22 de noviembre de 2019

UN POCO DE TODO-3


El naturalista francés George Cuvier (1769-1832) se burlaba de los campesinos, que decían que en sus campos caían del cielo enormes piedras, les decía que las piedras no pueden caer del cielo, porque en el cielo no hay piedras. La naturaleza se encargó de darles la razón a los campesinos, en 1803 cayeron del cielo unas dos mil piedras en un pueblo de Francia. Antes de Cuvier, el químico francés Antoine Laurent de Lavoisier (1743-1794) había negado la posibilidad de que cayesen piedras del cielo, e incluso la propia Academia de Ciencia francesa, en 1878, había prohibido que se tratase un asunto tan ridículo.

El escritor valenciano Juan de Timoneda (1518-1583) llegó a hacer una lista de las seis mayores necedades que el hombre podía realizar, y junto a cosas como tomar el dinero sin contarlo o comenzar algún camino en ayunas, incluía el de estando en la cama con la mujer, pedirle permiso para gozarla.

El secreto de la marquesa de Maintenon (1635-1719) para seducir a su amante Luis XIV, con el que más tarde contrajo matrimonio morganático y secreto, fueron las chuletas de ternera. La señora aseguraba que esta carne, aderezada con clavos, albahaca, anchoas y un chorrito de coñac, es un reclamo sexual al que pocos hombres pueden resistirse.

El escritor francés Emile Zola (1840-1902), el mejor representante de la corriente literaria naturalista, fue calificado de “nulo para la literatura” en el examen de bachillerato.

El médico francés Feferé prohibía contraer matrimonio a todas las mujeres cuyas caderas no sobrepasaran las catorce pulgadas de diámetro sacro-ventral en el límite superior, en su opinión, no eran aptas para la gestación.

En Inglaterra, desde el silgo XV hasta el XVII, se pensaba que el color rojo era útil para los enfermos. Para reducir la fiebre, los pacientes eran vestidos con batas rojas y rodeados por tantos objetos rojos como fuera posible.

El médico holandés Willem Ysbrandtszoon Bontekoe (1587-1657), llevado por su afición a la infusión de té, llegó a afirmar que, para estar sano, se debían tomar de doscientas a trescientas tazas de té diarias.

21 de noviembre de 2019

CAMINANDO-23


El que quiera aprender a volar, un día debe aprender a levantarse y caminar, correr y bailar; no se puede volar de repente.

20 de noviembre de 2019

ORIGEN DE LAS GALLETAS


Los romanos hacían galletas hacia el año 300 a. C. Eran obleas planas delgadas, normalmente cuadradas, y muy duras, que se cocían dos veces, por lo que en latín las llamaron “bis coctum” (dos veces cocido), de ahí viene la palabra bizcocho.

Las galletas de la Antigüedad eran muy duras, por lo que más que una chuchería eran un medio de conservar el pan por más tiempo. Las mojaban en vino para ablandarlas.

Las galletas servían para los viajes, como matalotaje para los marineros y también los legionarios las llevaban en sus alforjas, junto con las conservas de pescado salado o carne cecina.

Hace 100 años comenzó la industria moderna de las galletas. En la Navidad de 1902, miles de niños norteamericanos se despertaron con una sorpresa en su árbol de Navidad: era la golosina del momento, unas galletas con forma de animales distintos: bisonte, elefante, camello, oso o gorila, entre otros. La firma Nabisco las presentó en forma de dieciocho animales.

En la caja, diseñada por una de las más importantes empresas publicitarias de la época, se reproducía una jaula con asa que se podía utilizar cuando ya se habían comido las galletas.

Los fabricantes de los dough nuts, única golosina que se vendía de manera masiva desde mediados del siglo pasado en Norteamérica y Europa, se alarmaron y vieron como descendían sus ventas. Fue por poco tiempo, en el mercado había y hay sitio para ambos productos.

19 de noviembre de 2019

EL GRECO EN TOLEDO


En el Palacio Farnesio (Roma), Doménikos Theotokópoulos (1541-16149) conocido como el Greco conoció a dos ilustres toledanos, Pedro Chacón y Luis de Castilla, expertos en antigüedades. Fue su amistad con el segundo, la que cuando se trasladó a España, lo hizo en Toledo.

Luis de Castilla era hijo del deán de la catedral primada toledana, y eso garantizaba al pintor tener una serie de buenos encargos para poder vivir antes de introducirse en la corte de Felipe II, su destino final.

El Greco había sido expulsado del palacio de Farnesio por haberse atrevido a decir que él era capaz de enmendar a Miguel Ángel y pintar de nuevo, con decoro y decencia, el Juicio Final, el fresco del maravilloso artista en la Capilla Sixtina. (Algunos papas se habían planteado la destrucción de la obra de Miguel Ángel al no tolerar las figuras desnudas).

Durante su estancia en España, los problemas persiguieron al Greco. Uno de ellos fue un problema con el cabildo catedralicio, que se negó a pagar los 900 ducados que el Greco pedía por una de sus obras, El expolio, y se tuvo que conformar con los 318 de la tasación final, más dinero del propuesto en principio por la catedral, ya que temían que el Greco se fuera de Toledo llevándose el cuadro.

Desde que en 1583 decidió establecerse definitivamente en Toledo, el Greco contó con una clientela rica y culta. Aunque le costó, terminó haciendo numerosos amigos a los que retrato. Pintó a Antonio de Covarrubias, fray Hortensio Félix Paravicino, entre otros. Algunos retratos no se sabe a quién representan, por ejemplo, el Caballero de la mano en el pecho.

Los distintos personajes que aparecen en El entierro del conde de Orgaz, son toledadnos contemporáneos del pintor. Con esta obra tuvo problemas para cobrar los 1600 ducados en que llegó a tasarse, por lo que se tuvo que conformar con los 1200 que le ofrecieron. De cualquier manera, el Greco alcanzó un gran éxito profesional en Toledo. Unas veces se vio obligado a pleitear los pagos, en otras rebajó el precio a sus amigos.

18 de noviembre de 2019

MONEDAS ATENIENSES Y ROMANAS


Es prácticamente imposible dar una equivalencia en euros de las monedas de la antigüedad. Con el paso de los siglos estos precios han variado.

Atenas

Óbolo
Dracma: 6 óbolos
Mina: 100 dracmas= 600 óbolos
Talento: 60 minas= 6000 dracmas

El mínimo para vivir en Atenas era, por día 2 0 3 óbolos.
El jornal de un obrero, en el siglo V a. C.: 1 dracma. Alquiler de una hetaira, por día: 2 dracmas.
Una casa de lujo de Atenas vale de 15 a 20 minas= 1500 a 2000 dracmas
El precio de un esclavo variaba entre 70 y 3000 dracmas.

Roma

As
Sestercio: 4 ases
Denario: 4 sestercios= 16 ases
Aureus: 25 denarios= 100 sestercios
Un obrero en el siglo I a. C. ganaba por día 12 ases.
El sueldo de un legionario en el silgo I a. C. era de 5 ases.
Una “loba” cobraba de 2 a 8 ases.
El patrimonio de un senador era de 1 millón de sestercios.
El precio de un esclavo variaba entre 600 y 8000 sestercios.