9 de julio de 2020

FELIPE II Y SUS SÚBDITOS


Felipe II nunca fue blanco de los asesinos. Sus súbditos le admiraban y siempre paseó entre ellos, por campos desiertos o calles concurridas, solo y desarmado. Al rey le gustaba ese contacto informal y sencillo con su gente.

Todos los días al volver de la iglesia se paraba a escuchar las demandas y quejas de la gente humilde que venían a verle. Cuando viajaba por sus reinos no le importaba compartir agua con una anciana, como hizo cuando se dirigía a Portugal en el año 1580; comer bacalao que le ofrecía un grupo de pescadores en Valencia en 1585; o asistir a unas conferencias públicas con sus hijos, como ocurrió en Valladolid en 1592.

Vestía de forma sencilla y casi siempre de negro. Eran tan meticuloso con su limpieza personal que estrenaba un traje al mes, pero siempre con el mismo diseño y color. Según algunos, parecía un caballero acomodado o un burgués en lugar de un rey.

El desagrado del rey por la pompa y la ostentación no se limitaba a la manera de vestir. A lo largo de su reinado se creó un mundo propio para refugiarse del mundo exterior. Deseaba con ansiedad mezclarse con el resto de la humanidad y evitar que se le identificara como el hombre con más poder y responsabilidad del mundo.

8 de julio de 2020

SECRETOS MILITARES-3


El lenguaje navajo fue utilizado con éxito como clave por los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Mata Hari, la bailarina holandesa-javanesa que se convirtió en la espía más famosa de la Primera Guerra Mundial, ordenó que le hiciesen un traje especial para la ocasión, su ejecución por un pelotón francés de fusilamiento. También se puso un par de guantes nuevos de color blanco.

Durante la Primera Guerra Mundial, uno de los novelistas más célebres de Inglaterra, W. Somerset Maugham, trabajó en todo el mundo para el servicio secreto británico. Fue agente en el pacífico Meridional, en América y en Suiza. Fue a Rusia para persuadir al gobierno ruso que continuara la guerra contra Alemania.

El Imperio bizantino utilizó fuego griego en varias ocasiones entre los siglos VI y IX, para defender a Constantinopla de los musulmanes que los atacaban. Constantinopla podía haber caído a no ser por el fuego griego, y los musulmanes podrían haberse apoderado de una Europa débil y dividida. No se sabe cuál era la fórmula del fuego griego. Se sabe que ardía con mayor violencia cuando estaba mojado, y que podía flotar hacia los navíos de madera del enemigo.

Desde la antigüedad se han empleado claves y códigos, pero los sistemas eficientes para descifrarlos llegaron más tarde. Uno de los primeros criptoanalistas fue un matemático francés, Francisco Vieta (1540-1603). Descifró el código que estaba usando Felipe II de España. Felipe, que se encontraba en ese momento en Francia, no podía entender cómo estaban filtrándose sus secretos al enemigo, y acusó a los franceses de brujería. Llevó su acusación hasta el Papa.

 SECRETOS MILITARES-2

6 de julio de 2020

ANTIGUOS PUEBLOS-2


Excavaciones en Ur e Irak muestran que el Diluvio descrito en la Biblia pudo haber sido una inundación que ocurrió en el Valle de los ríos Tigris y Eufrates en un área de alrededor de seiscientos cuarenta y cinco kilómetros de longitud y ciento sesenta de ancho. El agua se elevó a una altura suficiente como para sumergir ciudades enteras y depositar una capa de arcilla de 2,5 metros de espesor. A los supervivientes debió parecerles que todo el globo se había inundado.

Lo más asombroso para las tropas de Thutmosis I, rey de Egipto alrededor del año 1525 a. C., en su invasión de Siria y Carchemish en el alto Eufrates, fue el Nilo cayendo del cielo, y el río que al fluir al norte fluía al sur. Los soldados eran hijos de la tierra sin nubes del Nilo, y por lo tanto les fascinó ver caer la lluvia (el Nilo del cielo) y se asombraron por la dirección del flujo del Eufrates. El Nilo fluye hacia el norte, de manera que norte significa para los egipcios corriente abajo, y pensaron que el Eufrates fluía en sentido contrario.

El Egipto Antiguo registró los nombres de los arquitectos que construyeron las grandes pirámides. El primer gran arquitecto, Imhotep, quien vivió hace casi cinco mil años, es conocido como el primer científico de la historia.

El edificio más antiguo, de cualquier clase, hecho por el hombre, es el edificio central de la mastaba (una tumba para reyes), de cuatro mil seiscientos años de antigüedad, construida en Sakkara, Egipto, para honrar al rey Loser, primer gobernante de la Tercera Dinastía. La base, de alrededor de 122 x 107 metros, estaba rematada por seis mastabas de dimensiones decrecientes, una sobre otra, llegando a una elevación total de casi 61 metros. Estructuras más pequeñas rodeaban la empinada pirámide, y el conjunto estaba rodeado por un elevado muro hecho de paneles y de piedra caliza, elaboradamente diseñados. El recinto medía 549 metros de longitud y 274 de anchura.

Todos los hombres de una ciudad eran necesarios para tirar de los cuatro mil remos del barco más grande: 128 metros de longitud por 17 de anchura, construido por el rey Ptolomeo IV de Egipto. Su muy particular afición era el construir barcos enormes. Como eran pesados y difíciles de manejar, normalmente resultaban inútiles.

A la muerte de Amenhotep III, fue construido un espléndido templo en su honor. Una de las dos grandes estatuas de Amenhotep que flanqueaban el templo emitía una nota aguda poco después de la puesta del sol. Parece haber tenido algún dispositivo interno instalado por los sacerdotes de Amón para impresionar a los incultos.

 ANTIGUOS PUEBLOS

5 de julio de 2020

LAS COSAS DEL ESPECTÁCULO-3


David Belasco, para “El modo más fácil”, en 1908, compró todo el interior de una casa de huéspedes deteriorada: muebles, alfombras, instalación de gas y el desleído papel-tapiz de las paredes, y lo trasladó al escenario. En 1912, para una obra titulada “La Dama del gobernador”, Belasco compró el mobiliario y el equipo de un restaurante de la cadena Childs para su escenario. Incluso hizo que se preparara café en la cafetera, de manera que su aroma pudiera invadir el teatro. 

A principios de 1900, Rector’s era el lugar más famoso y más de moda para cenar después de una función de teatro en Nueva York. Pero en 1908, la heroína de “El modo más fácil” renunció a ser virtuosa y decidió volver a una vida de pecado. La última línea de la obra decía: ”Voy a volver a Rector’s para dar un golpe y al diablo con todo”. Estas palabras impresionaron tanto al público que el negocio del Rector’s decayó y cinco años más tarde estaba en quiebra.

En 1854, la Academia de Música se abrió en la calle 14 de Nueva York. Sus precios iban desde los 3 dólares a los 40 dólares por asiento.

En el siglo XIV, los teatros de Nueva York, con sus luces de gas y su escenario inflamable, era fácil que se incendiasen. Uno de cada cuatro teatros ardió dentro de los cuatro primeros años de su construcción. El Teatro Bowery, que abrió en 1826, fue destruido cuatro veces y vuelto a edificar otras muchas. El empresario P.Y. Barnum perdió sus teatros dos veces en tres años; en ambas ocasiones sus valiosos animales fueron reducidos a cenizas o se escaparon por las calles. La pérdida más grande de vidas humanas tuvo lugar en el incendio de un teatro de Nueva York, en el siglo XIX, ocurrió al quemarse el Teatro de Brooklyn en diciembre de 1875 durante la representación de “Los dos huérfanos”. Los bomberos, buscando entre las cenizas, encontraron 289 cuerpos: gente de la galería que murieron asfixiados antes de poder escapar. Muchos teatros, se quemaron estando vacíos.

Clate Boothe Luce no tenía autorización de su marido, Henry Luce, fundador de Time, Inc., para participar en el desarrollo y dirección de la revista Life, aunque ella fue la creadora de la idea. En vez de eso se dedicó a escribir la comedia Mujeres. Tuvo 657 representaciones en Broadway, fue traducida a veintiséis idiomas y la hicieron dos veces en película.

El animador George M. Cohan no solo producía, dirigía y aparecía en sus producciones, sino que también las escribía. Escribía de noche y llenaba cuarenta páginas en la velada. Escribía canciones musicales, después de escribir los libretos para sus musicales. Otra persona escribía la música en su lugar mientras él silbaba  melodías, ahora conocidas. Si no podía conseguir suficiente paz y silencio en su casa, se iba a la estación de ferrocarril y alquilaba un reservado en un vagón de un tren que fuera lo bastante lejos como para que él pudiese terminar su trabajo.

 LAS COSAS DEL ESPECTÁCULO-2

4 de julio de 2020

CANCIONES EN MI MEMORIA XXXIX