22 de octubre de 2020

LA FAMILIA MOREAU


En el año 1914, en plena Guerra Mundial, la dueña de un comercio de ultramarinos de un pequeño pueblo del norte de Francia, acudió a las autoridades militares para denunciar al matrimonio Moreau, los acusaba de espionaje. Había visto unos extraños resplandores que se encendían y se apagaban en sus ventanas. Además, había comprobado que los disparos de los alemanes se intensificaban cuando aparecían esas señales luminosas.

El matrimonio Moreau era analfabeto y su defensa fue muy mala, por lo que el 10 de diciembre de 1914 condenaron a muerte a la mujer, más tarde esa pena se le conmutó por la de trabajos forzados a perpetuidad. La señora Moreau murió en 1919 en la cárcel de Rennes. El marido y dos de sus hijos fueron condenados a cinco y diez años de trabajos forzosos, siendo enviados a la Guayana. El padre murió en 1923. El matrimonio tenía otros tres hijos que fueron enviados a la beneficencia pública.

Si no hubiera predominado el clima bélico, la justicia se hubiera dado cuenta de que la luz que preocupaba a la vecina que denunció, era la lámpara de aceite que utilizaba la señora Moreau cuando subía al piso superior a acostar a sus hijos pequeños. Tampoco se dieron cuenta de un importante detalle: la casa de la familia Moreau no era visible desde las líneas enemigas.

21 de octubre de 2020

GENIOS

 

Cuando la fábrica de nitroglicerina de Alfred Nobel estalló en 1864, matando a su hermano, el gobierno sueco se negó a permitir que la fábrica fuese reconstruida. Nobel, quien había inventado la dinamita, llegó a ser considerado como un científico loco que fabricaba la destrucción. Luchó toda su vida contra esa reputación, triunfando al fin cuando murió con el establecimiento, en su testamento, de los Premios Nobel.

Antoine Laurent de Lavoisier (1743-1794) hizo más por la química que ninguna otra persona. Fue uno de los primeros que introdujeron sistemas cuantitativos eficaces en el estudio de reacciones químicas. Explicó la combustión. Descubrió con claridad el papel del oxígeno en la respiración de animales y plantas.

El matemático, físico y estilista del siglo XVII Blas Pascal construyó en su niñez, una calculadora y una regla de cálculo, estableció las bases para la teoría de las probabilidades, inventó el triángulo matemático que lleva su nombre, descubrió las propiedades de la curva cicloidal y adelantó el cálculo diferencial. Lo más conocidos de él, no fueron precisamente relacionados con la ciencia. Fue el que dijo que si la nariz de Cleopatra hubiera estado formada de manera diferente, aquilina, por ejemplo, o si la vejiga de Cromwell no se hubiese obstruido y hubiera vivido más tiempo, la historia del mundo se habría alterado.

Aunque jamás había visto un reloj, Benjamín Banneker (1731-1810) pudo hacer uno en 1754, funcionó exactamente durante veinte años. Banneker fue matemático, astrónomo, inspector del Distrito de Columbia y editor de almanaques.

Henry Cavendish (1731-1810) no contaba con los instrumentos adecuados para sus investigaciones, así que medía la fuerza de una corriente eléctrica de una forma directa: se sometía a la corriente de la carga y calculaba por el dolor. Consiguió vivir hasta cerca de los 80 años.

Cuando el físico francés Guillaume Amontons (1663-1705) quedó sordo siendo niño, lo consideró una bendición. Eso le permitía, dijo, concentrarse en su trabajo científico. Hizo un termómetro que era más preciso que el de Galileo, demostró que cada gas cambia de volumen, en la misma proporción, para un cambio dado de temperatura, llegó a imaginar una especie de cero absoluto, diseñó barómetros que podían ser empleados en el mar, e inventó un tipo de semáforo rudimentario.

20 de octubre de 2020

LA CASCADA DE LA NOVIA (LEYENDA DE PUERTO RICO)

 

A pocos minutos del Paraíso, en Puerto Rico, se encuentra una catarata de 600 pies de altura, algunos la llaman la cascada de la novia. La leyenda dice así:

Para celebrar la despedida de solteros, una pareja de novios y sus amigos salieron a pasear al Valle de Orosi. Ellas iban vestidas con colores alegres, montadas a caballo, a medio lado, como era la costumbre, luciendo felicidad en sus rostros bonitos. Los chicos manejando sus caballos adornados con albardas de palta, riendas de crin negras y bonitas espuelas.

Por fin llegaron al maravilloso Valle de Orosi, lugar de espectacular belleza, donde parece que a Dios se le fue la mano el día que lo creó. Hubo bailes, risas, algunos versos, muchos piropos, sonrisas cariñosas, miradas coquetas y picarescas, mucha alegría y algunos brindis.

Se brindó por la novia, por el futuro, por las mujeres; el novio por la novia, por su sonrisa, por sus ojazos grandes, por su pelo negro, por ese pelo trenzado, más abajo de la rodilla, al cual, el día de bodas, como dijo el novio, había que buscarle un velo de material tan transparente, que ni por un momento ocultara a la vista tanta belleza.

Todo lo bueno termina. La cabalgata de amigos emprendió el regreso. Al pasar cerca de la catarata, el caballo de la novia, por una imprudencia, se asustó. Loco y relinchando, se lanzó al abismo, llevándose con él a la novia, a la de los grandes ojos, a la del pelo trenzado más abajo de la rodilla.

La leyenda ya se ha olvidado. Solamente el río, al lanzarse en el abismo, la recuerda y estrepitosamente la repite, en un extraño idioma que nadie puede entender…

19 de octubre de 2020

COSAS DE ESCRITORES-8

 

La novela de Theodor Dreiser, Sister Carrie, que es todo un clásico americano, tuvo un éxito inmediato en Londres cuando fue publicada a principios de siglo. En los Estados Unidos fue publicada sin entusiasmo por Doubleday, Page and Company, y virtualmente fue retirada porque la esposa del editor desaprobaba la historia realista del deterioro de un hombre acusado por una chica inmoral. Dreiser había sido un periodista de éxito, y se encontró de repente con que era persona non grata también para la publicación en revistas; ningún editor compraba sus artículos. Sufrió un ataque nervioso, pensó en el suicidio y no pudo escribir otra novela durante 11 años.

Mijail Yurecich Lermotov, poeta y novelista ruso, atrajo por primera vez la atención con su poema en que protestaba y se lamentaba por la muerte de Pushkin en un duelo insensato. Años más tarde, el mismo Lermotov murió en un duelo todavía más sin sentido, provocado por su ingenio incisivo.

Noe Webster, más famoso por su diccionario, fue también el primer epidemiólogo de los Estados Unidos. Webster publicó una colección de disertaciones sobre fiebres biliares en 1796, y una obra en dos volúmenes llamada A. Brief History of Epidemie and Pestilential Diseases, en 1799.

Los críticos juzgaron que el libro de Herbert R. Mayes Alger: A Biography Without a Hero, era la verdad evangélica respecto a Horacio Alger, y se convirtió en un libro de consulta relativo al novelista de “Harapos a la riqueza”. Mayes, siendo él mismo un editor y escritor bien conocido, reveló más tarde que su obra intentaba ser solo un timo referente a Alger. Era todo ficción, el proyecto Alger fue emprendido con malicia premeditada.

John Milton quería reformar la política con la poesía. Cuando comprendió que esto era imposible, renunció a su sueño de tiempo atrás de ser un poeta superlativo, y decidió dedicarse casi en exclusiva a escribir manifiestos revolucionarios, en prosa, lo cual hizo durante más de veinte años. Después de la Restauración, regresó a la poesía y escribió “Paraíso perdido”.

 COSAS DE ESCRITORES-7

18 de octubre de 2020

BELEÑO NEGRO



Los principios activos del beleño negro, son similares a los de la belladona; penetran a través de la piel y las mucosas, produciendo dilatación de la pupila y aumento de la presión arterial. 

Además de ser utilizado por las brujas, el beleño negro, ha sido usado por ciertos pueblos como afrodisiaco, ingerido en filtros de amor. Shakespeare, hizo que el padre de Hamlet muriera vertiendo zumo de beleño en su oreja. 

Sus propiedades son muy conocidas en las Islas Balears, donde se conoce como: Caramel-lo de Bruixa (caramelo de bruja) y Herba Caixalera (hierba para las muelas), ya que es muy eficaz para los dolores de muelas y dientes. Los payeses ibicencos aconsejaban tomarlo fumado, como si fuese un porro, les producía efectos alucinógenos. En Cataluña se conoce como Herba de la Mare de Deu (hierba de la Madre de Dios). Los celtas lo llamaban beluntia. 

En la corte del rey de Francia, desde 1643 a 1715, había tres famosas envenenadoras: la marquesa de Brinvilliers, la marquesa de Montespan y Catherine Deshayes, también conocida como La Voisin, que regentaba un establecimiento donde vendía venenos, donde sus mejores clientas eran mujeres deseosas de quedarse viudas. 

Madame de Montespan, compró en la tienda de La Voisin beleño negro, que utilizó a modo de ungüento para realizar una misa negra para recuperar los favores del Luis XIV, el Rey Sol, con el que tuvo muchos hijos, ocho de ellos reconocidos por el rey. 

Con el beleño negro el siniestro doctor Crippe mató a su esposa Cora en 1910.