2 de septiembre de 2014

MOBILIARIO DE UNA VIVIENDA CAMPESINA EN LA EDAD MEDIA


El mobiliario de las viviendas medievales era, normalmente, muy escaso. Sólo había lo imprescindible para poder desarrollar lo más básico.  El mobiliario constaba de cuatro elementos esenciales, la cama, la mesa, los bancos o asientos y las arcas.

La cama era el mueble principal, solía ser de gran tamaño, debido a que en ella dormían varias personas, a veces hasta seis. En ocasiones la cama era un mueble desmontable, unos bancos o tablas, o simplemente unos colchones de paja en el suelo. También podía ser una estructura de madera que, en ocasiones, se adornaba con un dosel. La ropa de cama variaba desde la tela rustica, hasta el lino.

Las mesas se dividían en varias modalidades, unas descansaban sobre caballetes, que se desmontaban después de comer, otras se adosaban en la pared. La altura de las mesas era de tres palmos.

Los bancos perfectos debían medir dos palmos de anchura y uno y medio a dos de altura. Los modelos eran muy variados. Solía haber asientos especiales reservados al padre de familia. Como los bancos eran de madera, utilizaban cojines para amortiguar la dureza de la madera.

Las arcas, servían para guardar los enseres de la vivienda, desde los vestidos hasta los utensilios. Incluso se guardaban alimentos o libros. Solían tener complicados herrajes. También los utilizaban como asientos. Los objetos de mayor valor se guardaban en cofres más pequeños y manejables que las arcas.

El mobiliario se completaba con los candelabros, candiles, espejos, alfombras, ollas, tinajas, jarras, escudillas, artesas, la cuba para la colada y para los baños, etc. Otros objetos variadísimos como ruecas, jaulas, atriles, etc.

1 de septiembre de 2014

ATRÁPAME SI PUEDES



Tendrás que prometerme que no te enamorarás de mí.
(Un paseo para recordar)

FOTO -VELERO "SHENANDOAH OF SARK"

31 de agosto de 2014

LA ALIMENTACIÓN EN ESPAÑA EN EL SIGLO XVIII


Jan Josef Horemans (Siglo XVIII), “La Cocinera”

En el siglo XVIII, en España, la situación económica no era demasiado buena. Las tierras de las dos Castillas, de Andalucía y de León, no sólo no dan cosechas, sino que padecen enfermedades y plagas. Una de las plagas es la de la langosta africana, que partiendo de Castilla la Nueva, se extiende a todas las tierras de cultivo. Esta plaga tuvo su mayor apogeo entre 1775 y 1776.

A principio de siglo se cultivaba trigo, cebada y centeno, durante la segunda mitad de siglo, se unen a éstos, el maíz, que conocían desde el siglo XVI, pero no cultivaban. Otro cereal importante era el arroz. Además de los cereales las legumbres también
tienen su importancia en la alimentación de los españoles; garbanzos, lentejas, alubias, habas.

De las aceituna sacaban el aceite y de la vid obtenían vino, que no era usado sólo como bebida, sino para transformarlo en aguardiente. Los árboles frutales que dominaban la alimentación eran el manzano y el naranjo.

En esta época se empezaron a utilizar los aderezos; canela, azúcar, y azafrán, además del perejil y clavo. Las yemas de huevo se utilizaron para aligerar cualquier salsa.

En la España de esa época, se hablaban maravillas del pan, se decía que se elaboraba con una harina extraordinariamente blanca, haciendo el mejor pan del mundo. De la cocina de esa época resalta la “Olla podrida”, que era una mezcla de todas las clases de carne que se cocían juntas, una mezcla de verduras; ajo, boniato, zanahoria, col, calabaza, patata, y judías. Todas las comidas eran excesivamente grasas, principalmente el aceite de oliva y la manteca de cerdo.

En cuanto a bebidas, se consumían vino y agua. En Madrid tenía mucho éxito el chocolate y el café.

30 de agosto de 2014

LÍOS DEL FÚTBOL


En Atenas se celebraba un partido de fútbol entre Grecia y China, el público del estadio se levanto en un respetuoso silencio, pensando que se estaba escuchando el himno de China. Los jugadores chinos, pensaron que se trataba del himno de Grecia. En realidad era una canción utilizada en el anuncio de un dentífrico.

En el año 1969, se disputaron dos partidos de fútbol entre las selecciones de Honduras y El Salvador, para la clasificación para la Copa del Mundo que  se iba a celebrar en 1970 en México.

En el partido de ida ganó Honduras por 1-0. En el partido de vuelta, jugado en San Salvador, ganó San Salvador por 3-0, se produjeron graves enfrentamientos entre ambas hinchadas que se saldaron con montones de heridos, de ambas hinchadas. El sistema de puntos era diferente, se contabilizaban los puntos, no el número de goles, así que todo quedó a la espera del resultado de un tercer partido en campo neutral.

Mientras llegaba el momento de ese tercer partido, el enfrentamiento se amplió al campo diplomático y al militar, con la expulsión de once mil ciudadanos salvadoreños de Honduras, y con varios carros de combate salvadoreños cruzando la frontera hondureña, mientras los aviones bombardeaban los puertos más importantes de Honduras.

A estos incidentes se le llamo “La Guerra del Fútbol”. Esta guerra termino con la mediación de la Organización de Estados Americanos, se saldó con entre cuatro mil y seis mil civiles muertos, y más de quince mil heridos.

El desempate, se celebró en el Estadio Azteca de México, ganó San Salvador por 3-2, después de una prórroga. No se registraron incidentes.

George Allen (1918-1990), entrenador del equipo de fútbol americano “Long Beach”, murió de una neumonía un mes después de que sus jugadores, lo “ducharan” con Gatorade después de ganar un partido contra el equipo de Nevada, en las Vegas. Poco antes de morir, comentó a sus amigos, que había notado, que no había estado bien desde que le mojaron con un barreño lleno de Gatorade helado.

29 de agosto de 2014

HISTORIAS DE REINAS (2)


Dos semanas después de la muerte de Fernando VII, su viuda María Cristina se fue al Real Sitio de San Idelfonso de la Granja a descansar, por el camino, le sobrevino una hemorragia nasal, tras empapar sus pañuelos y los de sus damas, un oficial de la escolta le prestó su pañuelo, un rato después, la reina le devolvió al capitán el pañuelo, él con gesto galante, se lo llevó a los labios. El capitán era Fernando Muñoz, tres meses después se casaron en secreto. Esta historia la cuenta su nieta Eulalia de Borbón, hija menor de Isabel II, en sus memorias.

Catalina de Aragón, recibió de su padre Fernando el Católico las credenciales como Embajadora de España, en Inglaterra, desempeñó el cargo dos años.

La reina María Cristina, durante la minoría de edad de su hija, Isabel II, casada en secreto con Fernando Muñoz, procuró disimular sus sucesivos embarazos asistiendo a las ceremonias que no podía evitar ir, fallándole las piernas, y padeciendo desmayos, por ese motivo se decía en la Corte: “La reina gobernadora, está casada en secreto y embarazada en público.

Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, cuando asistía a una lección sobre cuestiones científicas, que pronunciaba Pasteur, al escuchar decir al sabio que le sería útil una gota de sangre para sus investigaciones, la Emperatriz se pincho un dedo, para ofrecérsela. Pasteur, desconociendo el protocolo, le dijo: “Hubiese preferido sangre de rana”. Al día siguiente, recibió el ilustre hombre de ciencia un saco lleno de ranas vivas.

La reina María Luisa, esposa de Carlos IV y madre de Fernando VII, fallecida en 1819, otorgó testamento en Roma, el 24 de septiembre de 1815, instituyendo heredero universal de sus bienes a su favorito, Manuel Godoy. Los hijos de la difunta se negaron a cumplirlo y se repartieron los bienes de la herencia.

La infanta Luisa Fernanda, hija de Fernando VII y hermana de Isabel II, aprovechaba sus visitas al Vaticano para llevar una gran cantidad de medallas, escapularios, rosarios y estampas, para que se las bendijese el Papa, luego las repartía entre sus familiares y amigos. El duque de Montpensier, su marido, poco religioso, protestaba por esa costumbre de su esposa. En cierta ocasión, la infanta llevó un pequeño saco lleno de medallas, estampas y rosarios, para que el Papa los bendijese uno a uno. León XIII, que conocía la costumbre de todos los años, al notar que el Duque de Montpensier se impacientaba, le dijo sonriendo: “Hija mía, dame el saco de una vez, para bendecirlo todo al mismo tiempo”.

El primer sello de correos que circuló en España, fue el de “seis cuartos”, de Isabel II, fue puesto a la venta en 1850.