19 de septiembre de 2014

DIEGO VELÁZQUEZ Y LA ORDEN DE SANTIAGO


Como reconocimiento a los méritos artísticos y al leal servicio prestado durante más de treinta y cinco años, el 12 de junio de 1658 el rey, Felipe IV, firmó, en el Buen Retiro, el documento de concesión del hábito de la Orden de Caballería de Santiago a Diego de Silva Velázquez (1599-1660). El rey había mostrado sus ganas de gratificar a su pintor favorito, pero a partir de entonces el asunto quedó en manos del Consejo de Ordenes, encargado de investigar los méritos de Velázquez en función de su hidalguía y la de sus antepasados.

Las gestiones se llevaron a cabo en Sevilla y Madrid, después de examinar a ciento cincuenta testigos, el Consejo puso reparos a los abuelos maternos y a la abuela paterna, e indicó al rey que sólo una dispensa de nobleza otorgada por el Papa sería la manera de que Velázquez disfrutara del hábito de Santiago.

Los orígenes sevillanos de Velázquez eran sospechosos de descender de conversos, pero los empleos en Palacio fueron salvando los obstáculos, pero había dos impedimentos que parecían insalvables; la limpieza de sangre como garantía de hidalguía y el oficio manual de pintor, considerado sacrílego. Así que, cuando tuvieron que justificar su hidalguía los testigos elegidos fueron negando la evidencia.

Las gestiones de Felipe IV y sus embajadores ante Alejandro VII lograron obtener el documento de dispensa con el cual, el 28 de noviembre de 1659, se le otorgó el titulo de Caballero de Santiago a pesar de no ser noble. Era el más alto honor alcanzado por un pintor del siglo XVII en España.

Poco tiempo después, el 6 de agosto de 1660, Velázquez murió en Madrid, en la Casa del Tesoro, siguiéndole siete días después su viuda Juana Pacheco.

0 comentarios :