14 de julio de 2020

ASESINOS


Robert Ford (1862-1892) se unió a Jesse James y su banda en 1880. Cuando lo detuvieron como sospechoso de asesinato, confesó que sabía dónde se escondía el forajido y se ofreció a matarlo a cambio de su indulto y de una recompensa. El 3 de abril de 1882, mató a Jesse James disparándole por la espalda mientras colocaba un cuadro, pasó a la historia con el apodo de El Cobarde.

John Wilkes Booth (1838-1865) en la noche del 14 de abril, mientras el presidente Abraham Lincoln veía una obra en el teatro Ford de Washington D.C., se metió en su palco y lo asesinó aprovechando que el guardaespaldas había salido. Lo encontraron a los pocos días y murió de un disparo.

Carlos el Chacal es un misterio, no se sabe si actuaba por motivos políticos o por dinero. Saltó a la fama en todo el mundo por el asalto de la sede de la OPEP en Viena con rehenes incluidos.

John Hinckley Jr., se hizo famoso por intentar matar a Ronald Reagan en 1981. Después de ver la película Taxi Driver, se obsesionó con Jodie Foster, acosándola durante años con cartas y poemas. La mejor forma de impresionarla fue intentando mara al presidente de Estados Unidos. En el juicio se demostró que estaba desequilibrado. Le internaron en el Hospital Psiquiátrico de St. Elizabeths, en Washington D.C.

Balthasar Gérard nació en Vuillafans, pero se le considera español porque en el siglo XVI, ese lugar, era parte de la Monarquía Hispánica. Felipe II, a quien Gérard admiraba, declaró que otorgaría una buena recompensa por la muerte de Guillermo de Orange, pues le consideraba un traídor que le había dado la espalda al catolicismo. Gérard se hizo pasar por el hijo de un noble francés y conoció a Guillermo. El 10 de julio de 1584 le disparó a bocajarro. Gérard fue sometido a horribles torturas y después fue ejecutado.

James Earl Ray asesinó de un tiro a Martin Luther King el 4 de abril de 1968. El asesino alquiló una habitación desde la que se veía el balcón del motel donde King se alojaba y esperó hasta que se asomó para dispararle. Su captura fue una de las más difíciles para el FBI. Al final lo encontraron en Londres y fue sentenciado a 99 años de prisión.

13 de julio de 2020

VEHÍCULOS VENIDOS DEL MÁS ALLÁ


Son muchas las misteriosas historias de vehículos venidos del más allá, a las que nadie ha sabido darle una explicación.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los vecinos del aeropuerto de Beggin Hill, en Kento, aseguraron haber visto varias veces un caza Spirfire, que parecía que volvía de una salida contra Luftwaffe, pasar en vuelo rasante antes de realizar un tonel de la victoria y desaparecer enseguida.

En 1936, testigos de un accidente fatal en Londres aseguraron, frente a una corte de justicia, que el conductor se mató al chocar contra un muro por tratar de esquivar un autobús fantasma que avanzaba sin conductor. Este ya era conocido en el vecindario por bajar a toda velocidad, por la mañana temprano, por la calle Cambridge Gardens.

Durante el invierno de 1940, un señor llamado Georges Dobbs, que vivía en Norhampton, dijo haber chocado con un ciclista después de darse cuenta que éste no tenía cabeza. Pero ni hubo ningún golpe: el ciclista decapitado había seguido su camino, como si no hubiera pasado nada, antes de desaparecer con su bicicleta.

La historia más extraña es la del tren fantasma de Estados Unidos. En 1865, el tren funerario de Abraham Lincoln paró ocho minutos en cada una de las estaciones de su recorrido para que la población pudiera rendir un último homenaje al presidente asesinado. Después de algún tiempo, un tren fantasma, drapeado de negro y trasportando el ataúd del presidente, fue visto en el mismo recorrido. Al sonido de una música fúnebre tocada por una orquesta de esqueletos… Y en cada estación los relojes se habrían detenido exactamente ocho minutos.

12 de julio de 2020

EL TESORO DE LA MINA KAISERODA


En una mina de potasio cerca del poblado de Merkers, al sudoeste de Berlín, se descubrió el mayor tesoro nazi por parte de las tropas aliadas. Es tesoro se encontraba a ochocientos metros de profundidad, perfectamente camuflado para no ser encontrado jamás.

La mina conocida como Kaiseroda, tenía cincuente kilómetros de túneles con cinco entradas y fue descubierta en 1945, cuando unos soldados norteamericanos que controlaban el poblado de Merkers escucharon hablar del lugar secreto y de lo que contenía.

Dos días después, dos oficiales del Ejército fueron al lugar y, mediante un ascensor de setecientos metros de recorrido, llegaron al centro de la mina. Allí encontraron el tesoro más grande de la historia hasta el momento. Repartidos por los túneles, cuevas y rincones, encontraron, entre otras cosas: ml millones de marcos guardados en quinientas cincuenta bolsas, ocho mil quinientos veintisiete lingotes de oro, monedas de oro francesas, suizas y estadounidenses, maletas con diamantes, perlas y piedras preciosas, coronas dentales de oro…, todo ello robado a las víctimas de los campos de concentración.

Este gran tesoro había sido escondido por orden del doctor Fung, en ese momento presidente del Reichsbank. Se calcula que su traslado en tren requirió trece vagones. Además del dinero y el oro, el lugar resultó ser uno de los más grandes depósitos de obras de arte confiscadas por los nazis. Se encontraron pinturas de quince museos alemanes e importantes libros. Los bienes y obras de arte rescatados fueron transportados, con mucho cuidado, en más de diez caminones a la sede del Reichsbank en Fráncfort, para clasificarlos y restituirlos.

11 de julio de 2020

LA SEGUNDA LUNA DE FRÉDÉRIC PETIT


En 1846, Frédéric Petit, director del observatorio de Toulouse, anunció que se había descubierto una segunda luna de la Tierra. La habían visto dos observadores, Lebon y Dassier, en Toulouse, y un tercero, Lariviere, en Artenac, durante la mañana del 21 de marzo de 1846.

Petit descubrió que la órbita era elíptica, con un período de dos horas, cuarenta y cuatro minutos y cincuenta y nueve segundos; un apogeo de 3570 kilómetros y un perigeo de 11,4 kilómetros. Urbain Jean Joseph Le Verrier, astrónomo francés, que estaba en la audiencia cuando Petit lo anunció, murmuró que se debería tomar en cuenta la resistencia del aire, algo que no se podía hacer en ese momento.

Petit insistió con la idea de una segunda Luna y, quince años más tarde, anunció que había hecho cálculos sobre una pequeña luna de la Tierra que causaba algunas peculiaridades en el movimiento de la Luna.

Los astrónomos ignoraron esa afirmación y la idea no hubiera llegado a más si un joven escritor francés llamado Julio Verne, no hubiese leído sobre el tema. En la novela De la Tierra a la Luna, Verne habla sobre la existencia de esa segunda Luna que descubrió Petit. Los astrónomos aficionados se convencieron de que era una buena oportunidad para conseguir fama; quien descubriese una segunda luna vería su nombre en los anales de la ciencia.

Ningún observatorio verificó la segunda luna de la Tierra, si lo hicieron, lo mantuvieron en secreto. Los aficionados alemanes persiguieron lo que llamaron “Kleinchen” o lo que es lo mismo “bocadito”, nunca lo descubrieron.

10 de julio de 2020

ILUMINANDO LA VIDA-2


...Todos necesitamos ese momento de oscuridad para ver qué es lo que realmente brilla en nuestras vidas...