19 de enero de 2018

HISTORIAS DE JESSE OWENS


James Cleveland Owens, Jesse Owens, en 1913, en Alabama, en el seno de una familia numerosa, sus padres lucharon para sacar adelante a sus nueve hijos. Era el más pequeño. En ese momento los negros no podían votar y carecían de muchos otros derechos fundamentales.

La familia de Owens era pobre y la Gran Depresión les golpeó con fuerza. Se vieron obligados a trasladarse desde Alabama hasta Cleveland, Ohio, formando parte de un movimiento que se conocería como la Gran Migración Negra. Era el año 1922.

En el año 1933, en el campeonato nacional de escuelas secundarias, batió el récord del mundo de 100 metros lisos y de salto de longitud.

En 1936 lo seleccionaron para participar a su país en las Olimpiadas de Berlín. Participó en pista y salto de longitud, consiguiendo cuatro medallas de oro en las pruebas de 100, 200 metros, relevos y salto de longitud. Hitler abandonó el estadio momentos antes de la entrega de medallas para evitar estrecharle la mano.

Al volver a casa es agasajado con un desfile. En esos momentos todavía tiene apuros económicos. El dinero le llega con la firma de varios contratos comerciales. Por esa razón la Amateur Athletics le quita su estatus de amateur y le prohibe participar en eventos de esa categoría.

En el año 1939 se declaró en bancarrota y se ganaba la vida acudiendo a eventos como estrella invitada.

Para mantener a su familia cofunda la West Coast Baseball Asociation, esta asociación se dedica a ayudar a futuros deportistas norteamericanos negros. Era el año 1946.

En 1956 su familia y él son investigdaos por el FBI para comprobar si son americanos leales.

En 1966 le condenan por evasión de impuestos, paga la multa y evita la prisión.

En el año 1976 recibió un reconocimiento por su servicio al país y al mundo del deporte. El presidente Ford le condecoró con la Medalla Presidencial de la Libertad, el honor civil más alto en Estados Unidos.

El 32 de marzo de 1980, Owens muere a causa de una larga enfermedad, cancer de pulmón provocado por el tabaco.

18 de enero de 2018

CÓRDOBA EN EL SIGLO X


En el siglo X, Córdoba, desempeñaba un papel muy importante ya que desde la ciudad se dirigían los destinos de Al-Andalus.

En la época de Almanzor, según el historiador ahmed Mohamed al-Maqqari, en la capital del califato había 1600 mézquitas, 900 baños públicos, 70 300 mansiones de gente importante, 213 077 hogares para la población en general y 80 455 tiendas. Pero sobre todo era un núcleo urbano que sorprendía a sus visitantes por sus dimensiones, por su elevada población y por las actividades de todo tipo que en él se llevaban a cabo. Sigue contando al-Maqqari que la población era de unos 500 000 habitantes.


Córdoba no dejó de crecer hasta que estalló la guerra civil en el año 1009. Hasta ese momento tenía 21 arrabales, cada uno de los cuales tenía mezquita, mercado y baños para el uso de sus habitantes. De esa manera no necesitaban recurrir a otro arrabal ni para sus asuntos religiosos ni para comprar lo necesario para vivir.

En Córdoba se encontraban los más variados talleres artesanales y en sus mercados se intercambiaban productos que provenían de todo Al-Andalus e incluso de los lugares del mundo.

La forma de divertirse de los cordobeses era muy popular: carreras de caballo, caza, peleas de animales, fiestas, tertulias literarias. En esa época, Córdoba era comparada con Bizancio o Bagdad. La fama en los tiempos califales era tan impresionante que Hroswitha de Gandersheim (monja, canonesa y escritora) dijo de la ciudad andaluza que era “el ornamento del mundo”

IMAGEN-MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA

17 de enero de 2018

ME BESABA MUCHO



Me besaba mucho

Me besaba mucho, como si temiera 
irse muy temprano... Su cariño era 
inquieto, nervioso. Yo no comprendía 
tan febril premura. Mi intención grosera 
nunca vio muy lejos 
¡Ella presentía! 
Ella presentía que era corto el plazo, 
que la vela herida por el latigazo 
del viento, aguardaba ya..., y en su ansiedad 
quería dejarme su alma en cada abrazo, 
poner en sus besos una eternidad.

Amado Nervo

16 de enero de 2018

CEREMONIA PARA SACIAR LA SED DE FELIPE III


La etiqueta en la corte española de Felipe III, el Piadoso, era muy rígida. Como ejemplo el ceremonial con el que el rey tenía sed.

El marqués de Lozoya lo describe de la siguiente manera:

“El ujier de sala iba a llamar al gentilhombre de boca que le correspondía servir de copero, y acompañados de la guardia, entraban en la cava, donde el sumiller de ella le daba en una mano la copa de su majestad y en la otra la de la salva; después daba al ujier las fuentes, y él llevaba un jarro y una taza grande de salva (bandeja de encajaduras para asegurar las copas, platos, tazas, etc.) donde se colocaba la copa cuando su majestad la pedía.

Un ayudante del oficio de la cava llevaba los frascos de vino y agua… El copero se mantenía un poco apartado del estrado, mirando siempre a su majestad para servirle la copa a la menor seña.

En este caso, el copero iba por ella al aparador, donde ya la tenía dispuesta el sumiller de la cava, quien, descubriéndola, daba la salva al médico de semana y al copero, y este, tornándola a cubrir, la llevaba a su majestad precediéndole los maceros, y el ujier de sala, tomándola en la mano derecha y llevando en la izquierda la taza de salva, con cuya misma mano izquierda quitaba la cubierta de la copa, tomaba la salva y daba a su majestad la copa en su mano, hincando una rodilla en el suelo, teniendo todo el tiempo que su majestad tardaba en beber debajo de la copa la salva, para que, si cayesen gotas, no se mojase el vestido.

Acabando este de beber, volvía el copero a poner la copa en el aparador de donde la había tomado”.

Eso sucedía cada vez que en la comida el rey tenía ganas de beber un sorbo de vino o de agua.

15 de enero de 2018

HISTORIA DEL JERSEY


La primera prenda parecida al jersey actual, lo encontramos en la Edad de Bronce, se trataba de un cuerpo sin mangas. En el Neolítico ya se tejía con fibras vegetales, hasta la Edad de los Metales no se generalizó el uso de la lana para tejer.

En el siglo XV aparecen unas prendas de punto utilizadas por los pescadores de Jersey y Guernsey, Islas del Canal de la Mancha, de ahí su nombre. Estos pescadores usaban la mejor lana para su fabricación para resguardarse del agua y del viento. Cada familia solía tener su propio color, así cuando los marineros morían en el mar, eran reconocidos por sus familiares al llegar a la orilla.

Hasta la segunda mitad del siglo XIX la prenda la utilizaba la clase trabajadora. La burguesía empezó a usarlo desde el momento en que practicaron deporte, ya que les daba mucha libertad de movimiento. También al mismo tiempo se convirtió en una prenda militar.

A principios del siglo XX Coco Chanel introdujo el jersey en la moda femenina. Muchos de sus diseños eran adaptaciones de prendas masculinas. En la década de los años 30 los jerséis de punto se empezaron a lucir como ropa de noche adornados con perlas, bordados y joyas.

En los años 50 las jovencitas los llevaban muy ajustados sobre sujetadores cónicos que realzaban sus lindezas. En los 60 se entallaron y ajustaron todavía más. En los 80 se pusieron de moda los jerséis de cachemir.