20 de julio de 2017

LA MATANZA DEL CERDO EN LA EDAD MEDIA


En la Edad Media las matanzas se celebraban el 11 de noviembre, coincidiendo con la festividad de San Martín de Tours. En todos los pueblos y aldeas se solían sacrificar cerdos, que cebaban previamente, con el objeto de obtener carne y embutido que les aportasen calorías para ayudarles a pasar el frío del invierno.

Los campesinos, además de a la agricultura, se dedicaban también a criar animales domésticos. Eran consumidos por sus propios dueños, formando parte de la economía rural. El cerdo tenía mucha importancia en los hábitos de la alimentación de toda Europa. Cuidar cerdos en el bosque y alimentarlos con las bellotas o castañas de los árboles era una práctica habitual. También lo era organizar el rebaño porcino levantando un corral alrededor de un gran árbol que proporcionase alimento y, cuando las bellotas se agotaban, hacer lo mismo en otro árbol.

Tanta importancia tenía el cerdo, que cuentan muchas anécdotas como la de utilizar el número de cerdos para medir la extensión de un bosque. Se realizó un censo en el siglo X, en Italia, que clasificaba un bosque diciendo que en él había distribuidos 1.672 cerdos.

Por esa razón, el oficio de pastor de cerdos era muy bien valorado y existía una categoría superior que era la de “magister porcarius”, o maestro jefe de los pastores de cerdos, tenían el mismo nivel que un maestro artesano. De él dependía los pastores y ayudantes. Por debajo estaban el maestro de cabras y el de ovejas. Cuando una parcela se donaba, en ella iban también incluidos todos los pastores.

De la matanza del cerdo, como en la actualidad, se aprovechaba todo. Las morcillas eran una exquisitez que solía reservarse a la nobleza y el clero, lo mismo que el botillo de El Bierzo, su nombre deriva del latín “botellus” (intestino). Para el pueblo llano se reservaban los menudillos y la manteca de cerdo, conocida como unto.

19 de julio de 2017

CURIOSIDADES PAÍSES Y COMIDAS


El brindis es muy popular en muchos países del mundo, en China, se suelen repetir con mucha frecuencia a lo largo de una comida. En China dejar el plato limpio del todo se puede interpretar como que se ha quedado con hambre. En muchos países no es correcto no beber de un solo trago el contenido del vaso, por lo que realizan el truco de hacer que le sirvan poca cantidad de bebida.

Los orientales llevan la boca a la comida, no la comida a la boca. O sea, llevan la boca cerca de los palillos para tomar la comida. También es normal oír como sorben la sopa o cualquier otro líquido. No está bien visto cruzar los palillos.

Los franceses, cuando ponen la mesa, suelen colocar los cubiertos de manera distinta a como lo hacen en la mayoría de países occidentales. Colocan el tenedor y la cuchara hacia abajo.

En Grecia es signo de cortesía aceptar la invitación para repetir un plato, también lo es en algunos países latinos y mediterráneos. En la India repetir de un plato es signo de glotonería, no importa si los anfitriones insisten, se debe rechazar la invitación.  En Italia no está bien visto cortar el pan con cuchillo, al igual que en otros países europeos, el pan se debe cortar con la mano.

En los países islámicos no se debe comer nunca con la mano izquierda, considerada impura. Hay que usar siempre la mano derecha para tomar cualquier alimento o bebida. En Inglaterra solo se pone encima de la mesa la mano con la que se come, la otra debe estar en el regazo, no sobre la mesa. En Japón no está bien servirse uno miso la bebida; debe servir a los demás comensales y dejar que otro nos sirva. 

18 de julio de 2017

EL MISTERIO DE WILLIAM MARTIN


William Martin (1907-1943), oficial de la marina británica, llevaba una vida de lo más normal: fumaba, tenía novia, Pamela, le gustaba ir al cine… En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, sufrió un accidente aéreo que le llevó a las frías aguas del Mediterráneo, y murió. Eso fue la historia que los alemanes debían de creer, la realidad era otra. William era el protagonista inventado por Ewen Montagu, oficial del Servicio de Seguridad británico, dentro del plan de una delicada operación de inteligencia militar.

Los aliados planificaban su desembarco en Sicilia (operación Husky), para desestabilizar a Mussolini y abrir un puente con el continente europeo. La cantidad de hombres y recursos y la importancia de la operación aconsejaban que Hitler no tuviera ni idea de lo que los aliados planeaban.

Prepararon el cadáver de un hombre sin identidad, le vistieron con el uniforme militar, y le pusieron en los bolsillos: dinero, chequera, cigarrillos e incluso una carta de su novia. Pero lo más importante era una carta falsificada en la que se informaba de un ataque en dos frentes, Cerdeña y Grecia, y de que la operación en Sicilia era una treta para distraer a Hitler.

Un submarino arrojó el cadáver al mar, esperando que la corriente lo llevara hasta Huelva, España, donde se sabía que existía una célula de espías nazis. El cadáver fue encontrado por unos pescadores onubenses y los alemanes fueron víctimas de su propia eficacia, registraron el cuerpo y picaron el anzuelo.

El desembarco en Sicilia se llevó a cabo el 10 de julio de 1943 y los aliados no encontraron resistencia. Después de la guerra, al salir a la luz la correspondencia entre Hitler y Doenitz, se descubrió que la trampa había funcionado. Los huesos del cadáver fueron enterrados en el cementerio de Nuestra Señora de la Soledad de Huelva, bajo una lápida en la que se podía leer:

“William Martin. Nacido el 25 de marzo de 1907 y muerto el 24 de abril de 1943. Hijo adorado de John Glydwyr Martin y de la difunta Antonia Martin de Cartiff Gallos. Dulce et decorum est pro patria mori. Resquiescat in pace”.

Esta historia la contó Ewen Montagu, en un libro que publicó en 1953, tiempo después se rodó la película, basada en el libro, “El hombre que nunca existió”.

En esa tumba siempre hubo flores frescas, que colocaba una misteriosa mujer. En el año 2002 se supo su identidad, era Isabel Naylor, hija de un trabajador inglés de la Riotinto Limited Company, que siguió con la tradición que empezó su padre. La auténtica identidad de William nunca se supo, en 1996 un historiador británico encontró pistas de que era Michael Glyndwr, un vagabundo inglés que se suicidó tomando veneno para ratas.

17 de julio de 2017

EL VIAJE DE FELIPE II PARA CONOCER A MARÍA TUDOR


María I de Inglaterra 81516-1558) conocida como María Tudor, se prometió con Felipe de España, el que subiría al trono como Felipe II (1527-1598), trece años menor que María y su tía en segundo grado. La alianza de este matrimonio era muy beneficiosa para las dos monarquías. Se casó por poderes, el conde de Egmont fue el que representó al príncipe, a la vista de todos los cortesanos, el duque se acostó en el lecho nupcial al lado de la reina, claro está, vestido de pies a cabeza.

Felipe viajó a Inglaterra a conocer a María, su esposa. El 10 de mayo salió con su séquito de Valladolid, llegando a Santiago de Compostela el 22 de junio. En Santiago pasaron varios días trasladándose a la Coruña, de donde zarparon hacia Inglaterra el 13 de julio, llegando a Inglaterra seis días después, bajo una lluvia torrencial. Lluvia que no paraba y cansados de esperar a que amainase, la comitiva se trasladó a Southampton a Winchester, a donde llegaron Felipe, el duque de Alba y los séquitos español e inglés.

Sabiendo que su marido había llegado a la ciudad, fue a verle enseguida. A las diez de la noche llegó el rey a palacio acompañado del duque de Alba y Ruy Gómez, y son conducidos a una gran galería donde les espera la reina y su corte. Don Felipe al verla se quedó horrorizado. A sus treinta y nueve años María Tudor tenía el rostro surcado de arrugas, eran muy flaca, al saludar y sonreír tenía una dentadura repleta de caries. Don Felipe, que era muy torpe para los idiomas, habló en castellano con la reina, que lo entendía, pero no lo hablaba, ella le contestaba en francés, que él entendía pero no hablaba.

Al día siguiente se celebró la misa de vigilias, con lo que el matrimonio real pudo cumplir con sus deberes matrimoniales.

16 de julio de 2017

CURIOSIDADES DE VENUS


Venus es el planeta más letal de todos los existentes en el Sistema Solar, es caliente, sofocante y muy toxico. El motivo por el que Venus es tan caliente es su atmósfera, un 96% está compuesto por dióxido de carbono, un mortífero gas de efecto invernadero. No hay diferencias en la temperatura entre la noche y el día. Un día en Venus son 243 días en la Tierra. Es más pequeño que la Tierra, tiene 38 025 km de circunferencia ecuatorial, unos 12 104 km de diámetro entre los polos y unos 12 104 km de diámetro en el ecuador. Venus gira al revés, en sentido contrario comparado con el resto de planetas del Sistema Solar.

Se puede ver a Venus en el cielo por la mañana y por la noche, nunca al mediodía. Las primeras civilizaciones pensaban que Venus era dos cueros diferentes. Los griegos les llamaban “El fósforo” y “El Hesperus”, los romanos se referían a ellos como “Lucifer” y “Vesper”.

La superficie de Venus está cubierta por más de 1600 volcanes, con sospechas de que algunos de ellos han entrado erupción en el pasado. Al ser el planeta más caliente del Sistema Solar, con temperaturas de 460ºC, suficientes para fundir el plomo. Los vientos en Venus pueden alcanzar los 724 kilómetros por hora.

La presión del aire en la superficie es 92 veces más alta que en la Tierra. Las sondas espaciales que han aterrizado en el lugar han quedado aplastadas. Venus es un lugar seco, ya que la mayoría de todas sus moléculas de agua han escapado al espacio, o se han dividido en la atmósfera superior.

Hay nubes de ácido sulfúrico introducidas en la atmósfera del planeta. La lluvia ácida basta para matar a una persona. Con la gran cantidad de dióxido de carbono y azufre, no queda espacio para que haya oxígeno para respirar. Venus es un lugar tan seco, que casi todas sus moléculas de agua han escapado al espacio, o se han separado en la atmósfera superior.