15 de enero de 2018

HISTORIA DEL JERSEY


La primera prenda parecida al jersey actual, lo encontramos en la Edad de Bronce, se trataba de un cuerpo sin mangas. En el Neolítico ya se tejía con fibras vegetales, hasta la Edad de los Metales no se generalizó el uso de la lana para tejer.

En el siglo XV aparecen unas prendas de punto utilizadas por los pescadores de Jersey y Guernsey, Islas del Canal de la Mancha, de ahí su nombre. Estos pescadores usaban la mejor lana para su fabricación para resguardarse del agua y del viento. Cada familia solía tener su propio color, así cuando los marineros morían en el mar, eran reconocidos por sus familiares al llegar a la orilla.

Hasta la segunda mitad del siglo XIX la prenda la utilizaba la clase trabajadora. La burguesía empezó a usarlo desde el momento en que practicaron deporte, ya que les daba mucha libertad de movimiento. También al mismo tiempo se convirtió en una prenda militar.

A principios del siglo XX Coco Chanel introdujo el jersey en la moda femenina. Muchos de sus diseños eran adaptaciones de prendas masculinas. En la década de los años 30 los jerséis de punto se empezaron a lucir como ropa de noche adornados con perlas, bordados y joyas.

En los años 50 las jovencitas los llevaban muy ajustados sobre sujetadores cónicos que realzaban sus lindezas. En los 60 se entallaron y ajustaron todavía más. En los 80 se pusieron de moda los jerséis de cachemir.

14 de enero de 2018

LA IMAGEN DE LOS ESPAÑOLES SEGÚN BARTHÉLEMY JOLY


Barthélemy Joly, consejero del rey de Francia, escribió un libro durante su viaje por España entre los años 1603 y 1604: “Voyage en Espagne”. Sobre la imagen física de los españoles dice:

“Hagan lo que hagan, jamás son tan agraciados como el francés, lo que confiesan; pero sostienen también que el calor y sequedad de su complexión, que produce su negro exterior, los aventaja por encima de nosotros, tanto en buenas partes de la inteligencia como en la salud del cuerpo, tanto que así como el agua apaga el fuego, la humedad pituitosa del cerebro ahogado es lo que nos tiene en vida, los catarros y fluxiones se llevan lo más a menudo a aquellos que mueren antes de su vejez, a lo que están menos sometidos y tienen más larga vida que nosotros, notando uno de sus historiadores que no hemos tenido ningún rey desde Hugo Capeto que haya llegado a la edad climatérica de los sesenta y tres años.

Pero esa razón no es a propósito para juzgar de la corta vida de los demás franceses, porque nuestros reyes de ordinario abrevian su vida con la fatiga de la guerra y el emplear las armas para defensa de sus súbditos, y con el fin de alcanzar una memoria inmortal, preferible a cuatro o cinco años más o menos de una vil y miserable de vida perezosa.

La gran sequedad de los españoles, atemperada en nosotros por un humor moderado, y la dureza del cerebro que les hace despreciar el aire libre y los gorrillos, les trae tantas incomodidades como la mala vista, estando consumido el humor cristalino de la pupila y ofuscado por esa quemadura del cerebro, de suerte que no se ve otra cosa por las calles que gentes cargadas de gafas externas, sostenidas en las orejas a fin de que los chatos no sean excluidos.

A ser sordos creo que también están muy sometidos, viéndose en cantidad los que usan trompetillas o cerbatanas de plata y de marfil, cuyo pequeño extremo puesto en su oreja y el ancho presentado a la boca de aquel que habla con ellos, penetrando por ese medio inteligiblemente al oído sin que sea necesario gritar tan alto.

Tienen también la mayor parte de los dientes cariados, y por consecuencia, el aliento fétido, y no sé de dónde procede la causa. Las escrófulas les afligen mucho, como vemos, y lo peor es la manía con que desahogan fácilmente su estómago; son también débiles e indigestos, en los que la carne se pudre más que se digiere, lo que se conoce en que, no obstante el gran empleo de la pimienta, no dejan de eructar y soltar sus exhalaciones lo que no procede sino de falta de buen calor, como la madera en el fuego no despide humo sino por falta de llama; por eso se que ve la naturaleza no los ha aventajado tanto en la salud como a nosotros.

Por los demás, dicen que sus costumbres y humores, engendrados de su sequedad, que llaman atrabiliarios, les hacen melancólicos, taciturnos, sabios, prudentes en consejo, graves, severos, religiosos, coléricos, guerreros de consecuencia y pacientes en el trabajo”.

13 de enero de 2018

CANCIONES EN MI MEMORIA CXIII



IT'S BEEN A HARD DAY-JULIÁN MAESO

12 de enero de 2018

COSAS DE ESCRITORES (5)


Por recopilar en una sola obra (la primera enciclopedia) todas las opiniones científicas de la Edad de la Razón, Denis Diderot ganó el equivalente a 12 dólares, semanales durante 20 años. Una vez terminada la Enciclopedia de 28 volúmenes, en 1772, decidió vender su biblioteca, por necesidad de dinero para dar una dote a su hija. Catalina II, emperatriz de Rusia, pago el equivalente a 5 000 dólares por la biblioteca, pero permitió que Diderot hiciera uso de ella durante el resto de su vida.

Para obtener información de primera mano de los inmigrantes convertidos que viajaban a occidente a buscar fortuna, el reportero Robert Louis Stevenson viajó en un carro de inmigrantes, un viejo furgón de ferrocarril sin muelles, traqueteante, mal ventilado, con dobles filas de bancos estrechos…, por todo Estados Unidos, desde Castle Garden, Manhattan, Nueva York, hasta la Costa Occidental.

La escena de la obra Ricardo II de Shakespeare en la que el rey es depuesto, no fue incluida en un texto impreso hasta 5 años después de la muerte de la reina Isabel. En el código de los Tudor era un pecado máximo derrocar a un rey ungido. Tres tiradas de la obra durante el reinado de Isabel no publicaron la escena.

Bertrand Russel es conocido por sus trabajos en matemáticas y filosofía, pero ganó en solitario el Premio Nobel, en 1950, como literato.

René Descartes estaba escribiendo un libro sobre el universo en el cual aceptaba las opiniones de Copérnico. Pero cuando oyó que Galileo había sido condenado por creer, junto con Copérnico, que el sol era el centro del universo y que los planetas giraban alrededor del sol, el filósofo francés, educado por los jesuitas, decidió interrumpir la obra.

A pesar de no ser ciego, Aldous Huxley tenía vista deficiente. Aprendió Braille para poder dar descanso a sus ojos doloridos sin tener que renunciar a la lectura. Una de las compensaciones, decía, era el placer de leer en la cama en la oscuridad, con el libro y las manos cómodamente bajo los cobertores.

El dramaturgo griego Esquilo murió víctima de una tortuga. Cuentan que el animal fue dejado caer de las garras de un águila que volaba sobre él y que confundió la cabeza calva de Esquilo con una roca.

María, hermana de Charles Lamb, pasó temporadas de su vida adulta con camisa de fuerza y otras recibiendo a los literatos. Sufría ataques sicóticos predecibles, durante uno de esos ataques mató a su madre.

11 de enero de 2018

LA CAZA DE LA MIEL EN EL HIMALAYA


Hace más de 2 millones de años ya se recolectaba miel de las abejas salvajes. En la actualidad, la caza de miel se sigue practicando en culturas ancestrales de África, Asia, Sudamérica y Australia.

En Nepal, cinco especies diferentes de abejas fabrican sus colmenas en los acantilados de las montañas del Himalaya. Los habitantes de las aldeas utilizan la miel en el té, también la venden a China, Corea y Japón, que la usan en fabricar remedios medicinales. El pueblo Gurung de Nepal sacrifica una oveja a los dioses de la montaña para conseguir excelentes cosechas de miel.

Cada región de Nepal utiliza su propia técnica para la recolección, pero todas encienden una hoguera bajo la colmena para que las abejas salgan y poder acceder al panal. Más tarde, con la ayuda de escaleras descienden por la cara del acantilado, que suelen estar cerca del agua y orientados hacia el sudoeste o el sudeste que es donde se encuentra la máxima luz solar, con cestas y pértigas. Algunos de ellos se quedan vigilando y suben y bajan la escalera según la necesidad. Esta escalera puede llegar a estar a 91 metros sobre el suelo.

Bajo la colmena se sostiene una cesta sobre una pértiga, mientras que otra pértiga con una hoz muy afilada corta los panales, dejándolos caer en la cesta.

La escalera de fibras de bambú de 70 metros de longitud se llama “prang”. El cazador de miel esta unido a la escalera por un “kaho chho”, un cinturón elaborado con fibras locales. La pértiga se llama “tango” o “ghochma”. La cesta o “korko” o “tokari” está fabricada con tiras de bambú y puede llenarse con 20 litros de miel, está forrada con piel de cordero para evitar que la miel se derrame.