21 de septiembre de 2019

LAS COSAS DEL CUERPO HUMANO


La molécula de hemoglobina puede tener sus aminoácidos alineados en 10 640 disposiciones distintas, pero solo una de ellas es funcional.

Los bebés tienen papilas gustativas en las mejillas.

Los científicos han descubierto que el córtex frontal de los cocainómanos presenta una deficiencia de hasta el 58 % del neurotransmisor.

El emperador romano Vespasiano libró a los médicos de prestar el servicio militar. Esto provocó un gran aumento de profesionales que, en el año 160 de nuestra era, Antonio Pío se vio obligado a limitar el número de médicos públicos.

En la literatura médica inglesa se menciona a un hombre que poseía dos pares de ojos.

Las huellas dactilares dañadas de un bebé se regeneran en 11 semanas.

Para contener una epidemia que asolaba la ciudad de Agrigento, el profeta y filósofo griego Empédocles mandó tapiar un estrecho desfiladero por donde soplaba un viento cargado de los horribles efluvios de un pantano cercano.

Un equipo de investigadores norteamericanos descubrió en ratones que el roce con la madre estimula el crecimiento de los ratoncillos. En humanos, se ha comprobado que el contacto del bebé con la madre se convierte en un considerable aumento de peso y un acelerón en el desarrollo del sistema nervioso.

Las pulgas sienten una mayor predilección por las mujeres que por los hombres.

La cafeína que contiene una taza de café alcanza el cerebro en 30 minutos, pero continúa estimulando el sistema nerviosos durante más de ocho horas.

El médico francés Françoise Bacon dijo en 1667 que los niños nacidos de una relación adúltera se hacían amorales y viciosos en la edad adulta.

Un estudio británico publicado en la revista médica The Lancet afirma que el efecto protector del vino en las enfermedades cardiovasculares se debe a que contiene ácido salicílico y dos de sus derivados; el 2,3 hidroxibenzol y el 2,5 hidroxibenzol.

En Egipto, cuando un médico realizaba una operación con éxito a un noble recibía diez sidos de plata. Esta suma equivalía a 450 días de trabajo de un carpintero.

20 de septiembre de 2019

EL SEXO EN LA HISTORIA-2


Según Hipócrates,el útero de las mujeres que no practican asiduamente sexo se deseca y cierra herméticamente, lo que atormenta a todo su cuerpo.

Para saber si una mujer era fértil, los médicos del antiguo Egipto le hacían sentarse sobre una mezcla de dátiles y cerveza. Si vomitaba era signo de que podía quedarse embarazada.

Paracelso decía que el semen provenía de todas las partes del cuerpo y que acudía a los testículos durante el acto sexual.

Los aztecas se excitaban sexualmente bebiendo chocolate.

Los godos enterraban vivo a todo aquel sospechoso de ser homosexual.

Solo la hembra del topo y de la hiena comparten con la mujer el hecho de tener himen.

Según dicen, una de las fantasías del poeta británico Lord Byron (1788-1824) era la de disfrazar a sus amantes con ropas de hombre para hacerlas pasar por sus primos en los hoteles donde se citaban.

Los testículos de los europeos tienen el doble de tamaño que los de los chinos.

Entre los pueblos germanos, el adulterio estaba penado con la quema de la mujer. El amante era ahorcado sobre sus cenizas.

Para conseguir que la actriz Hedy Lamarr simulara una expresión de orgasmo en una de las escenas de la película Éxtasis (1932), su directos, Gustav Macharty, le propinó un pinchazo con un alfiler en las nalgas.

En la China del siglo XIX, solamente el marido podía contemplar los pies desnudos de su mujer.

De Serves decía que una de las causas de la esterilidad femenina es la belleza excesiva. Ello se debe a que estas mujeres atraen más sangre hacia las distintas partes del cuerpo, de manera que no les queda fluido libre para formar el semen.

El médico Nicolás Venette (1622-1698) sostenía que la mujer puede autofecundarse si se le perfora el clítoris.


19 de septiembre de 2019

CAMINANDO-21



Ya que estamos de paso, dejemos huellas bonitas...

18 de septiembre de 2019

JUAN DE ZABALETA Y UNA MUJER ELEGANTE


Juan de Zabaleta (1610-¿1670?) fue un dramaturgo, moralista y escritor costumbrista, cronista del rey Felipe IV. Entre otros temas, escribió sobre la vida cotidiana del Siglo de Oro Español. Sobre cómo se arreglaba una mujer elegante o que quería serlo dice Zabaleta:

“Amanece el día de fiesta para la dama; se levanta del lecho y entre en el tocador en enaguas y justillo. Se sienta en una almohada pequeña; engólfase en el peinador, pone a su lado derecho la arquilla de los medicamentos de la hermosura y saca mil aderezos. Mientras se transpinta por delante, la está blanqueando por detrás la criada.

En teniendo el rostro aderezado, parte al aliño de la cabeza. Péinase no sin trabajo, porque halla el cabello apretado en trenzas. Recoge parte de él y parte deja libre, como al uso se le antoja que es llevarlo crecido. Pónese luego lazadas de cintas de colores hasta parecer que tiene la cabeza florida.

Esto hecho, se pone el guardainfante. Este es el desatino más torpe en que el ansia de parecer bien ha caído. Échase sobre el guardainfante una pollera, con unos ríos de oro por guarniciones. Coloca sobre la pollera una basquiña con tanto ruedo que, colgada, podía servir de pabellón. Ahuécasela mucho porque haga más pompa. Entra luego por detrás en un jubón emballenado, el que queda como un peto fuerte… y las mangas abiertas en forma de barco, en una camisa que se trasluce.

Después de señalar las atrevidas desnudeces que las aberturas del jubón enseñan, prosigue así: Lo que tiene muy cumplido el jubón, quizá porque no es menester, son los faldones, y tan cumplidos y tan grandes que, echados sobre la cabeza pueden servir de mantellina.

Llega la valona cariñana, llamada así por ser tomada de la princesa de Carignan, que estuvo en Madrid, que es como una muceta con miles de labores. Ésta se prende todo alrededor del corpiño, y próxima a los hombros y escote. Por la garganta y sobre la valona corre un chorro de oro y perlas.

Colócase como sobretodo un manto de humo, llamado así por lo sutil, quedando el traje transparentándose en el manto. Los guantes de vueltas labradas, la estufilla de marta, en invierno, y el abanico en verano, son los indumentos que completan este traje de la dama para salir a la calle en día de fiesta, el que ordinario se viste también”.

17 de septiembre de 2019

MUNDO CURIOSO-6


Para el pronóstico del tiempo, los antiguos campesinos recurrían a la caléndula. Si las flores de esta hierba permanecían cerradas hasta pasado al mediodía era de esperar que lloviese y, si amanecían abiertas, el tiempo iba a ser soleado.

Las mujeres de Groenlandia creen que la Luna les visita cada cierto tiempo para dejarlas embarazadas. Para que esto no ocurra, evitan dormir boca arriba y, antes de acostarse se frotan el vientre con saliva.

Según Galeno, la canela era tan escasa y estimada en su época que los emperadores romanos la guardaban en los cofres junto a sus más valiosas joyas.

En el siglo XVI, las casas solo tenían chimenea y generalmente estaba ubicada en la sala principal. El resto de la casa jamás se caldeaba, por lo que, para protegerse del frío del invierno, la gente se ponía ropa sobre ropa.

En sus largas travesías, los piratas y navegantes solían llevar en las bodegas del barco tortugas de los Galápagos como reserva de alimento. Estos quelonios pueden resistir sin comer durante todo un año.

Hace mil años, los chinos perforaban pozos de más de cien metros de profundidad para extraer salmuera. Esto no empezó a hacerse en Europa hasta cuatro siglos más tarde.

Para evitar las quemaduras del sol, los trabajadores, egipcios se rapaban el cuero cabelludo y se colocaban pelucas.

En 1970, el antropólogo francés Jean Claude Armen descubrió a un niño salvaje de unos 10 años que vivía en un rebaño de gacelas como una más. Debido a su agilidad, fue imposible capturarle.

En algunas lenguas de Nueva Guinea solo existen dos palabras para distinguir los distintos colores; una para el blanco y tonos claros, y otra para el negro y los colores oscuros.

Hace 2500 años, los celtas irlandeses cavaban hoyo en el suelo que hacían las veces de cacerolas. El agujero, cuya pared estaba revestida de arcilla para evitar filtraciones, se llenaba de agua. En una fogata cercana se calentaban piedras, que con ayuda de un palo se echaban al puchero. El mismo sistema se usaba en Mesopotamia.