29 de enero de 2015

MÁS ALLÁ DE MI


…Después de tantos años, me hubiera encantado saber si en algún momento, por pequeño que fuera, has sonreído al recordarme, o simplemente si me has recordado alguna vez…

28 de enero de 2015

CÓNSULES ROMANOS


En la Republica romana (509-27 d. C.), en el Senado, el cargo más alto era el de cónsul. Las sesiones se celebraban en varios sitios: el Templo de Júpiter Capitolino, el de Fides, el de la Concordia y el de Apolo.

El Senado estaba compuesto por 100 hombres. Sus obligaciones eran tanto civiles como militares. Eran responsables de aprobar las leyes del Senado, así como de actuar de embajadores en las representaciones de la cámara. Los cónsules eran también los que dirigían el ejército romano, lo hacían con la ayuda de los tribunos militares.

Los cónsules debían tener buena educación y el desparpajo suficiente para ser buenos oradores. Para eso recibían clases de un tutor privado (pedagogo) que les enseñaba el arte de la oratoria. Para ganar influencia se rodeaban de personas de toda clase social. También solían casarse con jóvenes de familias poderosas y ricas, eso era una manera rápida de ganar votos.

Para lograr sus objetivos empleaban todos los medios posibles, desde provocar disturbios, contratar matones, sobornar, etc. Después de servir en Roma, cada cónsul era asignado a una provincia o región para que la gobernase durante un tiempo (de uno a cinco años).

27 de enero de 2015

EL CASTILLO DE COLDITZ


El Castillo de Colditz, fue el recinto más vigilado de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, al convertirse en campo para prisioneros de guerra. Por ese motivo se convirtió en una constante tentativa de fugas, sólo treinta y dos presos lograron escapar. En el castillo iban a parar los oficiales aliados más temidos, los que habían intentado fugarse en más ocasiones, los más peligrosos, por esa razón había más guardianes (unos 500) que prisioneros.

Una tentativa de fuga muy original sucedió en 1944. La idea era escapar a bordo de un planeador fabricado por los propios presos. Lo construyeron en la azotea de la capilla, donde levantaron una falsa pared para esconder el lugar de trabajo. Utilizaron barras de hierro de las ventanas y tablones de las camas para construir el armazón, sellando uno a uno los poros con el mijo hervido que les daban para desayunar.

La aguja de un gramófono la utilizaron como sierra diminuta para los trabajos delicados. Un cerrojo fue utilizado como manómetro y los sacos de dormir de algodón sirvieron para forrar la estructura. El planeador medía diez metros y tenía una capacidad para dos personas.

Para el despegue, el planeador se colocaría sobre una superficie de mesas y sobre una guía atada con una cuerda muy larga a una bañera llena de cemento. Cuando empujaran la bañera desde el techo, caería con la fuerza suficiente como para lanzar al aire el planeador, unos 50 km/h. Después cortarían la cuerda y el aparato planearía a través del río Mulde, que se encontraba a unos sesenta metros más abajo.

No les sirvió de nada el trabajo, nunca fue puesto a prueba, la guerra estaba a punto de finalizar.

26 de enero de 2015

PIJAMA Y CAMISÓN


En España, el uso del pijama y del camisón se remonta al siglo XV. Antes de esa fecha, los hombres y las mujeres dormían desnudos. Se trataba de unas enormes camisolas, largas que arrastraban por el suelo, eran unisex. El momento de ponerse el camisón se relacionaba con el descanso.

Los camisones del siglo XVI estaban fabricados en lana y tenían unas mangas enormes, anchas y largas. Las señoras de alta alcurnia se los hacían confeccionar en terciopelo, con encajes, y bordados, forrados y con adornos de piel. Los camisones masculinos tenían unos cortes en los costados y en las axilas.

En el siglo XVIII se puso de moda el llamado “negligée”, se trataba de un camisón ajustado, de seda, con encajes y plisados. Las señoras lo utilizaban para estar por casa, más que para dormir. El camisón masculino pasó a ser suelto y con forma de pantalón muy amplio, este modelo era importado de Persia.

En Persia fue donde se le llamó pijama, palabra que significa, en persa, “ropa para cubrir la pierna”. Eran unos pijamas muy llamativos, llenos de color. En esta clase de pijama fue donde se inspiró Amelia Jenks Bloomers, feminista neoyorkina, para mostrarse en público con pantalones, de esa manera nacieron los “bombachos” o Bloomers”.

De esa manera, el camisón y el pijama han ido transformándose en lo que hoy en día conocemos, multitud de diseños, colores, estampados, etc.

25 de enero de 2015

REGLAS DE URBANIDAD PARA USO DE SEÑORITAS


A mediados del siglo XIX (1859) Fernando Bertrán de Lis, escribió “Reglas de urbanidad para uso de señoritas”, algunas de ellas están totalmente fuera de lugar en la actualidad (y antes), otras son simplemente buena educación hace 150 años y hoy en día.

Algunas de esas reglas:

-Cuando una joven sale con su madre, algún pariente o persona a quien debe respetar, debe cederle la derecha, arreglar su paso al suyo, y ofrecerle con el mayor respeto el brazo si lo cree útil y agradable.

-Si en alguna reunión alguien toma la palabra, es muy feo que una joven esté distraída, que se recueste en la silla, que juegue con la sortija o el abanico, o que mire al suelo, pues con esto denota que la conversación no solo la fastidia, sino que hace poco caso de la persona que está hablando.

-Cuando la joven esté de pie debe tener el mayor cuidado en tener las piernas derechas, no dejar caer la cabeza de modo indolente y afectado, ni inclinarla a los lados. No debe apoyarse en la pared, contra los muebles y mucho menos contra la silla de nadie. Ni apoyar el cuerpo sobre una pierna alargando la otra. La cabeza y el cuerpo derecho, los talones juntos y las puntas de los pies hacia afuera.

-Es de mala educación que la joven, pasando por el lado de un hombre desconocido, se vuelva hacia él con el semblante de modo que haga creer que tiene interés por aquel hombre.

-En una conversación una joven debe medir las palabras antes de hablar, tener una prudente reserva, ser modesta y estar en silencio; porque el silencio es el ornato de las mujeres.

-Es de insigne vileza hablar mal del prójimo cuando esté ausente; y porque quien habla mal de uno, puede hablar igualmente mal de nosotros.

-La Joven bien educada no debe hablar de edades en presencia de los ancianos, de salud a los enfermos, ni de convites suntuosos a las personas que sólo tienen lo necesario para vivir; ni de la cultura a los que no la poseen.

-Cuando la joven salga de paseo acompañada de sus padres, y estos se parasen para hablar con alguien, la joven debe separarse lo suficiente para no oír lo que estén conversando.

-Una mujer bien educada debe saber hacer todo cuanto compete a su sexo, sin necesidad de que nadie le ayude. Debe saber hacer toda clase de labores, cuidar de la despensa, arreglar el gasto de la casa.