28 de febrero de 2015

CANCIONES EN MI MEMORIA LXXXV



ROXETTE-IT MUST HAVE BEEN LOVE

27 de febrero de 2015

RETRATO PERSONAL DE FELIPE IV


Felipe IV de España (1605-1665), llamado el Grande, fue rey de España y de Portugal. Era hijo de Felipe III de España y de Margarita de Austria-Estiria. Se casó con Mariana de Austria y con Isabel de Borbón. Tuvo 13 hijos de sus dos matrimonios, y de 30 a 60 bastardos de sus muchos amoríos.

Felipe IV era sensible, tímido, inteligente, buen deportista, apasionado por la caza, de voluntad débil, muy religioso, mantenía siempre y bajo cualquier circunstancia, un rostro serio e inalterable. Cuando hablaba no cambiaba de sitio ni de postura. Recibía, escuchaba y respondía con el mismo rostro. En todo su cuerpo el único movimiento visible era el de los labios y el de la lengua. Su mirada era fría y sin expresión, los que tenía alrededor temblaban con una sola mirada suya.

Su vida era muy monótona, sus ocupaciones eran siempre las mismas, se repetían día tras día sin ninguna cambio. Después de levantare y despachar sus asuntos de Estado, recibía audiencias, oía misa y comía; el resto del día lo dedicaba a sus entretenimientos favoritos. Uno de esas aficiones era encerrarse completamente solo en el panteón familiar de El Escorial, una vez en la cripta, rezaba delante del nicho vacio en el que lo enterrarían cuando muriese (una vez hizo sacar los restos de Carlo V, su bisabuelo, para rezar delante de ellos).

Su forma de vestir también era muy aburrida. Para cada día utilizaba un jubón de muletón marrón, ceñido en la cintura, con mangas variadas. Para las grandes ocasiones se vestía de seda y terciopelo negro, y llevaba al cuello una cadena ligera y el cordón del Toisón de Oro. Siempre llevaba la golilla (cuello acartonado, almidonado). Cuando salía sobre el jubón llevaba una capa envolvente también marrón. Los sobreros eran de fieltro o seda, adornados con lentejuelas negras. Los zapatos los ataba con unos cordones muy largos. Todo esto se complementaba con unos grandiosos anteojos redondos, engarzados en una montura de cuerno.

26 de febrero de 2015

EN SILENCIO



En silencio

Así, calladamente
sin grandes estridencias
dejaré de quererte
casi sin darte cuenta.

Dejaré de sentirme
muñeca, entre tus brazos,
dejaré de temblar
por tus caricias nuevas.

Y así... pausadamente
como llega la noche
aún estando a tu lado
comenzaré a estar muerta.

CARMEN SÁNCHEZ IBÁÑEZ

25 de febrero de 2015

ANTONIO DE FUENTELAPEÑA Y EL ENTE DILUCIDADO


El fraile capuchino Antonio de Fuentelapeña (Rafael Arias y Porres, su nombre de nacimiento) (1628-1702), fue un fraile, capuchino, teólogo, escritor ascético y demonólogo (estudioso de los demonios), escribió en 1676, un libro titulado “El ente dilucidado”. Es un libro “extravagante”, que analiza muchos temas que van desde filosofía hasta ciencias naturales.

En un capitulo se pregunta: ¿Puede una mujer parir cada día del año siendo lo fetos de nueve meses? Pues según el fraile, si. Su razonamiento es el siguiente: “Cuando la matriz se cierra en el embarazo, ni repugna, quede abierta, de suerte que ingrese la semilla del varón por el fervor de la nueva libido y que se alojen dentro del vientre 365 criaturas que vayan saliendo a su debido tiempo”.

Otra de sus perlas: “La mujer puede concebir leones, elefantes, perros y marranos, para afirmarlo se apoya en las opiniones de otros: Marcelo Donato afirma que una mujer parió un caballo pequeñito de legítima cópula de varón; según Plinio, una mujer llamada Alcippe dio al mundo un elefante, y según Delrio, otra parió un león”.

En otro capítulo dice que: “el hombre puede engendrar y parir de sí mismo, lo cual se comprende admitiendo andróginos ocultos, esto es, individuos que tienes sexo aparente y oculto o interno otro sexo”.

A la pregunta: ¿Por qué muchos indios tienen flujo menstrual? -“Porque se hacen con los alimentos que comen de complexión muy fría, engendran mucha sangre melancólica, que sólo la purga el flujo, o porque Dios los castigó con este accidente”.

En el libro también explica el tema de los hermafroditas: ¿Por qué se engendran hermafroditas? -“Porque en los siete senos de la matriz de la mujer, el del medio, que es adonde se conciben, no tiene virtud eficaz para producir varón y la tiene superior para concebir hembra, con que hace un mixto de varón y hembra y concíbese hermafrodita”.

¿Por qué nacen siempre con ambos sexos de varón y mujer y no con dos de hombre o dos de mujer? –“Porque hiciera en esto una cosa en vano la naturaleza y nada hace la naturaleza e vano”.

Fuentelapeña escribió:”Los duendes son animales irracionales invisibles, formados por corrupción espontánea de vapores densos que se forman en estancias cerradas”.

24 de febrero de 2015

ORIGEN DEL PAÑUELO


En la antigüedad ya se utilizaban pañuelos, no para sonarse la nariz, sino como vendas o como cartera donde guardaban sus cosas de valor. Los griegos usaban el “othone”, que servía tanto como pañuelo como de servilleta.

Los romanos utilizaban el pañuelo para secarse el sudor de la frente y de la cara, lo llamaban “Facilia”. Quintiliano, hablaba del “candidum sudarium” que era un pañuelo que servía para taparse el rostro y para protegerse del sol. Lo utilizaban también para proteger la garganta. Sólo las personas de clase social alta usaban pañuelo. Regalar un pañuelo era muy valorado, los más delicados y finos eran los que se fabricaban en Setabis, la actual Játiva, en Valencia.

El pañuelo de bolsillo apareció en Venecia, sobre el año 1540, se llamaba “fazzoletto”. Los utilizaban las prostitutas. De Venecia pasó a Francia. A España llegaron sobre el siglo XVII, lo utilizaban los actores para enjugarse las falsas lágrimas. Hasta el siglo XVIII el tamaño y el color del pañuelo no era importante, de cualquier manera servía. María Antonieta, fue la que ordenó que todos los pañuelos fueran cuadrados.

En 1844 llegó a Madrid la moda francesa del pañuelo “à la fleur de Marie”. Toda persona importante debía llevarlo en la mano, tanto hombres como mujeres. Estos pañuelos estaban decorados con flores y aves del paraíso. Las damas los dejaban caer al suelo para que los caballeros los recogieran y de esa manera mostrar el interés por él.