13 de julio de 2020

VEHÍCULOS VENIDOS DEL MÁS ALLÁ


Son muchas las misteriosas historias de vehículos venidos del más allá, a las que nadie ha sabido darle una explicación.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los vecinos del aeropuerto de Beggin Hill, en Kento, aseguraron haber visto varias veces un caza Spirfire, que parecía que volvía de una salida contra Luftwaffe, pasar en vuelo rasante antes de realizar un tonel de la victoria y desaparecer enseguida.

En 1936, testigos de un accidente fatal en Londres aseguraron, frente a una corte de justicia, que el conductor se mató al chocar contra un muro por tratar de esquivar un autobús fantasma que avanzaba sin conductor. Este ya era conocido en el vecindario por bajar a toda velocidad, por la mañana temprano, por la calle Cambridge Gardens.

Durante el invierno de 1940, un señor llamado Georges Dobbs, que vivía en Norhampton, dijo haber chocado con un ciclista después de darse cuenta que éste no tenía cabeza. Pero ni hubo ningún golpe: el ciclista decapitado había seguido su camino, como si no hubiera pasado nada, antes de desaparecer con su bicicleta.

La historia más extraña es la del tren fantasma de Estados Unidos. En 1865, el tren funerario de Abraham Lincoln paró ocho minutos en cada una de las estaciones de su recorrido para que la población pudiera rendir un último homenaje al presidente asesinado. Después de algún tiempo, un tren fantasma, drapeado de negro y trasportando el ataúd del presidente, fue visto en el mismo recorrido. Al sonido de una música fúnebre tocada por una orquesta de esqueletos… Y en cada estación los relojes se habrían detenido exactamente ocho minutos.

12 de julio de 2020

EL TESORO DE LA MINA KAISERODA


En una mina de potasio cerca del poblado de Merkers, al sudoeste de Berlín, se descubrió el mayor tesoro nazi por parte de las tropas aliadas. Es tesoro se encontraba a ochocientos metros de profundidad, perfectamente camuflado para no ser encontrado jamás.

La mina conocida como Kaiseroda, tenía cincuente kilómetros de túneles con cinco entradas y fue descubierta en 1945, cuando unos soldados norteamericanos que controlaban el poblado de Merkers escucharon hablar del lugar secreto y de lo que contenía.

Dos días después, dos oficiales del Ejército fueron al lugar y, mediante un ascensor de setecientos metros de recorrido, llegaron al centro de la mina. Allí encontraron el tesoro más grande de la historia hasta el momento. Repartidos por los túneles, cuevas y rincones, encontraron, entre otras cosas: ml millones de marcos guardados en quinientas cincuenta bolsas, ocho mil quinientos veintisiete lingotes de oro, monedas de oro francesas, suizas y estadounidenses, maletas con diamantes, perlas y piedras preciosas, coronas dentales de oro…, todo ello robado a las víctimas de los campos de concentración.

Este gran tesoro había sido escondido por orden del doctor Fung, en ese momento presidente del Reichsbank. Se calcula que su traslado en tren requirió trece vagones. Además del dinero y el oro, el lugar resultó ser uno de los más grandes depósitos de obras de arte confiscadas por los nazis. Se encontraron pinturas de quince museos alemanes e importantes libros. Los bienes y obras de arte rescatados fueron transportados, con mucho cuidado, en más de diez caminones a la sede del Reichsbank en Fráncfort, para clasificarlos y restituirlos.

11 de julio de 2020

LA SEGUNDA LUNA DE FRÉDÉRIC PETIT


En 1846, Frédéric Petit, director del observatorio de Toulouse, anunció que se había descubierto una segunda luna de la Tierra. La habían visto dos observadores, Lebon y Dassier, en Toulouse, y un tercero, Lariviere, en Artenac, durante la mañana del 21 de marzo de 1846.

Petit descubrió que la órbita era elíptica, con un período de dos horas, cuarenta y cuatro minutos y cincuenta y nueve segundos; un apogeo de 3570 kilómetros y un perigeo de 11,4 kilómetros. Urbain Jean Joseph Le Verrier, astrónomo francés, que estaba en la audiencia cuando Petit lo anunció, murmuró que se debería tomar en cuenta la resistencia del aire, algo que no se podía hacer en ese momento.

Petit insistió con la idea de una segunda Luna y, quince años más tarde, anunció que había hecho cálculos sobre una pequeña luna de la Tierra que causaba algunas peculiaridades en el movimiento de la Luna.

Los astrónomos ignoraron esa afirmación y la idea no hubiera llegado a más si un joven escritor francés llamado Julio Verne, no hubiese leído sobre el tema. En la novela De la Tierra a la Luna, Verne habla sobre la existencia de esa segunda Luna que descubrió Petit. Los astrónomos aficionados se convencieron de que era una buena oportunidad para conseguir fama; quien descubriese una segunda luna vería su nombre en los anales de la ciencia.

Ningún observatorio verificó la segunda luna de la Tierra, si lo hicieron, lo mantuvieron en secreto. Los aficionados alemanes persiguieron lo que llamaron “Kleinchen” o lo que es lo mismo “bocadito”, nunca lo descubrieron.

10 de julio de 2020

ILUMINANDO LA VIDA-2


...Todos necesitamos ese momento de oscuridad para ver qué es lo que realmente brilla en nuestras vidas...

9 de julio de 2020

FELIPE II Y SUS SÚBDITOS


Felipe II nunca fue blanco de los asesinos. Sus súbditos le admiraban y siempre paseó entre ellos, por campos desiertos o calles concurridas, solo y desarmado. Al rey le gustaba ese contacto informal y sencillo con su gente.

Todos los días al volver de la iglesia se paraba a escuchar las demandas y quejas de la gente humilde que venían a verle. Cuando viajaba por sus reinos no le importaba compartir agua con una anciana, como hizo cuando se dirigía a Portugal en el año 1580; comer bacalao que le ofrecía un grupo de pescadores en Valencia en 1585; o asistir a unas conferencias públicas con sus hijos, como ocurrió en Valladolid en 1592.

Vestía de forma sencilla y casi siempre de negro. Eran tan meticuloso con su limpieza personal que estrenaba un traje al mes, pero siempre con el mismo diseño y color. Según algunos, parecía un caballero acomodado o un burgués en lugar de un rey.

El desagrado del rey por la pompa y la ostentación no se limitaba a la manera de vestir. A lo largo de su reinado se creó un mundo propio para refugiarse del mundo exterior. Deseaba con ansiedad mezclarse con el resto de la humanidad y evitar que se le identificara como el hombre con más poder y responsabilidad del mundo.