16 de julio de 2018

HISTORIAS DEL CID CAMPEADOR


La palabra Cid viene del árabe “sidi”, que significa señor, y Campeador del latín “Campidocíor”, que quiere decir eminente en la batalla.

Rodrigo Díaz de Vivar nació en el lugar de Vivar en 1043, murió en Valencia en 1099. Era hijo de diego Laínez, que pertenecía a la pequeña nobleza castellana. A la muerte de su padre, el Cid, pasó al servicio del príncipe Sancho, hijo del rey Fernando I de León y Castilla. A las órdenes del infante lucho contra Ramiro I de Aragón.

Participó con Sancho II contra su hermano Alfonso. Muerto Sancho, Alfonso fue proclamado rey de Castilla, el Cid pasó a su servicio. En julio de 1074 se casó con Jimena Díaz, sobrina del rey, de la que tuvo un hijo llamado Diego y dos hijas, María y Cristina.

Después de participar en numerosas batallas, expulsado de Castilla, de entrar al servicio del rey musulmán de Valencia…, hizo que su mujer Jimena y sus tres hijos fueran a Valencia. A las hijas las casó, María con Ramón Berenguer III y a Cristina con el infante Ramiro, señor de Monzón. Murió el 10 de julio de 1099. Su viuda quedó al mando de la ciudad, que fue sitiada, pero Alfonso VI fue en su ayuda, mandó evacuar y quemar la ciudad y se llevó a la familia del Cid a Castilla.

Sobre el retiro del Cid en Valencia Derek W. Lomax escribió en su obra La reconquista:

“Rodrigo se dedicó entonces al pillaje por cuenta propia en toda la España mediterránea, exigiendo elevados tributos a los pequeños señoríos, e incluso imponiendo cierta autoridad en Valencia e interviniendo en sus conflictos internos.

Tras otro enfrentamiento con Alfonso, al que había intentado ayudad en una correría contra Granada en 1091, y un ataque vengativo contra las propiedades de sus enemigos en la Rioja, dedicó los años que le quedaban a crear un señorío propio en Valencia, bajo la soberanía nominal de Alfonso, pero en realidad autónomo. Estableció una base en algunos castillos de los alrededores e hizo causa común contra los almorávides con los reyes de Zaragoza y Aragón. Convenció luego a una facción valentina de que se alejase a la guarnición africana, prometió proteger la ciudad y la tomó triunfalmente el 16 de junio de 1094”.

15 de julio de 2018

EL ENTIERRO DE GENARÍN


En la ciudad de León vivía Genaro Blanco Blanco(1906-1986), era menudo, alegre, jovial, gran bebedor de aguardiente de orujo, repartidor de prensa…, era muy popular en la ciudad, se le conocía como Genarín.

En la madrugada del Viernes Santo del año 1929, cuando regresaba a su casa por la calle Carreras, al lado de las antiguas murallas, se puso a hacer sus necesidades y fue atropellado por el camión municipal de la basura, murió en el acto. Los primeros en acercarse al cadáver de Genarín fueron unas prostitutas que trabajaban cerca. Una de ellas le tapó la cara con un periódico.

La madrugada que se cumplía el primer aniversario de su muerte, un dandy arruinado, un árbitro de fútbol, un taxista cantante de copla y varios compañeros íntimos, celebraron en el lugar del accidente un homenaje a Genarín.

Este homenaje dio origen a una cofradía, la de Nuestro Padre Genarín, dirigida por cuatro hermanos mayores, los Cuatro Evangelistas, que cada madrugada de Viernes Santo, acompañados por un pequeño séquito de fieles, recorrían los últimos pasos de Genarín recitando poemas en su memoria y ofreciendo sorbos de orujo.

La ceremonia terminaba ante el lugar del mortal atropello, con el entierro de un diente de ajo, y uno de los cofrades, el hermano colgador, trepaba por la muralla, aprovechando los huecos entre los cantos, y dejaba en un hueco una botella de orujo, para calmar la sed del espíritu de Genarín.

Con el paso de los años se incorporaron dos nuevas ofrendas, queso y naranjas, manjares referidos del fallecido, y una corona de laurel.

Los seguidores e Genarín coincidían en las calles con la llamada ronda, en la que se reunían los hermanos de otras cofradías, que desfilan ese día acompañando a diversas esculturas de la pasión de Cristo, nunca hubo incidentes entre ellos.

El llamado “Entierro de Genarín” se celebró hasta la guerra civil, y renació en el año 1950, en 1960 un periodista consiguió que se volviera a prohibir, los cofrades no se disolvieron. Se volvió a celebrar a partir de la democracia en España. No volvió de la misma manera, ya había perdido el carácter íntimo y sagrado y se convirtió en una reunión de borrachuzos.

En la calle de la Sal, del Barrio Húmedo de León, podemos ver una placa conmemorativa  en su honor colocada el año de su centenario.

13 de julio de 2018

OLVIDASTE QUERERME



Espero que jamás se te ocurra preguntarte,,
en ningún momento que se precie,
bajo ninguna circunstancia que se dé,
por qué no funciona con las demás,
o estarás bien jodido.

Ron Israel

12 de julio de 2018

LA ESTRELLA DE DAVID Y EL REY CRISTIÁN X DE DINAMARCA


Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis ocuparon Dinamarca se dispuso que los judíos debían ir identificados con un parche amarillo en forma de Estrella de David. La idea era segregar y luego deportar a la mayoría de detenidos con rapidez. Para informar al pueblo se emitió por la mañana un bando.

Por la tarde, el rey Cristián X de Dinamarca (1870-1947) realizó su habitual paseo a caballo saliendo del palacio con destino a las afueras de Copenhague. Cuando los portales del palacio se abrieron, la muchedumbre miró al rey con extrañeza. A lomos de su caballo, llevaba sobre su pecho la Estrella de David.

Por la noche, todo el país llevaba ese horrible distintivo. De esa manera fue como los nazis no pudieron reconocer a los judíos, así que muy poco fueron los deportados.

Una historia muy bonita si fuera verdad. Forma parte de los mitos y leyendas que circulan por ahí. A pesar de ello, algunos dicen que los orígenes de la historia fueron otros. Unos dicen que fue una maniobra de los Aliados para ganarse la confianza de los nórdicos. Otros cuentan que fue una confusión y que esta historia se produjo en Noruega, y que no era una Estrella de David sino una flor amarilla.

11 de julio de 2018

MAKROUD (POSTRE EGIPCIO)



MAKROUD

Ingredientes 

  • 250 gramos de sémola de trigo
  • 72 gramos de dátiles deshuesados
  • 143 gramos de azúcar
  • 143 gramos de agua templada
  • Canela molida
  • 1 sobre de azafrán molido
  • 2 cucharaditas de agua de azahar
  • 1 limón
  • Aceite de oliva
  • Sal
Elaboración

Ponemos en un bol la sémola con 5 cucharadas de aceite de oliva, un pellizco de sal y el azafrán. Mezclar. Agregamos poco a poco el agua templada y amasar hasta conseguir una masa consistente. Dejamos reposar 15 minutos. Volvemos a amasar y volvemos a dejar reposar la masa durante 30 minutos.

Mientras la masa reposa, molemos los dátiles con una cucharada de aceite y una de canela.

Cuando la masa ha terminado de reposar la extendemos con ayuda de un rodillo, no debe quedar ni demasiado fina ni demasiado gruesa. La cortamos en tiras de 6 centímetros de ancho.

Ponernos el relleno de dátiles sobre las tiras de masa. Las doblamos para cerrarlas y las aplastamos un poco dándole forma de rombo.

Freímos en una sartén con abundante aceite hirviendo. Escurrimos sobre papel absorbente.

Con el azúcar, el zumo de medio limón, agua y el agua de azahar, preparamos un almíbar. Una vez fritos los makroud los bañamos con el almíbar, los vamos colocando en una fuente, y listos para comer.