20 de enero de 2020

FILETE CHATEAUBRIAND


François-René, vizconde de Chateaubriand (1768-1848) fue un diplomático, político, escritor francés considerado el fundador del romanticismo en la literatura francesa. Además fue un gran gastrónomo.

Era un entusiasta del solomillo de vaca, puesto en bistec, pero solo quería la parte interior, las dos tapas exteriores no le gustaban por tostadas. Así se lo explicó a su cocinero, Montmireil; éste después de mucho pensar, se le ocurrió una genial idea.

Cogió un hermoso solomillo y lo limpió de nervios y piel, cortó tres trozos en la parte central del solomillo: un trozo soberbio y dos delgados; bien sazonado el trozo más grueso, lo colocó entre los dos más delgados, haciendo éstos de tapa. Sujetó todo con unas vueltas de bramante y colocó en una parrilla sobre un buen fuego de brasas, tostándolo como de costumbre. Cuando calculó que el trozo de solomillo del medio estaba en su punto (rosado por igual) tiró las dos tapas y lo sirvió acompañado de patatas suflés, y para halagar a su amo le dio su nombre: Filete Chateaubriand.

En realidad para cocinar el verdadero filete, según su primitiva fórmula, hacen falta tres bistecs: dos que se tiran y uno que se come. En el año 1900, en el restaurante Champeaux, de Paris, cuya especialidad eran los chateaubriands, éstos costaban tres francos la pieza. Precio desorbitado para la época.

19 de enero de 2020

SACRIFICIOS HUMANOS


En Cártago, ciudad enemiga desde siempre de Roma, se inmolaba a los recién nacidos al dios Baal Hamon. Este era el dios más poderoso del panteón cartaginés y su nombre significa “dios de la hoguera”. Este fuego puede designar tanto a la fosa para los sacrificios como al disco solar incandescente, que encarnaba a dios. Las familias aceptaban sacrificar a unos de sus hijos esperando recibir a cambio favores excepcionales del dios. Los niños, con la cabeza cubierta para que sus padres no pudiesen reconocerlos, eran lanzados, en pequeños grupos, a un horno construido e las fauces abiertas y ardientes de la estatua que representaba a Baal Hamon. Sus cenizas se recogían en una urna y se depositaban en un santuario a cielo abierto.

Los aztecas tenían la creencia de que había otra vida después de la muerte, la forma de morir determinaba como sería la vida eterna, y no los méritos acumulados en la tierra. El destino más ansiado era morir en combate o sobre la piedra de sacrificios. Durante estas ceremonias se practicaba también la antropofagia, que tenía un significado preciso: el prisionero encarna al dios. Su cuerpo, después del sacrificio, se repartía entre los invitados y se reserva una parte para el emperador.

En la tradición hindú, las mujeres cuyos maridos acababan de morir debían inmolarse en la hoguera, donde éste era incinerado. La sociedad hindú consideraba, en efecto, que ellas pertenecían al esposo y no podían, por lo tanto, seguir viviendo sin él. Esta práctica ya no existe en la actualidad.

18 de enero de 2020

HISTORIAS DE SANTOS-2


San Felipe Neri (1515-1595) fue el fundador de la Congregación del Oratorio y famoso por su buen humor y su eterna sonrisa. Dicen que vivía con tanta intensidad el amor divino y la alegría en Dios que, en cierta ocasión, al ensanchársele el corazón de plenitud, le estallaron dos costillas. Es el patrono de los humoristas.

San Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de la Compañía de Jesús, fue en su juventud paje de los Reyes Católicos y soldado, famoso entre las mujeres por su elegancia y porte en el vestir. Fama de la que él sacó provecho hasta los treinta años, cuando, herido en una pierna en la defensa de la sitiada Pamplona, tuvo que guardar cama durante unos meses. Esa convalecencia le hizo meditar y darse cuenta de que tenía que rectificar su vida. Cosa que hizo.

El chartreuse es un licor que se obtiene con plantas aromáticas que proceden de los Alpes. Se comenzó a elaborar en la Grand Chartreuse, o Cartuja Mayor, en las proximidades e Grenoble, en Francia, por los monjes de la regla de San Bruno. Según la tradición, la fórmula fue donada a los monjes por el mariscal D’Estrées. Al ser expulsada la orden de Francia en 1880, sus monjes se establecieron en Tarragona, donde continuaron fabricando este licor.

Simón el Mago fue un sectario cristiano de origen judío, a quien se considera fundador del gnosticismo de raíz cristiana, que vivió en el siglo I y que aparece citado en los Hechos de los Apóstoles. Era un experto mago y fue convertido al cristianismo por las predicaciones de San Felipe. Poco después, fascinado por los milagros de San Juan y San Pedro, pretendió comprarles el don de realizar prodigios. De este hecho, rechazado por los apóstoles, procede la palabra simonía, referida a la venta o compra deliberada de cosas espirituales, especialmente de sacramentos, prebendas y beneficios sacerdotales. La iglesia considera la simonía como un sacrilegio. Según la leyenda, Simón Mago murió en Roma, estrellado contra el suelo cuando pretendía caminar por los aires.

17 de enero de 2020

MANIFESTACIÓN DE CIEN SECRETOS



En un libro del año 1736 titulado “Manifestación de cien secretos” del doctor Juan Curvo Semmedo e ilustraciones del doctor Francisco Suárez de Rivera, se describe un remedio para curar la manía. Según él, curó a un maníaco cuando era médico titular de la Villa de Garganta de Olla, cuando no dieron resultado diferentes experimentos, ni los baños de agua dulce.

“Mandad cocer una cabeza de carnero con su lana en cuatro azumbres de agua, hasta que quede en tres cuartillos, y en este cocimiento colado mojareis dos taleguillos de lienzo ralo, se rellenarán dos hojas de malvas y violetas, cabezas de adormideras, cabezas de manzanilla, flores de gordolobo y rosas rubias; pónganse alternativamente dichos taleguillos empapados en este cocimiento caliente, y experimentareis grande provecho.

Otro buen remedio es aplicar doce sanguijuelas en el escroto, seis sobre cada testículo con las que se logra muy buena evacuación. Por las mañanas tomar media dracma de los polvos compuestos del modo siguiente, la que se disuelve en una jícara del cocimiento de torongil y del anagallis de flor purpúreo.

Ingredientes:

-Membranas del cerebro de un borriquillo, que aún mame, las que infundirán por doce horas en agua rosada, fragantísima, y después se hayan secado en un horno.
-Perlas preparadas

Todo ello se reducirá a polvo.

Pasados seis días repetir la evacuación de sanguijuelas, y después continuar con los polvos por espacio de un mes administrándole en una cucharada de jarabe de zumo de cerezas negras, bebiendo encima medio cuartillo de leche de burra.

16 de enero de 2020

LEGADO VIKINGO


La influencia de los vikingos en Europa, Asia y América es mayor de lo que se cree. Desde los normandos hasta los rusos, muchas civilizaciones que dominaron gran parte de Europa en los siguientes siglos tuvieron sus raíces en la expansión vikinga.

Los vikingos abrieron las puertas al comercio paneuropeo y establecieron centros urbanos en Dublín, Kiev y Reikiavik, en los confines de Europa. Al sur de Dinamarca nunca se establecieron.

El vikingo era un pueblo explorador que carecía de grandes ejércitos y no buscaba fundar grandes ciudades para imponer su autoridad y liderazgo. Nunca tuvieron el deseo de crear grandes urbes como Roma o Constantinopla, que gracias a sus 18 kilómetros de murallas, los vikingos no lograron sitiarla.

La cristianización de Europa suavizó la influencia nórdica que acabo completamente cuando Escandinavia se convirtió al cristianismo en el siglo XII. Fuera de África, Europa y Asia Menor, se establecieron por poco tiempo.

La época vikinga duró siglos. Su legado se recuerda en, por ejemplo, el nombre de una ciudad en el norte de Inglaterra, un tipo de hacha, un apellido francés, etcétera.