22 de agosto de 2017

FORMACIÓN RELIGIOSA DE LOS HINDÚES


La formación religiosa de los hindúes está contenida en un conjunto de libros sagrados, que tienen el carácter de libros canónicos. Esta formación es recibida y debe ser trasmitida de generación en generación. Los libros que contienen la relación antigua, manifestada por la divinidad, son los escritos llamados “sruit” (lo que había oído), contienen la revelación y gozan de la máxima autoridad y veneración.

A estos libros pertenecen:

Los vedas que contienen himnos y fórmulas sagradas que corresponde a los sacerdotes y se recoge la tradición cultural religiosa de los brahmanes y los kchatrias.

Los Brahmanas, son los primeros tratados en prosa, contienen fórmulas, rituales y discusiones sobre la doctrina relativa al sacrificio.

Los Aranyakas, constituyen la parte final de algunas de los Brahmanas y contienen las enseñanzas y estilo de vida de esos anacoretas que hacían vida en la selva.

Las Upanishad, desempeñan un papel importante en la espiritualidad, en la educación y en la vida del pueblo hindú.

Aquellos libros que contienen la declaración explicación y desarrollo del contenido de la sruti, son los escritos llamados “smrti” (lo que recuerda), es la revelación. Se trata de un conjunto de materias que constituyen el llamado “Sistema de las diez Ciencias”. Fue elaborado a partir de los contenidos de los Vedas, por antiguos maestros.

De estas diez ciencias o disciplinas, 6 de ellas tienen el carácter de ciencias auxiliares, necesarias para entender la Sruti. Son estas:

Kalpa: doctrina del ceremonial o técnica del sacrificio o ritual.
Simsha: doctrina del Sonido o Elocución (fonética)
Chanda: métrica.
Ninutra: lexicografía (etimología)
Vyakarana: gramática.
Jyotisha: ciencia del calendario (astronomía)

21 de agosto de 2017

LAS CORTES MEDIEVALES


Las Cortes Medievales se reunían cuando el rey, en virtud de su libre decisión, creía oportuno convocarlas. El monarca tenía plenas facultades para decidir tanto el momento de la convocatoria de las Cortes como el lugar de la reunión. Las Cortes no tenían una periodicidad fija. En los diecinueve años de reinado de Pedro I, las Cortes solo se reunieron en una ocasión; en cambio, lo hicieron 19 veces durante el reinado de Juan II.

El rey solía acudir a la sesión de inauguración acompañado por miembros de su familia y por personajes que ocupaban puestos destacados en su corte. Normalmente pronunciaba un discurso solemne, al que contestaban representantes de los tres estados (nobleza, clero y ciudades). A continuación comenzaban las deliberaciones sobre los puntos concretos que habían motivado la convocatoria.

A las sesiones de las Cortes acudían, previa recepción de la correspondiente carta real de convocatoria, los miembros más destacados de la nobleza, así como altos dignatarios de la iglesia. No se sabe con seguridad, pero parece ser que la asistencia a las Cortes de los grandes magnates y del alto clero estuviera basada en su deber de consejo.

El número de ciudades y villas que enviaban procuradores a las Cortes varió de unos años a otros. El máximo se alcanzó en los primeros años del siglo XIV: 100 en las Cortes de Burgos de 1315, disminuyendo en 1391: 49 en las Cortes de Madrid. En el siglo XV en 17: Burgos, León, Toledo, Murcia, Jaén, Córdoba, Ávila, Valladolid, Soria, Madrid, Cuenca y Guadalajara. En tiempos de los Reyes Católicos, el número de ciudades y villas en las Cortes era de 18.

20 de agosto de 2017

CARTA DE SANTA TERESA A FELIPE II


“La gracia del Espíritu Santo sea siempre con vuestra majestad, amén. Yo tengo muy creído que ha querido nuestra Señora valerse de vuestra majestad y tomarle por amparo para el remedio de su Orden, y así no puedo dejar de acudir a vuestra majestad, con las cosas de ella. Por amor de nuestro Señor suplico a vuestra majestad perdone tanto atrevimiento.

Bien creo que tiene vuestra majestad noticia de cómo estas monjas de la Encarnación han procurado llevarme allá pensando habría algún remedio para librarse de los frailes, que cierto les son gran estorbo para el recogimiento que pretenden, y de la falta que ella ha habido allí en aquella casa tiene toda la culpa. Ellas están en esto muy engañadas, porque mientras estuviesen sujetas a que ellos las confiesen y visiten no es de ningún provecho mi ida allí, y así lo dije siempre al visitador dominico y él lo tenía bien entendido.

Para algún remedio, puse allí en una casa un fraile descalzo, tan gran siervo de nuestro Señor que las tiene bien edificadas, con otro compañero, y espantada esta ciudad del grandísimo provecho que allí ha hecho, y así le tienen por un santo, y en mi opinión lo es y ha sido toda su vida.

Informado de esto el nuncio pasado y del daño que hacían los del paño por larga información que se le llevó de los de la ciudad, envió un mandamiento con descomunión para que los tornasen allí, y que so pena de descomunión no fuese allá ninguno del paño a negociar ni a decir misa ni a confesar, sino los descalzos y clérigos. Con esto ha estado bien la casa hasta que murió el nuncio, que ha tornado los calzados, y así torna la inquietud, sin haber mostrado por donde lo pueden hacer.

Y ahora un fraile que vino a absolver a las monjas, las ha hecho tantas molestias y sin tan orden y justicia, que están bien afligidas y no libres de las penas que antes tenían, según me han dicho. Y sobre todo les ha quitado a los confesores y los tiene presos en su monasterio y descerrajaron las celdas.

Esta todo el lugar bien escandalizado cómo no siendo perlado ni mostrando por donde hace esto, se atreven a tanto que ni parece temen que hay justicia ni a Dios.

A mí me tienen muy lastimada verlos en sus manos, que hay días que lo desean, y tuviera por mejor que estuvieran entre moros, porque quizá tuvieran más piedad, y este fraile tan siervo de Dios, está tan flaco de lo mucho que ha padecido, que temo su vida.

Que este mismo que está aquí tuvo este verano preso en Toledo a fray Antonio de Jesús sin ninguna causa, y así andan diciendo los han de perder, porque lo tiene mandado el Tostado.

Sea Dios bendito, que los que habían de ser medio para quitar que fuese ofendido les sean para tantos pecados, y cada día lo harán peor. Si vuestra majestad no manda poner remedio, no sé en qué se ha de parar, porque ninguno otro tenemos en la tierra.

Plega a nuestro Señor nos dure muchos años. Yo espero en El nos hará esta merced, pues se ve tan solo de quien mire por su honra. Continuamente se lo suplicamos todas estas siervas de vuestra majestad y yo”.

Fecha en Avila, en este convento de san Josef, a 4 de diciembre de setenta y siete.

Indigna sierva y súbdita de vuestra majestad.
                         
                     Teresa de Jesús, Carmelita





18 de agosto de 2017

NUNCA DIGAS SIEMPRE


Los cambios son para los valientes, los cobardes siempre preferirán quedarse donde están aunque no sean felices allí.

17 de agosto de 2017

EL CRANEO EN LA HISTORIA


Puesto que en el cráneo radica la sede del pensamiento, está considerado como el centro más importante, del cual emanan las órdenes y mandatos de la persona, por ese motivo, su significado emblemático es rico y complejo al mismo tiempo.

Entre ciertas tribus antiguas se consideraba a esta parte esencial del cuerpo como una de las representaciones macrocósmicas el hombre y asociada a uno de los cuatro recipientes en los que se recogía el agua de la lluvia; el cráneo estaba representado por la vasija situada en el centro del espacio formado por todas ellas.

El libro sagrado Rig Veda explica que: “La bóveda celeste está formada del cráneo del ser primordial”. Algunos historiadores clásicos cuentan en sus narraciones que el cráneo formaba parte de los trofeos guerreros logrados en las batallas entre etnias diferentes.

Tito Livio cuenta que la cabeza del cónsul romano muerto en una emboscada habría servido de vaso sagrado para ofrecer libaciones y, al mismo tiempo, como copa utilizada por los sacerdotes y pontífices en la conmemoración de las victorias.

Es muy normal encontrar entre la iconografía de los celtas, formas que representan cabezas cortadas. François Chevalier, historiador francés, dice: “El motivo de la cabeza cortada es frecuente en la numismática gala y en toda la plástica gala y galorromana. Los irlandeses no actuaban de modo diferente a los galos y la epopeya insular ofrece centenares de ejemplos del guerrero llevando la cabeza del enemigo vencido en combate. La cabeza simboliza así la fuerza y el valor guerrero del adversario, que vienen a añadirse a los del vencedor, y la decapitación garantiza la muerte del adversario mismo”.