20 de septiembre de 2018

UN LORO HABLANDO


Aunque los loros emiten sonidos que parecen palabras, no las crean igual que los seres humanos. Los loros no tienen ni cuerdas vocales ni caja de resonancia. Tienen un órgano vocal llamado siringe en la parte baja de la garganta, entre los bronquios y la tráquea. Dentro de la siringe hay una membrana cartilaginosa llamada membrana timpánica que vibra como un instrumento de viento cuando pasa el aire.

Cuando el aire sale de sus pulmones y pasa por la siringe se puede formar una variedad de sonidos. Al inicio de la tráquea, justo antes de los pulmones, hay una estructura ósea cuyas paredes vibran al pasar el aire. Pueden controlar la presión del aire de cada pulmón por separado, lo que les permite ajustar la resonancia de los sonidos. Por eso pueden hacer más de un sonido a la vez.

Los loros usan los músculos de la siringe, en la base de la tráquea y la parte superior de los bronquios, para modificar la forma y profundidad de este espacio y producir así muchos sonidos distintos. Los cambios en la resonancia vienen de las variaciones en la presión del aire, controlada desde los pulmones.

A diferencia de los humanos que movemos los labios para crear los distintos sonidos, el pico del loro permanece abierto pero relativamente inmóvil mientras habla. Aunque los loros tienen laringe, no tienen cuerdas vocales, la usan para que el agua y el alimento no pase a los pulmones.

19 de septiembre de 2018

LOS PRIMOS DEL YETI


El Yeti no es la única criatura misteriosa cuya existencia ha sido advertida en las regiones más desérticas y salvajes del planeta.

Pie Grande

Con una apariencia muy parecida al Yeti, es originario del noroeste de los Estados Unidos y es el que ha aparecido el mayor número de veces. Sus apariciones comenzaron en 1830 y desde entonces se han recogido miles de testimonios. El documento más desconcertante es la grabación de un aficionado, cuyas imágenes saltarinas muestran a una de estas criaturas paseando por el bosque.

Fue grabada en 1967 por Roger Patterson en Bluff Creek, California del Norte. D. W. Grieve, conferencista en biomecánica del Hospital Royal Free de Londres, y tres científicos rusos, Bayanev, Burtsev y Donskov, quienes examinaron cuidadosamente la grabación, señalaron que no habían encontrado ningún truco en su realización.

Sasquatch

Es el nombre dado por los indios al abominable hombre de Canadá. Su región predilecta es la Columbia Británica, al norte del área donde aparece de manera habitual Pie Grande. Es también un bípedo enorme, peludo y de apariencia similar a un simio.

Alma

Es la versión rusa del Yeti. Existen numerosos testimonios, y muchos investigadores han tratado de descubrir su misterio. El profesor Porchnev y la doctora María Juana Koffman han reunido un enorme archivo que contiene moldes de huellas y muestras de pelos y de excrementos. Entre los testimonios recogidos figura el del teniente coronel V.S. Karapetyan, quien pudo, en 1941, examinar a uno de estos alma en la región de Buinaksk, en el Cáucaso, donde fue confundido con un espía disfrazado y capturado por sus soldados. Para él, no sería un animal, sino una especie de hombre salvaje.

18 de septiembre de 2018

COMER ACOSTADO EN LA ANTIGUA ROMA


Los romanos comían acostados, los atenienses también. En un principio utilizaban camas en las comidas sagradas, ofrecidas a los dioses. Después adoptaron esta costumbre los primeros magistrados y los hombres poderosos, poco a poco se hizo general, habiéndose conservado hasta principios del cuarto siglo de la Era Cristiana.

Estas camas fueron en sus inicios bancos rellenos de paja y cubiertos de piel. Más tarde llegaron a fabricarse de maderas delicadas, con incrustaciones de marfil, oro y en ocasiones de piedras preciosas. Formaban los colchones cojines muy blandos, forrados de tapicerías adornadas con magníficos bordados.

Los comensales se acostaban sobre el lado izquierdo, apoyándose en el codo y generalmente en una misma cama se ponían tres personas. Esa postura para comer se llamaba “lectisternium”. Era una postura incómoda ya que cuesta trabajo conservar el equilibrio y el brazo duele como consecuencia del peso del cuerpo. En el aspecto fisiológico tampoco es recomendable comer en esa postura ya que los alimentos entran con esfuerzo y se colocan con dificultad en el estómago.

Beber era mucho más difícil. Se necesitaba mucho cuidado para no derramar los líquidos de las enormes copas en las que se servían las bebidas. La limpieza al comer tampoco era muy habitual, al comer con los dedos se escapaba toda clase de comida.

Cuando la religión cristiana se vio libre las persecuciones, se quitaron las camas que adornaban los salones para fiestas y se volvió a comer sentado.

17 de septiembre de 2018

EL SS EASTLAND


El 24 de julio de 1915, el SS Eastland, un buque construido en 1902 y botado el 16 de julio de 1903, se hundió con 2752 pasajeros.

El barco tuvo muchos problemas desde el principio, problemas de construcción y diseño, era demasiado alto, muy pesado y tenía muy elevado el centro de gravedad. Estaba muy claro que el buque tenía todas las papeletas para que sucediera una desgracia.

En su primer viaje, los pasajeros provocaron un sobrepeso en las cubiertas del barco que produjo un desnivel que permitió que el agua fluyera por los pasillos. Ese fallo fue arreglado rápidamente. Un mes después, los fogoneros se amotinaron. Una vez en el puerto los amotinados fueron detenidos y el capitán relevado de su cargo.

En el año 1906, la popa del barco fue destruida después de chocar con un remolcador. En julio de 1915, el Eastland y otros dos barcos fueron contratados para llevar de Cicero, en Illinois, a Michigan a un grupo de empleados de la Compañía Eléctrica Occidental de excursión. La empresa no tuvo en cuenta que el peso de los botes salvavidas y la cantidad de pasajeros no eran compatibles.

A las siete y diez de la mañana, embarcados todos los pasajeros, el barco empezó a escorarse a babor, en ese momento en ese lugar se estaba disputando una competición de remo, lo que provocó que los pasajeros se agolparan para asomarse a mirar. El barco, todavía en el muelle, volcó hacia ese lado. Muchos de los pasajeros cayeron por la borda, otros fueron aplastados por los objetos que se desplazaban al volcar. Murieron 845 personas.

El barco fue rescatado y vendido a la Armada que lo llamó USS Wilmette. En el año 1946 fue vendido como chatarra.

16 de septiembre de 2018

TIERRA ALTA Y TIERRA BAJA EN EL ANTIGUO EGIPTO


Los egipcios veían al faraón como un dios, por esa razón él era el único propietario de todas las tierras. Los egipcios dividían las tierras principalmente en dos tipos: las tierras altas y las tierras bajas, según fuesen o no alcanzadas por los canales de riego.

La tierra alta era aquella que, después de la inundación, no podía disponer de un sistema de regadío, lo que no significaba que no fuera productiva, y por ello tasable por el Estado. Así, la proximidad a un canal, acequia, etc., incidía en la valoración de las tierras, también a la hora de establecer los tributos a pagar, ya que estos eran fijados según los rendimientos agrícolas que cada terreno conseguía.

El faraón como propietario de las tierras podía transferir porciones de su propiedad a templos y personas privadas. Estas donaciones reales en el Imperio Antiguo fueron otorgadas a las personas de la familia real, después se extendieron a instituciones religiosas y a personas de confianza del faraón. Estas donaciones reales perduraron durante toda la historia de Egipto. Los principales beneficiaros fueron los templos.

En el Imperio Nuevo el arrendamiento fue el método empleado para la explotación de las tierras. Además de los campesinos y debido a la creciente importancia de la clase militar, el Estado, para asegurarse la prestación de los servicios militares, entregaba a los veteranos lotes de tierra en arrendamiento para que se establecieran en ellas con su familia. Estas tierras pasaban a los hijos a condición de que algún miembro de la familia siempre estuviera a disposición para prestar un servicio militar. Se le entregaban a los soldados entre diez y doce aruras.

En general, las tierras que estaban en arrendamiento eran heredables siempre que el campesino no se viera despojado de ellas por el incumplimiento del contrato. Los contratos se establecían anualmente.