedad.

El conde de Buffon (1707-1788) y Johann Blumenbach (1752-1840) vieron en el negro un producto de la degeneración a partir de la perfección adámica, James Cowles Prichard (1786-1848) introdujo una hipótesis nueva la de que Adán había sido negro y que bajo la influencia de la civilización, el hombre había ido gradualmente convirtiéndose en blanco.

El reverendo Samuel S. Smith (1795-1812) en 1810 pudo señalar el caso de Henry Moss, famoso esclavo que exhibía por todo el norte de Estados Unidos mostrando las manchas blancas que le había salido por todo el cuerpo, que le dejaron al cabo de tres años casi completamente blanco.

El doctor Benjamin Rush (1746-1813) presentó ese mismo caso en una reunión especial de la Sociedad Filosófica Americana, en la que mantuvo que el color negroide de la piel era una enfermedad, como una forma de lepra benigna, de la que Moss estaba experimentando una curación espontánea.