25 de octubre de 2014

PINPINELLA ANISUM (ANÍS)


Su nombre científico es “Pimpinella anisum L.= Anisum vulgare”. El anís es una planta anual, de la familia de las umbelíferas. La palabra anís procede del latín “Anisum” que a su vez deriva del griego “Anisos”.Sus flores son blancas y sus frutos ovoides. Estos frutos contienen del 2 al 3% de esencia, de sus semillas se extrae el aceite. La esencia de anís se compone principalmente de anetol, lo que le da su olor peculiar, es de sabor dulzón. Se le conoce también como: matalauva, matalahúga, anís verde, pimpinela blanca, hierba dulce.

El anís se cultivaba en Egipto 2.000 años a. C. En Grecia, como especia y como planta medicinal, se empleaba en tiempos de Hipócrates. En la Edad Media se hacía confitura de anís. Fue utilizada habitualmente en la India o en China. Era habitual su uso en la Antigua Grecia y en la Antigua Roma, donde elaboraban un pan especial llamado “pan mustaceum”, lo utilizaban al final de las comidas para facilitar la digestión.

Plinio el Viejo ofrece un relato sobre las virtudes del anís:

“El anís, que se toma también en vino contra los escorpiones, figura en el pequeño número de plantas alabadas por Pitágoras, sea crudo, sea hervido; igualmente, fresco o seco, es buscado para todos los condimentos y todas las salsas. Incluso se pone bajo la corteza inferior del pan. Puesto en las mangas de filtrar con almendras amargas, mejora los vinos. Hace incluso el aliento más agradable y suprime el mal olor de la boca”.

El anís es expectorante, tónico, estomacal y digestivo. La esencia de anís, no se disuelve en el agua, por esta razón, cuando se vierte en ella un chorrito de cualquier anisado, el agua se pone lechosa. Con el anís se preparan los aguardientes anisados y otros licores. Los frutos sirven para fabricar los anises, dentro de cada uno de los cuales se encuentra un granito de anís recubierto de azúcar.

24 de octubre de 2014

ANDRATX (MALLORCA)


El municipio de Andratx se encuentra situado en la parte más occidental del Mallorca, en el extremo suroeste de la Sierra de Tramuntana. Es un municipio costero, con pequeñas calas, grandes acantilados y cuatro islotes, entre ellos la isla de Dragonera. Tiene una extensión de 82,55 Km² y una altitud de 101 metros. Limita al nordeste con el pueblo de Estellencs y al este con el municipio de Calviá, el resto limita con el mar. En el interior se encuentran los pueblos de Andratx, s’Arracó y sa Coma; en la costa el Puerto de Andratx, Sant Elm y Camp de Mar. Está a unos 30 kilómetros de Palma.

En la época islámica, los terrenos del término de Andratx formaban parte d’Ahwaz al-Madina, la villa actual se sitúa sobre la posesión del mismo nombre. En el reparto después de la conquista estos terrenos correspondieron al obispo de Barcelona y se integró dentro de su señorío. En 1323 se firmó un acuerdo para compartir el gobierno y la administración del término del señorío entre el rey y el obispo.

En 1789, Gerónimo de Berard (1742-1795), político mallorquín, describió así Andratx, en su obra “Viaje a las villas de Mallorca” (1789): “Consta no más de una calle de casa continuadas y muchas otras agregadas por las continuas salidas. Como está en un vesante montuoso, dirigida desde levante a poniente, mira al puerto y mediodía que le da agradable vista porque por los otros vientos es monte.
Ella está llena de entradas y salidas, subidas y bajadas. Sólo la calle principal que tira más de 483 pasos igual y casi derecha. Hay algunas casas buenas. Las demás no muy inferiores y todas son en número de 278 y componen esta sola población y en su término tiene tres más: coma Calenta, coma Freda y Sarracó que tiene oratorio”.

El pueblo conserva la separación entre los barrios de origen antiguo y el pueblo más actual. Su economía ha pasado de basarse en la agricultura, la fabricación de jabón y el comercio de ultramar, a pasar a depender principalmente del turismo.

23 de octubre de 2014

CUADROS CON SORPRESA


El empleado de una ferretería de Indiana compró un lote de muebles de segunda mano, le costó 30 dólares, entre ellos había un cuadro con unas flores pintadas. Al llegar a su casa, colgó el cuadro estratégicamente para tapar un agujero en la pared.

Años después, a principios de 1999, estaba jugando una partida de Masterpiece, juego en que se simula la organización de una subasta de arte cuando en una de las cartas del juego vio un cuadro con flores que se parecía mucho al que colgaba en una de sus paredes. La examinó y se dio cuenta que era el mismo cuadro, una obra original de Martin Johnson Heade, artista americano famoso por sus arreglos florales y sus paisajes.

Llevó el cuadro a la galería de arte “Kennedy”, en Manhattan para que confirmaran la autenticidad de la pintura. El Museo de Bellas Artes de Houston adquirió el cuadro, oficialmente reconocido como “Magnolias sobre un manto de terciopelo dorado”, por 1.250.000 dólares.

Otro señor, no se sabe la identidad, compró una pintura en mal estado por cuatro dólares en el rastro de Admstwn, Pensilvania, lo que le llamó la atención fue el marco. Cuando llegó a su casa, quitó la pintura y vio que el marco estaba en muy mal estado y que no podría repararlo. Mientras lo examinaba, se encontró, doblada y oculta en el forro, una de las quinientas copias oficiales de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. La copia era nítida con los bordes limpios y sólo las marcas en los sitios donde había sido doblada. Había sido impresa el 4 de julio de 1776, para comunicar la independencia de Estados Unidos a los ciudadanos de las trece colonias. Es una de las veinticuatro copias conocidas de este documento, y una de las tres únicas que están en manos privadas.

Fue subastada en la galería Sotheby’s en 2.420.000 dólares, Donald J. Scheer, de Atlanta y presidente de Visual Equities Inc., fue quien la compró.

Un estudiante alemán (no se sabe la identidad) compró un sofá cama por 215 dólares en el rastro de Berlín. Al llegar a su casa encontró en el fondo del sofá un cuadro de un valor cien veces superior a lo que había pagado por el sofá. Lo llevó a la casa de subastas “Kunst Kettler” que vendió la pintura al óleo por 27.630 dólares en Hamburgo.

El óleo llamado; “Preparación para la huida a Egipto” fue pintado por un artista anónimo de la escuela del veneciano Carlo Saraceni entre 1605 y 1620.

Teri Horton, camionera estadounidense jubilada, tenía pasión por comprar en las tiendas de segunda mano. Gracias a su profesión había recorrido miles de establecimientos de ese tipo por todo el país. En 1990 entró en una de la ciudad de San Bernardino, en California. Al fondo de la tienda, encontró una pintura, que no era muy bonita, pero a pesar de ello se la llevó pensando en regalársela a un amigo deprimido. Al pagar regateó y en lugar de 8 dólares, se la llevó por 5. Ya en su casa, un amigo profesor de arte, intuyó la verdad y dijo: -Yo diría que es una pintura de Jackson Pollock, maestro del expresionismo abstracto. Tenía razón, lo era, la pintura fue valorada en 50 millones de dólares.

22 de octubre de 2014

ORIGEN DE LA TOALLA


Las toallas se conocen desde la antigüedad, en los tocadores de las damas romanas del siglo II había muchas de ellas. Eran similares a las actuales, de algodón teñido. Se utilizaban no sólo para secarse después del baño, sino también para tumbarse. Las toallas antiguas de calidad se hacían de lino. En Egipto, el faraón las utilizaba teñidas de rojo, o de azul.

Los pueblos europeos anteriores a la romanización ya las conocían. Se utilizaban trozos de tela para secarse las manos, las llamaban “Tualias”. Tenían usos diversos; como mantel, como servilleta, para secarse las manos… Todas las muchachas casaderas las tenían en su ajuar, eran uno de los regalos más preciados que la novia podía recibir.

Las toallas del siglo XVI, eran de terciopelo, las de lujo, y las más normales de lino. A finales del siglo XIX, coincidiendo con la preocupación por la higiene, triunfo la industria toallera. Toallas de felpa policromada, eran colocadas y cambiadas cada día en los hoteles de Nueva York de principios de siglo. El Departamento de Sanidad y de Turismo, del país lo ordenaba.

21 de octubre de 2014

VIVIENDAS EN EL SIGLO DE ORO


Las viviendas en la Siglo de Oro estaban ubicadas en parcelas que solían ser pequeñas (4,5 metros de ancho por 15 metros de profundidad). Normalmente estaban compuestas por casas de tres plantas (planta baja y dos pisos), de poca altura. Estas casas, casi siempre, eran unifamiliares, vivían tres o más familias en ellas.

La casa común constaba de un zaguán, un largo salón con suelo adoquinado o tierra batida que no recibía la luz más que a través de la puerta, y las habitaciones, completamente oscuras. En las casas burguesas, de uno de los ángulos del vestíbulo partía una escalera que conducía a la planta superior donde estaba la recepción, sobre todo en los meses fríos, y múltiples salones, casi siempre cubiertos de alfombras.

La cocina, en los barrios comerciales solía situarse en la planta baja donde se hacía la vida. En los barrios nobiliarios siempre se situaba en el primer piso, junto a la gran sala principal.

A modo de calefacción se utilizaban braseros de metal donde se quemaban huesos de oliva. La iluminación se obtenía mediante lámparas de aceite (candiles o velones) o con candelabros de cobre o plata.

La nobleza residía en amplios caserones de exterior sobrio. En la fachada siempre aparecía esculpido el escudo familiar. Las ventanas del primer piso estaban cerradas con celosías. Tras el recibidor y una habitación introductoria se pasaba la primera estancia de respeto, con muros adornados de tapices y el suelo con alfombras. La segunda estancia era el de cumplimiento donde se recibía a las visitas, delimitando los espacios para hombres y mujeres (asientos en sillas o taburetes para hombres, sentadas a la manera morisca las mujeres). La tercera estancia era la del cariño, el dormitorio de la dueña de la casa, habitación que solía tener un balcón enrejado que daba a la fachada principal y donde se podía observar a los transeúntes. 

La separación entre las partes visibles de la casa y las reservas a la vida íntima era muy clara. Normalmente no se usaron cristales en las ventanas. Las paredes se blanqueaban con cal. Las casas carecían de cuarto de baño y retretes. Unos recipientes llamados “servidores” desempeñaban su misión hasta que al caer la noche eran vertidos en la calle.