17 de noviembre de 2019

EL PORQUÉ DE LAS COSAS



Caja negra de un avión

Los registradores de vuelo de cabina van metidos centro de una caja de titanio o acero. En el interior hay componentes electrónicos muy resistentes, aunque la mayoría no tiene que aguantar el accidente, ya que las cintas o los chips de memoria que contienen los datos ya lo hacen. Van guardados en una caja interior de acero blindado recubierta por una pintura retardante y forrada con varias capas de materiales aislantes. También se usan bloque de cera de parafina en diversos puntos como barreras térmicas. En un incendio, la parafina se derrite y absorbe para del calor.

Funcionamiento de un termo

El calor se puede transferir de tres maneras: conducción, convección y radiación. La conducción consiste en que los átomos colisionan físicamente entre sí para transferir su energía cinética. La convección también lo hace pero aprovecha el hecho de que los líquidos calientes tienen menor densidad y por eso ascienden, llevándose su calor con ellos. Los termos tienen una pared de cristal doble y en el hueco entre medias hay vacío. Por eso no contiene átomos que puedan transferir el calor a través del hueco por conducción ni convección. Solo queda la radiación, pero los lados de cristal también están plateados, lo que ayuda a reflejar el calor radiado desde cualquier lado.

Agua más fría después de comer algo con sabor a menta

Los nervios sensibles al frío están recubiertos por poros diminutos conocidos como receptores TRPM8, que en condiciones normales están cerrados. Cuando la temperatura desciende, los canales se abren y los iones cargados positivamente entran a raudales en la célula nerviosa y activan una señal eléctrica que viaja hacia el cerebro. Aunque la menta en realidad no reduce la temperatura de la boca, sí que contiene mentol, que se puede pegar a los receptores TRPM8 y hacerlos más sensibles que antes. Por eso, al beber un vaso de agua fría los canales se abrirán más fácilmente, haciendo que la sintamos más fría.

16 de noviembre de 2019

CLEVER HANS


Clever Hans (Inteligente Hans) fue un caballo, famoso en Alemania a principios del siglo XX, propiedad de Wilhelm von Osten, profesor de matemáticas y entrenador hípico aficionado, además de algo místico y adicto a la frenología.

Hans sabía sumar, restar, multiplicar, dividir, trabajar con fracciones, decir la hora, entender el calendario, diferencias tonos musicales, leer, deletrear y, en general, entendía el idioma alemán. Si Von Osten, peguntaba a Hans, “si el octavo día del mes cae en martes, ¿cuál es la fecha del viernes siguiente?”, Hans contestaba dando toques con su pie.

Von Osten realizó espectáculos por toda Alemania presentando al caballo y su fama traspasó fronteras y trascendió a otros continentes. Ante las dudas, en el año 1907 se formó una comisión de trece personas, encabezadas por el psicólogo Oskar Pfungst, que demostró que el caballo, en realidad, no realizaba esas tareas mentales, solo notaba la reacción de sus observadores humanos y actuaba en consecuencia.

Pfungst descubrió que el caballo respondía directamente a señales involuntarias de lenguaje corporal del entrenador humano, pero que este era completamente inconsciente de que proporcionaba esas señales al caballo. Esa anomalía fue bautizada como “efecto Clever Hans”.

Hoy en día se llama así en ciencia experimental a la posibilidad de que todo experimentador contamine involuntariamente los resultados del experimento mediante gestos, tonos de voz, lenguaje corporal, etc.

15 de noviembre de 2019

KISHK FIRAJ (BULGUR CON POLLO)



Kishk firaj (Bulgur con pollo)

Ingredientes

  • 1 pollo de 1 1/2 kg
  • 2 cebollas
  • 4 dientes de ajo
  • 1 yogur
  • 4 vasos de agua
  • 4 cucharadas soperas de bulgur (derivado del trigo parecido al couscous)
  • 1 grano de cardamomo
  • Pimienta negra y sal 

Elaboración

Poner el pollo en una cazuela honda. Cubrir de agua, añadir una cebolla, la semilla de cardamomo y sal. Lleva a ebullición, espumar, bajar el fuego y cocer 40 minutos, hasta que esté tierno. Retirar y escurrir. Colar el caldo, desgrasar y reservar.

Batir el yogur y el bulgur, con una varilla, hasta obtener una mezcla homogénea. Dejar reposar 15 minutos.

Poner en una cazuela 4 vasos de caldo y los dientes de ajo machacado. Llevar a ebullición. Bajar el fuego al mínimo y unir, poco a poco, la mezcla de harina y yogur. Remover hasta que quede uniforme. Hervir 10 minutos.

Freír la otra cebolla, en tiras muy finas, en aceite muy caliente hasta que se dore. Escurrir y reservar.

Trinchar el pollo, separar los muslos, contramuslos, alas y pechugas. Deshuesar las pechugas y cortar en daditos. Disponer en el centro de una fuente y rodear con el resto de la carne. Rociar con la salda de yogur y bulgur y decorar con la cebolla frita.

14 de noviembre de 2019

HISTORIAS DE JUAN XXIII


En 1965 el papa Juan XXIII peregrinó a Loreto para ver la llamada Santa Casa y que según la traición es la misma en la que vivió la familia de Jesús. Según cuentan ésta fue llevada a Loreto en el año 1924 durante el pontificado de San Celestino.

Juan XXIII era famoso por hablar en sueño y tener constantes pesadillas. Según sus ayudantes, el papa tenía pesadillas debido a las presiones de su cargo.

Su herencia estaba formada por dos objetos. Una pluma estilográfica que le regaló a su médico privado, el doctor Piero Mazzoni en su lecho de muerte por los servicios prestados y una cruz que llevaba siempre colgada el papa y que le regaló al cardenal Franz Köenig, arzobispo de Viena.

El pontífice iba a celebrar una misa importante en San Pedro y el Vaticano necesitaba energía eléctrica. Los trabajadores italianos del sector estaban de huelga. El papa pidió a su secretado de Estado que convocase en el Vaticano a los líderes de la huelga. Los cinco sindicalistas se presentaron en la Santa Sede en donde el propio Juan XXIII les pidió que por favor suspendiesen la huelga por el corto espacio de tiempo que duraba la ceremonia ya que necesitaban energía eléctrica. Los cinco hombres aceptaron y la plaza de San Pedro apareció aquella noche iluminada mientras Roma seguía a oscuras.

El sastre del Vaticano tiene siempre preparado durante la celebración del Cónclave para elegir al nuevo papa, tres hábitos blancos de talla pequeña, mediana y grande. el problema fue que el cardenal Angelo Giuseppe Roncalli era bastante grande y el hábito grande le quedaba apretado. Tan apretado que incluso no podía levantar el brazo para dar la bendición en la plaza de San Pedro. Un día contando la anécdota, el propio papa llegó a decir: “Todos querían que fuese papa, menos el sastre del Vaticano”.

Cuando era un niño, el pequeño Angelo Roncalli no era muy aplicado en la escuela. Sus notas no eran muy brillantes. Años después el latín se convirtió en su primer enemigo, según dijo años después el ya papa Juan XXIII.

Juan XXIII solía acostarse a las diez de la noche y se levantaba a la una de la mañana. A esas horas se dedicaba a leer y escribir. Sus principales encíclicas las escribió de madrugada. Sobre las seis de la mañana dormía media hora y después se reintegraba a sus actividades.

12 de noviembre de 2019

QUÉ SUERTE



Qué suerte tenerte cuando amanece y me dices te quiero.
Qué suerte tenerte cuando amanece y me sigues el juego.
Quererte tan fuerte que tiemble de emoción el universo.